Celos por el protagonismo, provocaciones y peleas de poder en el gabinete después de la media sanción de la Reforma Laboral


El triunfalismo por la media sanción de la reforma laboral en el Senado desnudó una guerra de egos en la cúpula del poder libertario. Patricia Bullrich difundió un video en redes para autocelebrar su liderazgo como jefa de bloque que no cayó bien en la Casa Rosada. Es la única figura del oficialismo que aparece en la pieza audiovisual de 45 segundos, con excepción de Karina Milei, que aparece en un brevísimo paneo.
Nadie se atreve a criticar a la ex ministra de Seguridad a viva voz, pero el video con la música de Vogue de Madonna fue la comidilla entre funcionarios de primera y segunda línea. “Le va a jugar en contra”, anticiparon en algunos de los despachos más importantes del Gobierno.
El episodio parece una anécdota menor en medio de una de las mejores semanas del oficialismo en el Congreso desde la asunción de Javier Milei, pero pone en evidencia nuevos cortocircuitos en la plana mayor del Gobierno que comenzaron hace casi un mes.
Bullrich no construyó su larga carrera política pidiendo permiso y a la secretaria general de Presidencia no le gustan los gestos de autonomía.
En enero, antes de que la reforma se tratara en el Congreso, la ex ministra de Seguridad organizó dos conversatorios para levantar la bandera del proyecto con empresarios y dirigentes políticos. Se suponía que la ahora jefa del bloque de senadores libertario sería la principal expositora en los encuentros organizados en Mar del Plata y en la Ciudad.
A último momento, sin embargo, la hermana del Presidente le intervino ambos eventos con la presencia de Manuel Adorni en el escenario. El jefe de Gabinete es una de las principales cartas de los libertarios para competir por la Ciudad en 2027, un trofeo que también persigue Bullrich. El segundo casillero para la fórmula presidencial también está arriba de la mesa.
No se trata nada más que de un problema de cartel. La presidenta de LLA fomenta la independencia de la sucesora de Bullrich en Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien se puso al frente del endurecimiento del discurso oficial contra los inmigrantes.
El posicionamiento es en detrimento del designado titular de la nueva Agencia Nacional de Migraciones Diego Valenzuela, que todavía no fue nombrado. La actual ministra limita cualquier autonomía de la antigua dirección de Migraciones y lanzó operativos de control -al estilo del polémico ICE estadounidense- en Liniers y La Matanza antes de que el intendente de 3 de Febrero asumiera el cargo.
Por si fuera poco, Monteoliva también compartió con Adorni la conferencia de prensa en la que la jueza Sandra Arroyo Salgado informó sobre la banda que habría extorsionado a Rodrigo Gómez, el militar que custodiaba la quinta de Olivos y apareció muerto -presuntamente por suicidio- en la residencia presidencial de Olivos, en diciembre.
La ministra de Seguridad también sumó una enemiga de peso, que comparte con Karina Milei y Bullrich. Victoria Villarruel puso en evidencia la doble vara del Gobierno para investigar amenazas en redes sociales replicando el reclamo de una seguidora a la ministra en su cuenta de X. “Es gravísimo que se haya naturalizado amenazar de muerte a la Vicepresidente. Algún día tienen que actuar @AleMonteoliva”, dice el mensaje. El perfil del usuario que escribió la amenaza a la vice suele publicar mensajes de apoyo al Gobierno.
A instancias de Monteoliva, la Policía Federal detuvo el mes pasado a un grupo que había amenazado al Presidente. Daniel Vera, jubilado, está preso en su casa hace seis meses, acusado por el mismo delito.
Villarruel empezó el año activa, con una agenda propia con la que busca diferenciarse de la Casa Rosada, un detalle que irrita a los hermanos Milei.
Estuvo en La Patagonia para mostrarse cerca de los afectados por los incendios y este sábado fue al Festival Nacional de La Chaya, en La Rioja.
El gobernador Ricardo Quintela, uno de los opositores más duros al Gobierno la recibió. “Ella decidió venir. El que quiera venir va a ser bienvenido”, avisó el cacique peronista. No es la primera vez que Villarruel se muestra con mandatarios provinciales en despachos. Su gira por el país ya la llevó a 20 provincias, bastantes más que las que lleva recorridas el Presidente
En la sesión del miércoles en el Senado, la vicepresidenta intentó postergar el traspaso de la Justicia laboral de la Capital a la Ciudad. Villarruel pretendía que el convenio entre las dos jurisdicciones -que finalmente se incluyó en el proyecto de reforma- fuera ratificado con un proyecto ad hoc durante las sesiones ordinarias. Finalmente se impuso la posición de Bullrich y del resto de la Casa Rosada.
Cuando la jefa de los senadores libertarios era ministra cuestionó a la vicepresidenta por abrir el recinto para que se aprobaran leyes previsionales empujadas por el kirchnerismo. Paradójicamente, ahora reciben fuego amigo de la hermana del Presidente.
Otros dirigentes de peso en el Gobierno se ofuscaron menos por el protagonismo de Bullrich. No quieren que el Gobierno abandone la aceitada dinámica en la toma de decisiones con el que muestra gobernabilidad. “Es Patricia, ya todos sabemos cómo es. Hay que dejarla ser y festejar”, dijeron.
Nadie ignora en el Gobierno que la política de seguridad sigue siendo una de las áreas de gestión con mejor nota, aunque está en rojo. El 44 por ciento la aprueba y un 55 por ciento la rechaza, según el estudio de Opina Argentina. Por ahora, el grueso de la ciudadanía la sigue asociando a Bullrich, un activo que la ex ministra no desconoce.
Fuente: www.clarin.com



