Crímenes, abusos y lluvia de balas a 15 minutos del centro de Mar del Plata: “Nunca vi algo igual”, afirma una fiscal


Se viraliza el video de los trapitos que extorsionan y maltratan a los automovilistas en cualquier calle de Mar del Plata cuando ellos mismos (“los fisuras”, los bautizaron acá) son maltratados por los inspectores; vuela en las redes que, como se sabe, nunca terminan de mostrar el cuadro completo. ¿Alguien vio el video del frente de la casa que fue acribillado por varias ráfagas de ametralladora? ¿El del Fiat Palio volcado tras una persecución, hecho un colador, con agujeros de bala hasta en el techo? ¿El de la delivery de 29 años que le pegaron un tiro (tiene la bala alojada en la columna) para robarle la moto?
Difícilmente. De estos hechos la política no habla. Los registros de balaceras y cruentos enfrentamientos en los barrios de Mar del Plata tienen un eco discreto, terminan por conformar un mapa de la inseguridad que aquí se nutre cada día con la violencia de entraderas y asaltos al voleo. Y aunque se hable de periferia, porque ocurren en los márgenes, una fiscal -desde su oficina a tres calles de la Bristol- advirtió: “Esto pasa acá, a 15 minutos”.
Medida de tiempo para indicar el trayecto que separa la postal de la ciudad, hoy en plenitud con miles de turistas, de la violencia de los ajustes de cuenta y las peleas narco por los territorios del menudeo, y en plenitud también de efectivos del operativo de verano que despliega aquí miles de oficiales y decenas de móviles de la Policía Bonaerense.
De algún modo, lo que pasa a tan solo minutos, tiene resonancia en las calles de la ciudad, en los múltiples reclamos por mayor seguridad por parte de los vecinos del barrio San Carlos (detrás del Hotel Sheraton, pegado a Playa Grande), y ahora, el que encabezaron deliverys en una procesión de motos por la distintas calles comerciales por el asalto que sufrió Johana Stanley, una chica de 29 años que que podría quedar en silla de ruedas a partir de un balazo que le lesionó la médula.
“Tenenos mucha suerte de no tener más muertos”, sostuvo la misma fiscal, Florencia Salas, que en su turno de los primeros días este mes, que comprende 72 horas, debió intervenir en tres crímenes, tres denuncias de violación y un caso que incluyó el uso de una ametralladora: los peritos levantaron 197 vainas de proyectiles que dispararon contra una casa del barrio José Hernández.
En esos tres días, sumados los casos, la fiscal contó que hubo por lo menos 340 balazos. “Nunca vi algo igual”. Ahora, Salas lleva adelante la investigación por la repartidora que fue baleada para robarle la moto.
Los tres homicidios ocurrieron la semana pasada. El primero fue el de Yoel Castro, de 24 años, baleado en el barrio Coronel Dorrego, en la zona oeste. Hay dos sospechosos identificados y tienen pedido de captura. El segundo se registró al día siguiente, el de Héctor Etcheverry, de 63 años, apuñalado en su casa del barrio Bernardino Rivadavia. El contexto es de extrema marginalidad. Fue detenida una pareja que el hombre alojaba en lo que los investigadores definieron como un “aguantadero”.
Al otro día, en el barrio Nuevo Golf, al sudoeste, murió de un balazo en la cabeza un menor de 16 años en la que se cree fue una pelea entre bandas que dejó un Fiat Palio volcado y con casi 40 balazos.
Horas después, fue baleada Stanley cuando pasaba con su moto por Galicia y Nápoles, en el barrio San Martín. Una bala le impactó en la médula, es posible que no vuelva a caminar. La fiscalía consiguió detener a un sospechoso y recuperar la moto en Batán.
El gobierno nacional tiene fuerzas federales aquí, con patrullas y presencia en barrios, la Provincia de Buenos Aires sostiene el Operativo Sol a Sol y la comuna tiene a los agentes de la Patrulla Municipal, a los que el año pasado armó con pistolas no letales. De momento, no hubo autoridad política -local. provincial o nacional- que hiciera referencia a semejante violencia en los márgenes pero que, como avisó la fiscal, se encuentra a una proximidad alarmante.
Fuente: www.clarin.com



