Atraviesa el desierto del Sahara y tiene más de 200 vagones: qué transporta el tren más peligroso del mundo


En el corazón del noroeste africano, una imponente mole de hierro desafía diariamente la inmensidad del desierto del Sahara. Se trata del tren de Mauritania, una formación que alcanza los tres kilómetros de longitud y es reconocida mundialmente por ser el tren más peligroso del mundo.

Este coloso ferroviario no solo transporta recursos valiosos, sino que también traslada historias de supervivencia en uno de los entornos más hostiles del planeta Tierra.

El principal cargamento que moviliza este gigante es el mineral de hierro, extraído de las productivas minas de la ciudad de Zouérat.

En cada viaje este tren puede cargar hasta 84 toneladas de mineral de hierro por vagón. Sin este transporte que atraviesa el desierto la economía de Mauritania se vendría a pique ya que representa la mayor fuente de ingresos por exportaciones de esta nación africana.

A pesar de tener una función industrial y comercial, este tren permite a los locales y a turistas que viajen de forma gratuita sobre las cargas de hierro. Esta practica es de alto riesgo debido a los fuertes vientos cargados de arena que azotan el desierto de Sahara, sumado al destructivo sol del día y al frio nocturno.

Además de las inclemencias climáticas el polvo metálico de las cargas es un aliciente más que hace que este viaje sea, aún, más desafiante.

La empresa que se encarga de explotar este servicio es SNIM y su misión es asegurar que los más de 200 vagones que constituyen esta mole de acero que rueda por el desierto llegue segura al puerto de Nuadibú, tras una travesía de casi 20 horas.

Por esta razón el desafío logístico que afronta esta empresa es el el mantenimiento de las vías. Esta tarea es constante y colosal, ya que las dunas móviles del desierto del Sahara sepultan los rieles.

El personal de esta empresa trabaja constantemente en el mantenimiento de los rieles y en tener las vías despegadas para así evitar descarrilamientos. Además, SNIM debe lidiar con el desgaste mecánico del tren, provocado por el peso y el ambiente corrosivo del hostil desierto africano.

Las locomotoras diésel que encabezan la formación poseen una potencia descomunal para arrastrar miles de toneladas a través de terrenos áridos. La seguridad es mínima y la falta de comodidades básicas convierte cada viaje en una prueba de resistencia física y mental para quienes deciden abordar.

La mayoría de los viajeros que eligen subirse a este tren no lo hacen por placer o por una mera necesidad de experimentar la adrenalina de un viaje a traves del desierto de Sahara.

El motivo es netamente comercial. Muchos viajeros llevan consigo mercaderías y hasta incluso ganado para vender en los mercados costeros.

Fuente: www.clarin.com

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