China construyó una máquina que simula terremotos y tsunamis: genera una fuerza 1000 veces mayor que la gravedad


China instaló en Hangzhou una máquina científica pensada para empujar materiales a un límite que en la Tierra no aparece de forma natural. Está en la Universidad de Zhejiang y forma parte de una nueva etapa de ensayos sobre terremotos, tsunamis y deformaciones del terreno.

No es un simulador digital ni una maqueta. Es una centrífuga gigantesca, montada bajo tierra, diseñada para girar a velocidades extremas y someter muestras a una presión artificial muy por encima de la gravedad terrestre.

La máquina se llama CHIEF1900 y quedó instalada en una planta subterránea del complejo científico de Zhejiang. China la presenta como la centrífuga de hipergravedad más potente construida hasta ahora.

Su capacidad es de 1.900 g·tonelada. En términos prácticos, eso significa que puede aplicar sobre una muestra una aceleración equivalente a 1.900 veces la gravedad terrestre.

La instalación fue montada a 15 metros bajo tierra. Esa decisión sirve para reducir vibraciones externas y mejorar la precisión de los ensayos.

CHIEF1900 además supera a otra centrífuga china, la CHIEF1300, que había sido presentada pocos meses antes como récord mundial. El salto muestra la velocidad con la que el país está empujando este campo de investigación.

Uno de los usos más claros está en los terremotos. La centrífuga permite ver cómo responden suelos, taludes, túneles, presas o vías ferroviarias cuando se los somete a condiciones extremas.

También puede recrear fenómenos del entorno marino. Entre los ejemplos que se citan alrededor de esta tecnología aparecen la presión del fondo oceánico y el modo en que un tsunami altera sedimentos y estructuras.

Otro frente importante está en el subsuelo. La hipergravedad permite seguir desplazamientos de materiales y contaminantes en escenarios que, fuera del laboratorio, llevarían demasiado tiempo para ser observados de forma directa.

Sin embargo, construir una instalación así no fue sencillo. Uno de los principales problemas estuvo en el calor generado por la rotación. Si no se controla, ese factor puede afectar la estabilidad del sistema y arruinar los ensayos.

Para resolverlo, los ingenieros trabajaron con un sistema de control térmico y enfriamiento que acompaña la operación de la centrífuga. Esa parte del proyecto es menos vistosa que la cifra de gravedad, pero resulta igual de importante para que el equipo funcione. Por esta razón, el desarrollo reunió especialistas en varias áreas, desde ingeniería civil hasta automatización y termodinámica.

La CHIEF1900 no se muestra solo como una máquina récord, sino como una herramienta para ensayar problemas que después impactan en obras reales, desde infraestructura ferroviaria hasta estructuras expuestas a terremotos o presión submarina.

Fuente: www.clarin.com

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