Cuadernos: el ex piloto del Tango 01 habló de los viajes de Daniel Muñoz al sur, “solo y con valijas con candados”


En el marco de la audiencia del juicio por el caso Cuadernos, el ex piloto del Tango 01, Sergio “Potro” Velázquez, pasó por el estrado y como testigo declaró ante el TOF 7. En ese contexto, contó cómo Néstor Kirchner lo convirtió en el primer piloto civil en volar la flota presidencial y se refirió, una vez más, de los viajes en los que “Daniel Muñoz viajaba solo, con valijas con una particularidad, tenían candado. Lo esperábamos dos, tres horas y regresábamos”.
Con 20 mil horas de vuelo como experiencia, “Potro” Velázquez dio cuenta ante la justicia federal de su trayectoria como piloto. Oriundo de la localidad santacruceña de Piedra Buena, a 240 kilómetros de Río Gallegos, contó cómo conoció a Néstor y a Cristina Kirchner.
La declaración testimonial se realizó ante el Tribunal integrado por los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, con la intervención de la fiscal general Fabiana León.
De aquel universo de horas voladas, unas 6.500 fueron con la flota presidencial hasta que la gestión kirchnerista concluyó. En ese marco, contó que fue convocado por Néstor Kirchner después de haber volado casi cuatro años en la provincia de Santa Cruz.
“El doctor y la doctora solían ir a mi pueblo en campaña cuando yo había comenzado a volar. Volando a Tierra del Fuego, me llegó la convocatoria de un ministro de la provincia, una propuesta para ir a volar a Santa Cruz. Me pareció un halago que un mandatario provincial llame. Me despedí de él cuando llegó a presidente de la Nación y después de haber volado casi 4.500 horas en la provincia”, relató Velázquez.
Pero en mayo de 2003 fue llamado a la Casa Rosada, donde le informaron que debía hacer una capacitación para empezar a pilotear la flota presidencial. “Algo que no podía porque yo era piloto civil, pero Kirchner me dijo que haga una capacitación y que él lo iba a acomodar”. Efectivamente, por Decreto se habilitó que Velázquez se convierta en el piloto del Tango 01, 03, 04 y Tango 10.
En este último, contó en el marco de su declaración testimonial, “viajaba sólo Daniel Muñoz, sin el presidente Kirchner”. Y añadió: “llevaba valijas, dos o tres, con la particularidad que llevaban candado”.
Ante las preguntas del Ministerio Público Fiscal, añadió que esos viajes eran de ida y vuelta en el día. “Lo esperábamos y volvíamos. Yo lo hice unas tres veces. Se los esperaba dos o tres horas y había que traerlo de vuelta. En Secretaría General debe haber detalles de más viajes que pudo haber hecho Muñoz”.
Al continuar con ese relato, le consultaron si el secretario presidencial regresaba con la misma cantidad de valijas: “no puedo precisar que sea la misma cantidad de equipaje que llevaba”.
Otra de las preguntas que se le hicieron al testigo es si siempre se realizaban controles sobre todo el equipaje que, en cada viaje, se subía al avión presidencial. Velázquez explicó: “Puede haber ocurrido que algunos equipajes no se hayan escaneado. El doctor (Kirchner) viajaba con su esposa y algunas veces el helicóptero aterrizaba frente al Tango 01 y a veces aparecía un auto de protocolo con equipaje, valijas, portatrajes también y las dejaban en la antesala del doctor”.
Sobre ese aspecto, reflexionó: “Yo a veces analizaba que posiblemente la Policía Federal -que es la seguridad presidencial- capaz revisó el equipaje en Olivos antes de llegar”.
Al puntualizar sobre aquellas valijas con candado que movilizaba Daniel Muñoz -entre “los años 2003 y 2005”-, el ex piloto del Tango 01 contó: “no creo que hayan pasado por algún control. Porque el vuelo estaba informado por Secretaría General, y de ahí en más excede a nuestra parte técnica si se avisaba a la PSA”. Velázquez recordó que en más de una ocasión en suelo santacruceño, Fabián Gutiérrez lo esperaba al ex secretario de Néstor Kirchner.
La coincidencia con el relato de Gutiérrez
Cuando se convirtió el imputado colaborador, Fabián Gutiérrez -otro secretario personal de los Kirchner- contó que Daniel Muñoz “la mayor parte de los viajes llevaba valijas con candado. Era el único que las tocaba, y se ubicaba con las mismas en la parte trasera del avión, pasando el área presidencial, entre la sala que solían utilizar los periodistas y la cocina. Lo hacía de manera reservada. Yo no vi el contenido de esas valijas pero se comentaba -y también yo lo pensaba- que contenían dinero. El equipaje del matrimonio presidencial viajaba en la bodega del avión”.
Ante la fiscalía, en el marco de su aporte como arrepentido, Gutiérrez dijo que cuando arribaban a suelo santacruceño y puntualmente a la residencia de El Calafate, transcurría la siguiente dinámica: “Cuando arribaba Muñoz, Néstor Kirchner nos hacía retirar. En esa casa yo no vi bóvedas, pero existía un lugar bajando la escalera, donde había una puerta placa de color blanca cerrada, donde siempre decíamos entre los secretarios que ‘ahí estaba la historia’, en relación al lugar donde se podría guardar los bultos mencionados. Era el único lugar de esa casa a la que yo no tenía acceso, siendo que me desplazaba con absoluta libertad por toda la casa”.
Cuando se le repreguntó sobre ese circuito, explicó: “Cuando los Kirchner llegaban de un vuelo nos dirigíamos todos a la casa y al poco tiempo aparecía Muñoz. Cuando aparecía nos hacían retirar a todos por una hora aproximadamente. Lo mismo ocurría en la casa de Río Gallegos, donde había un sector contiguo al gimnasio de las mismas características de lo relatado en el Calafate. Que todos pensábamos, como dije más arriba, que en este lugar también se almacenaban los bultos aludidos”.
El período de estos movimientos, según los dichos de Gutiérrez, fueron “desde el 2003 hasta el 2005, esto era en Río Gallegos; y al menos entre 2008 y 2010, período en el que estuve, fue en El Calafate”.
¿Qué había declarado Velázquez ante el fiscal?
En la etapa de instrucción, Sergio Velázquez había manifestado que “cinco minutos antes de que el avión despegara ingresaban a la pista del aeropuerto automóviles y camionetas de la comitiva presidencial que llegaban sincronizados con el helicóptero que traía a la familia presidencial y secretarios. Ni bien llegaban a la pista, los automóviles y camionetas se estacionaban al lado del avión y en menos de tres minutos subían la totalidad de las valijas del matrimonio presidencial y sus secretarios, las cuales no eran ni escaneadas, ni despachadas en bodega“.
Fuente: www.clarin.com



