Cómo mantener una actitud positiva en momentos difíciles


Perder un ser querido, tener problemas económicos, sufrir una enfermedad o cualquier adversidad inesperada son momentos difíciles, situaciones que ponen a prueba nuestro temperamento y capacidad de resiliencia. Entonces, cuesta mantener una actitud positiva.
Sin embargo, los especialistas en psicología afirman que cultivar una mentalidad optimista es posible y resulta fundamental para mantener nuestra salud mental, emocional y física.
Una actitud positiva no significa, por cierto, negar la realidad o reprimir las emociones negativas, sino afrontarlas de manera constructiva y buscar activamente recursos internos y externos para superarlas.
La gratitud, el autocuidado, el apoyo social y, como dijimos, la resiliencia son aliados fundamentales. Con práctica y perseverancia, es posible mantener una actitud positiva en momentos difíciles.
El primer paso para mantener una actitud positiva no es ignorar las emociones negativas, sino reconocerlas y aceptarlas. Permitirse sentir tristeza, enojo o frustración es esencial para procesar lo que ocurre y evitar que esas emociones se acumulen y se conviertan en una carga mayor. “Ignorar lo que sentimos solo garantiza que esas emociones resurjan con más fuerza en el futuro”, advierte el sitio de la organizaciónTeletón.
Otro buen consejo que aporta el artículo de esta fundación es, incluso en las situaciones más adversas, encontrar lecciones y oportunidades de crecimiento. Entrenar la mente para identificar aspectos positivos o aprendizajes en cada desafío puede transformar nuestra perspectiva y ayudarnos a ver el problema como una oportunidad para fortalecernos. Reflexionar sobre lo aprendido y cómo aplicar esas lecciones en el futuro es clave para desarrollar la famosa resiliencia.
La gratitud es una de las herramientas más poderosas para cultivar una actitud positiva, aseguran los especialistas. Entonces, dedicar unos minutos cada día para enfocarnos en las cosas por las que estamos agradecidos, incluso en medio de la adversidad, ayuda a enfocar la mente en lo que tenemos y no en lo que nos falta. Llevar un diario de gratitud o expresar nuestro agradecimiento a los demás fortalece este hábito y mejora nuestro bienestar.
La visualización positiva consiste en imaginar un desenlace favorable para la situación que atravesamos. Esta práctica fortalece la motivación y la resiliencia, ayudándonos a mantener la esperanza y a tomar decisiones más constructivas frente a los problemas.
El entorno influye significativamente en nuestro estado de ánimo y actitud. Buscar la compañía de personas positivas, que nos apoyan, nos animan y ven el lado bueno de las cosas puede ser un gran impulso para mantenernos optimistas. Compartir nuestras preocupaciones y recibir apoyo emocional es fundamental en tiempos difíciles.
El bienestar físico y mental están estrechamente relacionados. Realizar ejercicio de manera regular, llevar una alimentación saludable y dormir adecuadamente contribuyen a mejorar nuestro estado de ánimo. Además, para reducir el estrés y cultivar una mentalidad positiva, es muy útil practicar técnicas de relajación como la meditación o la respiración consciente.
Dividir los desafíos en metas manejables y celebrar cada logro, por pequeño que sea, brinda un sentido de progreso y refuerza la actitud positiva. El avance constante, aunque sea lento, nos recuerda que somos capaces de superar las dificultades.
Escuchar o leer historias de personas que han superado situaciones similares puede ofrecer nuevas perspectivas y motivación para seguir adelante. Si la situación resulta abrumadora y no logramos mantener una actitud positiva por nosotros mismos, buscar ayuda profesional es una decisión valiente y necesaria.
Fuente: www.clarin.com



