Cómo hacer que la batería del celular dure más: ajustes simples que hacen la diferencia


Que la batería del celular llegue con lo justo al final del día es una de las quejas más repetidas entre los usuarios. En muchos casos, el problema no está en la edad del equipo ni en un defecto de fábrica, sino en configuraciones que vienen activadas por defecto y trabajan de manera constante, aun cuando el teléfono no se está usando.
Revisar esos ajustes y adoptar algunos hábitos básicos puede mejorar de forma notable la autonomía diaria y, al mismo tiempo, cuidar la batería a largo plazo.
En la práctica, los smartphones ejecutan múltiples servicios en segundo plano. Son funciones que no siempre están a la vista, pero que consumen energía de manera permanente.
Uno de los primeros puntos a revisar es la ubicación. Dentro de ese menú existen opciones que permiten al celular buscar redes Wi-Fi y dispositivos Bluetooth incluso cuando esas conexiones aparecen apagadas. El teléfono sigue escaneando el entorno de forma automática y ese proceso tiene un impacto directo en el consumo. Desactivar esas búsquedas evita un gasto innecesario sin afectar el uso.
Algo similar ocurre con la red móvil. Muchos equipos vienen configurados para buscar señal 5G de manera constante. En zonas donde la cobertura no es estable, el celular intenta conectarse una y otra vez, lo que implica un esfuerzo extra para la batería. Ajustar el modo de red para priorizar 4G, 3G y 2G puede reducir ese consumo sin que el usuario note cambios en su experiencia diaria.
También hay servicios menos conocidos que permanecen activos sin que la mayoría los utilice. Entre ellos, la búsqueda de dispositivos cercanos, que mantiene el Bluetooth funcionando para detectar aparatos compatibles, o el servicio de impresión en red, que hace que el teléfono busque impresoras. Desactivar estas opciones elimina procesos en segundo plano que restan autonomía de forma constante.
Más allá de estos ajustes “invisibles”, hay recomendaciones clásicas que siguen siendo efectivas. La pantalla es uno de los componentes que más energía consume. Reducir el brillo al nivel mínimo necesario, activar el brillo automático y configurar un tiempo corto para que se apague cuando no se usa puede marcar una diferencia importante a lo largo del día.
En equipos con pantallas OLED o AMOLED, activar el modo oscuro también ayuda, ya que los píxeles negros consumen menos energía.
Otro punto clave es el manejo de las aplicaciones. Muchas apps continúan funcionando en segundo plano, consumiendo datos y batería sin que el usuario lo note. Revisar cuáles son las que más energía demandan, restringir su actividad o directamente desinstalar las que no se usan es una forma directa de mejorar la autonomía.
En esa misma línea, cerrar aplicaciones abiertas y usar versiones “Lite” cuando están disponibles puede aliviar la carga del sistema.
La mayoría de los celulares actuales incluyen un modo de ahorro de batería, que limita funciones y reduce el rendimiento para estirar las horas de uso. Activarlo cuando el nivel de carga empieza a bajar es una solución simple y efectiva.
También conviene revisar las notificaciones: cada alerta que enciende la pantalla, vibra o emite un sonido implica un pequeño consumo que, acumulado, se vuelve relevante.
Hay hábitos cotidianos que también influyen en la vida útil de la batería. Usar cargadores originales o certificados evita daños a largo plazo, mientras que exponer el teléfono a temperaturas extremas, ya sea calor intenso o frío prolongado, acelera la degradación de la batería. Además, se recomienda evitar el uso intensivo del equipo mientras está cargando.
En versiones recientes de Android, algunos equipos incorporan un apartado de Salud de batería, que muestra el estado general y el nivel de desgaste.
También existen funciones de optimización de carga, pensadas para adaptar el proceso a los hábitos del usuario y reducir el deterioro con el paso del tiempo.
Para usuarios más avanzados, las opciones de desarrollador permiten reducir o desactivar animaciones y transiciones, lo que aligera el sistema y suma un ahorro adicional.
En conjunto, estos ajustes y buenas prácticas no requieren aplicaciones externas ni conocimientos técnicos avanzados. Con unos pocos minutos de configuración, es posible pasar menos tiempo buscando un enchufe y más tiempo usando el celular, al mismo tiempo que se prolonga la vida útil de la batería, uno de los componentes más sensibles de los smartphones actuales.
Fuente: www.clarin.com



