¿Cordobesismo opositor?: las tensiones entre Javier Milei y Martín Llaryora ponen en alerta al oficialismo en el Congreso


Con el nuevo escenario parlamentario, a partir del recambio de diciembre, el oficialismo mejoró su panorama en ambas Cámaras y dejó de estar a la defensiva en buena medida por el apoyo de los gobernadores, incluso de parte de los peronistas del norte a los que cuenta como aliados. El contraste lo marcó la distancia de los legisladores cordobeses que responden a Martín Llaryora y Juan Schiaretti, lo que generó cierta inquietud en La Libertad Avanza.
La senadora Alejandra Vigo y los seis diputados por Córdoba que integran el bloque Provincias Unidas (Schiaretti no asumió, convaleciente de una operación) no respaldaron el Presupuesto 2026 (se abstuvieron) ni la ley de Inocencia Fiscal (votaron en contra, salvo una abstención y una ausencia). Luego se pronunciaron en contra del decreto que reforma la Ley de Inteligencia y otorga mayores facultades a la SIDE. En el kirchnerismo los contemplan en el poroteo para intentar voltear el DNU.
“Sabemos que nos van a necesitar y nosotros tenemos espíritu colaborativo, pero no votamos cualquier cosa”, advirtieron cerca de Llaryora, y aclararon que aun sin acompañar las dos leyes que consiguió sancionar el oficialismo en diciembre colaboraron con el quórum en Diputados: “Los salvamos. Si no, no había sesión”.
Córdoba reclama al Gobierno una deuda de 690 mil millones de pesos por la caja de jubilaciones no transferida a la Nación, un conflicto que se dirime en la Corte Suprema, y que funciona como uno de los factores de la tensión entre ambas administraciones. En el debate en el Senado, Vigo pasó factura a Carlos Guberman -secretario de Hacienda- por desconocer el monto exigido por la provincia y se quejó de que el Presupuesto destina “apenas” $122.762 millones en total para los 13 distritos con requerimientos a la Casa Rosada por esa cuestión.
Desde el oficialismo replicaron que se trata de una maniobra para “justificar” las dificultades que le adjudicaron a la gestión de Llaryora en Córdoba. “Va a usar el déficit en la caja de jubilaciones para victimizarse frente al gobierno nacional, porque crece el clima de fin de ciclo”, apuntó un referente libertario en el distrito, y completó: “En el Congreso están sin brújula, no encuentran el lugar. Lo expusieron a Schiaretti e hicieron una elección mucho más floja de lo que esperaban”.
Otro dirigente de La Libertad Avanza atribuyó en parte los ruidos con los cordobeses a la pulseada interna entre Llaryora y Schiaretti. “Entre ellos dos hay una tensión. Y el gobernador tiene doble discurso, porque cuando le tiró piedras a Milei el electorado que compartimos en la provincia lo castigó”, cuestionó, acaso en un adelanto de lo que será la pulseada por la gobernación.
Gabriel Bornoroni -jefe de bloque de Diputados-, el senador Luis Juez y el radical Rodrigo de Loredo se anotan en el intento de cortar 28 años del llamado cordobesismo. Para esa carrera todavía falta, aunque no tanto: estiman que la elección será en el primer cuatrimestre de 2027. “Este año será de mucha gestión. En diciembre veremos estrategias electorales provinciales y nacionales”, transmitieron del lado del gobernador.
Desde el oficialismo habían dado una muestra de que no priorizarían el vínculo con Provincias Unidas durante la puja por la vicepresidencia tercera de Diputados, un cargo institucional sin tanta relevancia aunque con simbolismo por ser un modo de consagrar a la tercera fuerza de la Cámara. La bancada de 18 (22 con el interbloque Unidos), entre los que figuran los seis cordobeses, reclamó el cargo para García Aresca. El oficialismo respaldó la postura del PRO, que también disputó ese lugar, y la nominación quedó vacante.
En el kirchnerismo miran a los cordobeses como posibles aliados para impulsar temas que incomoden al Gobierno (“en realidad intentamos con todos”, aclaran), aunque con cautela por la ambivalencia del posicionamiento de Llaryora en los primeros dos años de la gestión de Javier Milei. Había arrancado crítico, luego colaboró con la Casa Rosada. La elección ejecutiva de 2027 acaso genere un escenario distinto este año.
Fuente: www.clarin.com



