Celian Ravel d’Estienne, jefe de ventas de subastas de vino en Sotheby’s: “El buen vino se sitúa en la encrucijada entre la artesanía, la historia, la rareza y la emoción”

En el imaginario popular, existe la imagen de una subasta como un escenario de cifras imposibles, mazos que caen en el momento justo e, incluso, inversores fríos que buscan objetivos que convertir en valor refugio.
Sin embargo, detrás de la mayoría de las pujas hay una pasión que, en el caso del vino, tiene un componente único, ya que quien se hace con una botella exclusiva normalmente no quiere guardarla en una caja fuerte sino que busca el momento y la persona indicada para paladear y compartir ese vino.
Lo sabe bien Celian Ravel d’Estienne, Head of Sales en Francia de Sotheby’s Wine, una de las casas más prestigiosas del mundo.
Su experiencia en primera línea le ha enseñado que el coleccionista de vino, por mucho que el mercado se haya abierto y profesionalizado, se mueve ante todo por la pasión: la de completar una bodega personal, recuperar la añada del año en que nació un hijo o dar con esa botella que evoca y trae a la memoria un suceso tremendamente especial.
Así, Ravel d’Estienne desmonta algunos tópicos de un mundo que a menudo parece inaccesible y explica qué buscan quienes pujan, cómo se autentifica una botella o por qué, al final, el mejor destino de una gran botella sigue siendo una mesa con buena compañía.
Celian Ravel d’Estienne, Head of Sales en Francia de Sotheby’s Wine. Foto: Cedida/La Vanguardia“Los factores más importantes son la procedencia, la autenticidad, el estado de conservación y, por supuesto, la demanda”
-¿Qué debe tener una botella para poder salir a subasta?
-Los factores más importantes son la procedencia, la autenticidad, el estado de conservación y, por supuesto, la demanda. Analizamos de dónde procede una botella, cómo se ha conservado a lo largo de su vida y si su estado de conservación es acorde con su antigüedad.
Además, el vino debe ser uno de los que los coleccionistas buscan activamente, ya sea por su rareza, su calidad, su importancia histórica o su reputación. Lo ideal es que el vino reúna todos estos elementos.
-¿Cómo se determina el precio de salida de una botella?
-Nuestros especialistas evalúan una serie de factores, entre los que se incluyen los resultados recientes de subastas, la demanda actual del mercado, la rareza, el estado y la procedencia.
Realizamos un seguimiento del mercado mundial de vinos de alta gama y analizamos ventas comparables para establecer una estimación que resulte atractiva para los compradores y justa para los consignadores. El objetivo es crear un entorno competitivo que permita al mercado determinar el valor final.
-¿Hasta qué punto es posible predecir el precio final que alcanzará una botella?
-Podemos establecer un rango de valoración basado en los datos del mercado y los resultados anteriores, pero las subastas son imprevisibles. En última instancia, el precio final depende del interés de los coleccionistas ese día.
Cuando varios compradores decididos compiten por una botella excepcional, los resultados pueden superar las expectativas. De hecho, durante el primer semestre de 2026, el 50 % de los lotes se vendieron por encima de sus estimaciones máximas en las subastas de vinos, lo que demuestra la solidez de la demanda de los mejores vinos.
-¿Se consideran las subastas de vino una forma de inversión?
-Algunos coleccionistas consideran el vino de alta gama tanto una pasión como una reserva de valor a largo plazo. Los vinos más codiciados del mundo han demostrado un rendimiento a lo largo del tiempo, pero la mayoría de coleccionistas participan porque realmente aman el vino y quieren bebérselo.
Los coleccionistas tienden a comprar vinos que desean poseer -y beber- independientemente de los movimientos del mercado.
“Lo que resulta especialmente llamativo es lo internacional que se ha vuelto el mercado”
-¿Cómo se autentifica una botella?
-La autenticación combina el examen por parte de expertos y la investigación. Los especialistas estudian las etiquetas, las cápsulas, los corchos, las marcas en el cristal y, por supuesto, los registros de procedencia.
También examinamos el historial de propiedad y las condiciones de almacenamiento. En el caso de los vinos más valiosos, cada detalle cuenta y debe ser coherente con lo que cabría esperar de ese productor y esa añada. Cuanto más podamos rastrear el origen de una botella hasta su fuente original, mayor será la confianza de los compradores.
-¿Quiénes son los principales compradores en estas subastas?
-Los coleccionistas siguen siendo el grupo más numeroso, pero el mercado actual es notablemente diverso, con muchos profesionales del vino que compran habitualmente en nuestras subastas.
Lo que resulta especialmente llamativo es lo internacional que se ha vuelto el mercado. Durante el primer semestre de 2026, los postores que participaron en nuestras subastas de vinos y licores procedían de 57 países de Asia, América, Europa y Oriente Medio. Esa participación global es una de las características definitorias del mercado actual de los vinos de alta gama.
-¿Cómo ha cambiado el perfil del comprador de vino en los últimos años?
-El mercado se ha vuelto más internacional y más diverso, tanto geográfica como demográficamente. Además, los coleccionistas de hoy en día suelen estar mejor informados que nunca, con acceso inmediato a los resultados de las subastas, a los datos de mercado y a los comentarios de los expertos.
Estamos asistiendo a una importante afluencia de nuevos postores y coleccionistas más jóvenes. En el primer semestre de 2026, el 25 % de los postores y el 28 % de los compradores en las subastas de vinos y licores de Sotheby’s eran nuevos en el sector.
El mercado se ha diversificado. Foto ilustrativa: ShutterstockLas generaciones más jóvenes también están desempeñando un papel cada vez más importante, ya que el 53 % de los postores tiene menos de 50 años, incluido un 26 % menor de 40.
Estas cifras demuestran que el coleccionismo de vinos de alta gama sigue atrayendo a una nueva generación, al tiempo que mantiene su atractivo entre los entusiastas ya consolidados.
Diría que la apreciación de los mejores vinos españoles ha aumentado significativamente durante la última década
-España cuenta con vinos excepcionales y una rica tradición vitivinícola, pero ¿se valora lo suficiente en el mercado internacional de coleccionistas?
-Diría que la apreciación de los mejores vinos españoles ha aumentado significativamente durante la última década. Regiones como La Rioja, la Ribera del Duero y el Priorat producen vinos que pueden competir con las mejores botellas de cualquier parte del mundo, y, sin embargo, muchos de ellos siguen ofreciendo una excelente relación calidad-precio en comparación con sus homólogos internacionales.
En nuestras subastas vemos habitualmente algunos de los vinos españoles más prestigiosos, como Vega Sicilia o Castillo Ygay, pero es justo decir que los vinos españoles siguen estando menos representados que, por ejemplo, los italianos. Por otro lado, observamos una fuerte participación de coleccionistas españoles en nuestras subastas de París y a nivel internacional.
A medida que los coleccionistas amplían sus horizontes más allá de las categorías tradicionales de coleccionismo, la combinación de calidad, tradición y relación calidad-precio de España la hace cada vez más atractiva en el panorama internacional.
-¿Hay alguna región vinícola española en particular que considere especialmente prometedora para el futuro del mercado de subastas?
-La Rioja sigue siendo el referente en cuanto a valor de colección, gracias a su larga historia, su reputación mundial y su probada capacidad para producir vinos que envejecen magníficamente a lo largo de décadas.
Al mismo tiempo, la Ribera del Duero sigue atrayendo cada vez más la atención internacional de los coleccionistas más exigentes. Lo más emocionante hoy en día es el creciente reconocimiento de productores excepcionales en una gama más amplia de regiones españolas.
La diversidad, la calidad y la innovación que estamos observando en España apuntan a un futuro muy prometedor para los vinos españoles en el mercado de subastas.
“Hace poco tuve en mis manos una botella de Mouton Rothschild de 1924″
-¿Cuál es la botella más destacada que ha manejado antes de que saliera a subasta?
-Uno de los grandes privilegios de esta profesión es manejar botellas que son prácticamente imposibles de encontrar en cualquier otro lugar, ya sean añadas históricas de fincas legendarias de Burdeos, borgoñas raros o vinos procedentes directamente de las propias bodegas de un productor.
Esos momentos nos recuerdan que no solo estamos ante grandes vinos, sino también ante la encarnación líquida de la historia vitivinícola. Hace poco tuve en mis manos una botella de Mouton Rothschild de 1924, la primera añada con la etiqueta del artista, una botella verdaderamente excepcional con más de 100 años de antigüedad.
-¿Cuál ha sido la puja más inesperada o emocionante que recuerda?
-Las pujas más emocionantes suelen ser aquellas que nadie prevé. A veces, una botella con una procedencia extraordinaria o una rareza excepcional atrae a coleccionistas decididos de todo el mundo, y lo que comienza como un lote bastante rutinario se convierte de repente en uno de los momentos más destacados de toda la subasta.
Esos momentos capturan la emoción y la imprevisibilidad que hacen que las subastas sean tan fascinantes. Recuerdo feroces pujas por unos Lafite del siglo XIX, que fueron vendidos por un miembro de la familia Rothschild y que nunca habían salido del Château.
La excepcional procedencia de esas botellas las hacía tan raras que los pujadores las querían a -casi- cualquier precio.
-¿Qué siente un especialista cuando ve cómo las pujas empiezan a dispararse?
-Sin duda hay emoción, pero también un sentido de la responsabilidad. Nuestra función es garantizar que todos los pujadores puedan participar con confianza.
Cuando las pujas superan las expectativas, suele ser una señal de que los coleccionistas reconocen el carácter excepcional de lo que se está ofreciendo. Es increíblemente gratificante ver cómo una gran botella encuentra un nuevo hogar con alguien que realmente la aprecia.
-Si mañana alguien le regalara una botella valorada en 50.000 euros, ¿la bebería o la vendería en una subasta?
-Mi instinto sería beberla. Al fin y al cabo, un gran vino está hecho para compartirlo y disfrutarlo. Por supuesto, probablemente tardaría mucho tiempo en decidir cuándo abrirla y con quién, porque una experiencia así solo se da una vez en la vida.
“Los vinos especiales combinan calidad excepcional, rareza e historia significativa”. Foto: Shutterstock-Si solo pudiera tener una botella, ¿cuál sería su “santo grial”?
-Para mí, la botella definitiva no sería necesariamente la más valiosa. Los vinos verdaderamente especiales combinan una calidad excepcional, la rareza y una historia significativa.
A menudo es el vínculo emocional con un vino, un productor o una añada concreta lo que lo hace inolvidable. Si tuviera que elegir solo uno, sería un Cos d’Estournel de 1982, ya que fue uno de mis primeros recuerdos relacionados con el vino.
-Cuando alguien paga una fortuna por una botella, ¿qué está comprando realmente: el vino en sí, su historia, su prestigio o la oportunidad de poseer algo que muy pocos pueden tener?
-Por lo general, son todas esas cosas a la vez. El buen vino se sitúa en la encrucijada entre la artesanía, la historia, la rareza y la emoción. Los coleccionistas compran un vino excepcional, pero también una historia, una conexión con un lugar y un momento en el tiempo.
Lo que no deja de fascinarme es que esta pasión trasciende fronteras y generaciones. Hoy en día, el coleccionismo de vinos de calidad es más global que nunca, y atrae a participantes de docenas de países y a una comunidad de coleccionistas cada vez más diversa.
Al más alto nivel, la gente no se limita a comprar una botella. Se convierten en custodios de algo excepcional y significativo que quizá nunca vuelva a salir al mercado.
Elena Horrillo, La Vanguardia
Fuente: www.clarin.com



