Carlos Llull, técnico de climatización: “Un ventilador de techo moderno cuesta 2 céntimos de Euro por noche y un aire acondicionado inverter, 50; pero no es una comparación justa”

Con otro verano marcado por temperaturas extremas en buena parte de España y Europa, y con la cuarta ola de calor acechando, la climatización vuelve a convertirse en una de las grandes preocupaciones de miles de hogares.
Según los datos de la AEMET (la Agencia Estatal de Meteorología española), las noches tropicales (aquellas en las que el termómetro no baja de los 20 ºC) son cada vez más frecuentes, mientras que el sector de la climatización lleva varios veranos registrando un aumento de las ventas de aires acondicionados y ventiladores de techo impulsado por las altas temperaturas.
Carlos Llull, electricista y técnico de climatización con más de 15 años de experiencia en instalaciones y mantenimiento, ha decidido responder a las preguntas que le han hecho al respecto tras un vídeo suyo que ya acumula más de 4 millones de reproducciones.
Según él, no se trata de elegir entre aire acondicionado y ventilador, sino de entender cómo funciona cada sistema para tomar la mejor decisión.
“Mi trabajo no consiste en venderte un ventilador ni en convencerte para instalar un aire acondicionado. Mi trabajo consiste en encontrar la solución que realmente necesita cada cliente”, explica en su canal de YouTube.
La diferencia fundamental entre ambos sistemas
Llull empieza desmontando el error más común que escucha cada verano. “No, un ventilador de techo no enfría el aire. De hecho, si ahora mismo tomaras un termómetro, midieras la temperatura de esta habitación antes de encender el ventilador y una hora después, comprobarías que prácticamente sigue siendo la misma”, afirma rotundamente.
El ventilador de techo no enfría el aire. Foto: ArchivoEntonces, ¿por qué sentimos tanto frescor al encenderlo? El técnico lo explica que el ventilador acelera la evaporación del sudor de nuestra piel. Cuando el sudor se evapora, se lleva consigo parte del calor de nuestro cuerpo.
Además, rompe la capa de aire caliente que se acumula alrededor de nuestro cuerpo. La temperatura y la sensación térmica no son lo mismo, y el ventilador lo que consigue es que nuestro cuerpo perciba menos calor, aunque el termómetro siga marcando lo mismo.
Sin embargo, Llull advierte que el ventilador tiene un límite. “Si estamos en plena ola de calor, son las 10 de la noche y la habitación está a 31 o 32 grados, el ventilador sigue moviendo aire, pero ese aire continúa estando muy caliente. Llega un momento en el que ya no hay suficiente diferencia de temperatura para que el cuerpo pueda disipar el calor de forma eficaz”.
Ahí es donde entra el aire acondicionado, que reduce la temperatura real de la habitación.
¿Cuánto consume cada uno?
El técnico realizó cálculos precisos que ayudan a despejar dudas. Para un ventilador de techo moderno con motor de corriente continua funcionando durante 8 horas a velocidad media, el consumo es de aproximadamente 0,24 kilovatios hora. Traducido a euros, dormir con el ventilador encendido toda la noche cuesta unos 2,4 céntimos. Al mes, menos de un euro.
“Conozco personas que programan el ventilador para que se apague a la hora de dormirse por miedo a que gaste mucha luz. Después de ver estos números, queda claro que ese miedo no tiene demasiado sentido”, comenta.
En el caso del aire acondicionado, la cosa cambia. Llull explica que los equipos modernos con tecnología inverter no consumen toda la noche al máximo como mucha gente cree. “La potencia que aparece en la ficha técnica del equipo no significa que vaya a consumir eso durante toda la noche”.
Para una habitación de 14-15 metros cuadrados, un equipo inverter moderno funcionando toda la noche puede tener un consumo medio de unos 600 vatios, lo que equivale a 4,8 kilovatios hora. En este caso, el coste por noche sería de aproximadamente 48 céntimos, alrededor de 15 euros al mes.
El aire acondicionado reduce la temperatura real de la habitación. Foto: Archivo“¿Es más caro que un ventilador? Sí, por supuesto, muchísimo más, pero también estamos comparando dos sistemas completamente diferentes. Uno únicamente mueve el aire, el otro está extrayendo calor de la vivienda y reduciendo realmente la temperatura de la habitación. No es una comparación totalmente justa”, reflexiona.
La combinación perfecta
Precisamente por eso, Llull lleva tiempo haciendo la misma recomendación a sus clientes: “No hay que elegir uno u otro, sino aprovechar las ventajas de ambos”. Cuando se combinan correctamente, se consigue más confort y se reduce el consumo eléctrico.
Otros expertos como Miguel Sagredo, técnico y representante de la asociación de empresas instaladoras Agremia, explica que, en modo noche, el consumo del aire acondicionado “no llega ni al de una bombilla encendida, prácticamente”.
En resumidas cuentas, dormir fresco no tiene por qué significar una factura de la luz desorbitada si se utilizan los sistemas adecuados y se corrigen los malos hábitos.
Marc Mestres, La Vanguardia.
Fuente: www.clarin.com



