Cómo transformar el enojo en una herramienta de crecimiento personal, según Brad Bushman


El enojo es una de las emociones más intensas que experimenta el ser humano, y su impacto atraviesa tanto la esfera personal como la social.
Según expertos en psicología como Brad Bushman, profesor y estudioso de los comportamientos agresivos, esta emoción compleja no es simplemente negativa ni debe ser reprimida sin más ya que puede convertirse en una fuerza motivadora y constructiva cuando se comprende y gestiona adecuadamente.
Bushman señala que la mayoría de las personas no disfrutan sentirse enojadas y suelen querer deshacerse de esa emoción lo antes posible. Sin embargo, el enojo también ha sido un motor de cambios históricos y movimientos sociales, en momentos donde la frustración colectiva impulsó acciones transformadoras.
Desde la psicología, el enojo no es una emoción monolítica; tiene una naturaleza dual. Puede surgir como una respuesta primaria y útil que alerta sobre injusticias o amenazas, ofreciendo información valiosa que guía la acción correcta.
Pero también puede brotar de emociones más complejas como la culpa o la vergüenza, volviéndose entonces desadaptativo y dañino. Cuando no se gestiona bien, el enojo puede desencadenar una serie de consecuencias perjudiciales.
Bushman y otros especialistas señalan que el mal manejo de esta emoción tiene como consecuencia problemas físicos —como presión arterial alta— y psicológicos —como ansiedad y depresión—, además de deteriorar relaciones personales y generar conductas agresivas en diversos contextos.
Entender la complejidad de esta emoción es un primer paso fundamental para poder transformar el enojo en una herramienta positiva, en lugar de dejar que dictamine nuestro comportamiento de forma impulsiva o destructiva.
Lejos de ser una emoción únicamente destructiva, el enojo puede ser interpretado como una señal de alerta, una energía que impulsa a cambiar, a corregir injusticias o a fortalecer vínculos cuando se expresa con respeto y consciencia.
En vez de reprimirlo o ignorarlo, la psicología propone abordarlo como una oportunidad para conocerse mejor y construir respuestas más adaptativas. Así, transformar el enojo en una herramienta positiva no significa eliminarlo, sino aprender a escucharlo y orientarlo hacia acciones que favorezcan el bienestar individual y colectivo.
Bushman y otros expertos coinciden en que, con práctica y estrategias claras, es posible convertir una emoción intensa en un camino hacia mayor autoconocimiento y relaciones más saludables.
Fuente: www.clarin.com



