Caso Cuadernos: este jueves el tribunal indaga a Oscar Centeno y al financista K Ernesto Clarens en el juicio oral


El Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7) reanuda este jueves las declaraciones indagatorias en el marco del juicio del caso Cuadernos. Están sentados en el banquillo de los acusados 86 imputados, qué integraron una “organización criminal que se dedicó a la recaudación y pago de fondos ilegales. Para esta jornada fueron citados Claudio Uberti, Juan Manuel Abal Medina, Hugo Larraburu, Oscar Centeno, Carlos Wagner, Ernesto Clarens y Gerardo Ferreyra.
Después de la exposición de corte político de Cristina Kirchner, quedó inaugura la instancia de indagatorias en este juicio a cargo de TOF 7, integrado por los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli. Para este jueves fueron citados otros acusados a quienes se les preguntará si harán uso de la palabra o se negarán a declarar.
El cronograma establecido por el Tribunal sentará en el banquillo de los acusados al financista K Ernesto Clarens, quien en su rol de imputado colaborador aadmitió dedicarse a la conversión de “los pesos (provenientes de los sobornos) a dólares”.
Su testimonio se convirtió en una pieza clave del circuito de sobornos que se investiga en este caso. “Conmigo comenzó la siguiente operatoria”, confesó: “Las empresas enviaban a alguien a mi oficina, generalmente los propios titulares, o a alguien de confianza, gerentes financieros, contadores, u otros, en algunos casos iba yo a algunas empresas”.
Luego, “las personas de la Camarita -entidad que agrupaba a las firmas de construcción vial- me dejaban una suma en pesos con una anotación de qué habían cobrado, monto y concepto. El monto dependía de la recaudación, eran alrededor de 300.000 dólares por cada entrega y con frecuencia semanal. Al principio eran montos grandes, luego fue bajando porque a las empresas les costaba juntar el dinero, eran rehenes del sistema, porque Vialidad no les pagaba los certificados. El monto que me entregaban era el 10 por ciento de lo que habían cobrado. Y en otras oportunidades sumas menores, ya que aducían que la Dirección Nacional de Vialidad no les pagaban a ellos”.
Básicamente, explicó el financista en la colaboración como arrepentido, “yo me ocupaba por cambiar los pesos por dólares en el mercado informal obteniendo por ello una comisión que era mi ganancia, que me quedaba en negro. Generalmente hablaba con un corredor, Vallarino, normalmente era en cuevas y en algunas ocasiones con la mesa de dinero del Banco Finansur que hacía de nexo con alguna casa de cambio”.
Otro de los imputados citados para este jueves es Claudio Uberti, ex titular del ente que controlaba a las empresas de peajes en rutas nacionales.
El ex funcionario kirchnerista contó: “En alguna oportunidad fui al departamento de Uruguay y Juncal, después del encuentro que relaté con (Gerardo) Ferreyra -entonces directivo de al firma Electroingeniería-. El entregó en dos o tres ocasiones más, bolsos de más de diez kilos con dinero, eso lo entregué en el departamento de Juncal”.
“En una ocasión -contó ante el fiscal Carlos Stornelli-, subí al departamento, allí había otras valijas en el palier y en su dormitorio había muchas otras más. En el departamento en esa ocasión no había nadie, pero por referencias de Muñoz esas valijas con dinero las iba a llevar a Santa Cruz”.
¿Cómo era el traslado? Dijo Uberti: “Las valijas con el dinero las trasladaban a Santa Cruz en el Tango 01, las cargaban en el aeropuerto Base Aérea Militar en Aeroparque y las descargaban en el aeropuerto de Rio Gallego. Esto es lo que yo vi”.
El Tribunal de juicio y la fiscal Fabiana León también esperan el testimonio de Carlos Wagner, el ex titular de la firma ESUCO y expresidente de la Cámara de la Construcción, otro de los imputados colaboradores que detalló cómo se cartelizó la obra pública y quién bajaba las órdenes desde el extinto Ministerio de Planificación Federal.
El ex chofer
El primer arrepentido que tuvo el caso Cuadernos fue Oscar Centeno, chofer de Roberto Baratta. Sus anotaciones volcadas en ocho cuadernos -seis de los cuales están incorporados a la causa en su formato original y sus correspondientes copias- fueron el puntapié inicial de la investigación.
Durante la instrucción fueron calificados como una “bitácora de la corrupción”. En los cuadernos había fechas exactas, horarios, puntos de encuentro, quién entregaba bolsos, valijas, bolsas con dólares, en algunas ocasiones precisaba los montos, y también quiénes eran las personas responsables de recoger esos pagos ilegales. El circuito no concluía allí; Centeno contaba también a dónde se destinaban esas recaudaciones.
“En relación al sistema de recaudación, recuerdo que después de la muerte de Néstor Kirchner cambiamos y ya no llevábamos a Uruguay 1306 sino que llevamos todo a la casa de Baratta y él a la noche o al otro día venía con los dos bolsos, uno el de él normal y otro vacío“.
Cuando Cristina Kirchner ya era presidenta de la Nación, expresó el ex chofer, “también llevábamos los bolsos con dinero. En esas ocasiones se la veía a ella en jogging, que desde la casa donde vivía se cruzaba hacia el chalet donde se dejaba el dinero. Las veces que íbamos a Olivos, antes de ir para allá pedíamos por teléfono las indicaciones para ir o no, entonces Rodríguez, secretario de Cristina, daba el ok y nos íbamos del ministerio a Olivos, o pasábamos por un lugar a retirar y de ahí íbamos a Olivos”.
Fuente: www.clarin.com



