Con una pericia psiquiátrica a Fabiola Yañez en la justicia porteña, Alberto Fernández busca frenar la causa por violencia de género


Mientras el juez federal Daniel Rafecas permanece sin responder el enésimo pedido de nulidad de Alberto Fernández sobre la causa en la que está acusado por violencia de género contra su expareja, Fabiola Yañez, el contragolpe del expresidente para desacreditar aquel expediente dio un nuevo paso en la justicia contravencional porteña: este martes, Yañez fue citada a una pericia psiquiátrica y psicológica pedida por Fernández, en el marco de su reclamo por supuestas amenazas e impedimento de contacto del exmandatario con su pequeño hijo, Francisco.

Como Fabiola se negó a presentarse, la convocatoria del juzgado en lo penal contravencional y de faltas 20 de la ciudad de Buenos Aires, conducido por Christian Brandoni Nonell, “se realizará sobre las constancias aportadas oportunamente, consistentes en historias clínicas de la imputada y testimonios recabados por la acusación.” Es decir, sin material aportado por la primera dama.

La presentación judicial de la audiencia de este martes tiene la transparencia de un manantial: en la cédula de notificación, aclara que “los ítems propuestos por la fiscalía con adherencia de la querella, a los cuales deberán dar respuesta los peritos” deben ser conducentes para dilucidar “si al momento de los hechos que se le imputan, Fabiola Yáñez se encontraba en condiciones de comprender la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones”.

Es decir, si no tiene desequilibrios psiquiátricos, adicciones o trastornos lo suficientemente potentes como para explicar las supuestas amenazas a Fernández. Si así lo establecieran, con ese papel irían corriendo al juzgado de Rafecas -cuya espera para cerrar la instrucción de la grave causa por violencia psicológica y física es singular- para reclamar que a una persona con semejantes condiciones es imposible creerle nada. Ya lo intentó en reiteradas ocasiones, hasta ahora todas fallidas.

Este martes, entonces, los peritos deben, “de resultar posible”, precisar “cuál era el estado de las facultades mentales de la señora Fabiola Yáñez al momento de los hechos investigados; si, como consecuencia del diagnóstico que surgiría de la historia clínica aportada por la parte acusadora o el posible el consumo de alcohol o psicofármacos contemporáneamente al momento de comisión de las conductas investigadas, padecía una ‘alteración morbosa de sus facultades’ o un ‘estado de inconsciencia’ en los términos que requiere la ley penal”.

El juez Brandoni Nonell también pidió que, “de existir dicha alteración o estado, se especifique si le habría impedido a la imputada comprender la criminalidad de los hechos atribuidos en el decreto de determinación de los hechos”, y en caso de haber comprendido la criminalidad, “se determine si dicha condición le habría impedido dirigir sus acciones conforme a esa comprensión”.

En cambio, el magistrado no accedió al pedido de la abogada de Alberto Fernández para determinar “si, desde una perspectiva psiquiátrico- forense, las conductas de impedimento de contacto y amenazas investigadas pueden ser consideradas un síntoma o manifestación de su patología de base, y si esta condición podría interferir en su capacidad para reconocer y priorizar las necesidades afectivas y el derecho del niño a mantener un vínculo con ambos progenitores”.

El expresidente tampoco logró que la pericia informe si Fabiola Yáñez “en su estado actual, implica un riesgo cierto e inminente para sí o para terceros; y si se encuentra en condiciones de afrontar un proceso penal”, “dado que la imputada ha manifestado que no desea participar de la medida, lo que torna impracticable la posibilidad de que se dé información acerca de su estado actual.

En nombre del expresidente, este martes analizaba los estudios e informes médicos el prestigioso psiquiatra y perito forense Rafael Herrera Milano, conocido por su intervención en varios casos judiciales resonantes. El último de ellos fue la certificación de insanía del empresario Enrique Pescarmona, fundador de IMPSA y ahora desvinculado del juicio oral por los Cuadernos de las coimas.

Sin mucho disimulo, Alberto Fernández basó toda su defensa en la acusación por violencia de género contra su expareja en la desacreditación personal, emocional y psiquiátrica de Yañez. Con una sucesión de fracasos en la justicia federal, intentó copiar la estrategia en la justicia penal porteña, muy influenciada por su amigo y operador judicial Juan Manuel Olmos y el radical macrista Daniel Angelici.

En Comodoro Py, mientras tanto, aguarda desde agosto del año pasado el pedido del fiscal Ramiro Gonzalez para elevar a juicio el caso, por el cual el expresidente está procesado con confirmación de la Cámara Federal y de la Casación.

Fuente: www.clarin.com

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