Así influye en la mente el hábito de hablar solo y en voz alta, según psicólogos


Hablar en voz alta lo que uno está pensando no es tan raro como parece o algunos suponen. Lejos de ser una señal de alerta o preocupación, los psicólogos explican este hábito.

Hablar con uno mismo es una actividad que suele aparecer en situaciones cotidianas, como cuando hay que tomar una decisión, resolver una tarea puntual o encontrar una salida a un problema.

En esos momentos, según la psicología, decir en voz alta lo que se está pensando se define como una forma de autodiálogo o pensamiento verbalizado. Es una forma de ordenar ideas, evaluar opciones y avanzar con mayor claridad, incluso sin que la persona sea del todo consciente de que lo está haciendo.

Los especialistas explican que no existe una única forma de hablar solo ya que puede ser una frase corta, una pregunta, una instrucción o incluso una reflexión completa. Lo relevante no es el contenido, sino la función que cumple en ese momento.

El contexto y la forma en que se produce este comportamiento son determinantes para interpretarlo. La mayoría de las veces, hablar solo en voz alta es una herramienta funcional que ayuda a pensar mejor, concentrarse y manejar emociones, sin implicar ningún rasgo patológico.

El autodiálogo verbal tiene múltiples funciones en la vida cotidiana y en la mente de cada individuo. No se trata de un hábito vacío, sino de una estrategia mental que muchas personas usan sin darse cuenta. Entre sus principales funciones se destacan:

Diversos estudios muestran que decir en voz alta lo que se está pensando activa más áreas del cerebro que el pensamiento silencioso, lo que puede mejorar el rendimiento cognitivo en tareas específicas.

Algunos enfoques psicológicos señalan que hablarse en tercera persona -por ejemplo, usando el propio nombre- puede aumentar la sensación de control y reducir la ansiedad, especialmente en situaciones sociales o de presión.

En los niños, hablar en voz alta mientras juegan o realizan tareas es parte del desarrollo normal. Ese diálogo externo cumple la función de guiar acciones y aprender a autorregularse.

Con el tiempo, ese mecanismo se internaliza y se transforma en pensamiento silencioso. Sin embargo, en la adultez puede reaparecer en momentos de alta demanda cognitiva o emocional.

La psicología considera que esta continuidad es normal ya que el cerebro recurre a estrategias conocidas cuando necesita organizar información, resolver problemas o enfrentar situaciones nuevas.

Fuente: www.clarin.com

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