Argentina a un paso de liderar la ratificación del acuerdo Mercosur-UE mientras Europa debate su aplicación provisoria


En lo que es una suerte de competencia para ver quién lo aprueba primero, el Senado se apresta este jueves a dar el último paso para la ratificación del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Este había sido firmado el 17 de enero pasado en Asunción por los cuatro países fundadores del bloque -Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- y los 27 miembros de la UE. La Cámara de Diputados argentina le dio media sanción el 12 de febrero.

Y aunque en Uruguay también podrían aprobarlo antes del fin de semana, y los otros vecinos ya lo están tratando en sus respectivos congresos en un apuro regional nunca visto en materia de comercio, pese a las profundas diferencias ideológicas que imperan, el gobierno de Javier Milei se encamina a ser el primero en ratificarlo.

Así lo reconoció también el comisario de Comercio europeo, Maros Sefcovic, quien, como otros funcionarios de la UE, opina que el continente debe estar listo para que, pese a la oposición de Francia y a un desafío legal surgido a último momento, se comience a aplicar de manera provisional.

El acuerdo que firmaron el Mercosur y la UE tras 25 años de negociaciones, con avances y enormes traspiés, lo convertiría en la mayor zona de libre comercio, con reducciones graduales de aranceles hasta llegar a cero y salvaguardas negociadas a último momento para proteger, sobre todo, a los productores europeos, que siempre se opusieron a los sectores altamente competitivos del Cono Sur sudamericano.

La sugerencia que hizo Sefcovic en estos días -afirmó además que esperaba que “Argentina fuera la primera en ratificar”- se produjo en el contexto del debate que impera sobre qué hacer ante la situación de que los países del Mercosur comiencen a ratificarlo mientras está pendiente lo ocurrido en el Parlamento Europeo, que días después de la firma votó enviarlo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que revise puntos considerados no claros por los países reticentes y emita un dictamen antes de ponerlo en vigencia. Esto frenó el acuerdo al menos por un año.

“Cuando nuestros socios del Mercosur estén listos con la ratificación, nosotros también deberíamos estarlo”, declaró Sefcovic en medio de un debate que para algunos es técnico y para otros, político.

Mercosur y la Unión Europea firmaron dos instrumentos: el Acuerdo de Asociación (EMPA) y el Acuerdo Comercial Interino (iTA). Este último es el que está en cuestión en el derecho internacional, en el derecho de la Unión Europea y en el marco del Tratado de Lisboa -que implicó una profunda reforma estructural del bloque- respecto de si puede ser aplicado de manera provisional. De ser así, los países del Mercosur que ratifiquen el TLC podrían comenzar a reducir aranceles mutuos de forma provisoria hasta que el Tribunal de Justicia europeo se pronuncie.

Si bien existe un dilema entre las instituciones de la UE sobre si el acuerdo puede o no entrar en vigencia de manera provisional aunque el Parlamento Europeo no lo haya votado -porque decidió enviarlo a revisión judicial-, existen vericuetos legales y políticos por los cuales el Consejo Europeo puede decidir su aplicación provisional, y la Comisión no puede elegir políticamente si la pone en marcha o no.

Por lo tanto, también se trata de una decisión política: el único requisito pendiente es que uno o más Estados del Mercosur confirmen su voluntad de iniciar esa aplicación provisional, siendo el Consejo el único que podría frenar el proceso mediante una modificación formal de su decisión.

Fuente: www.clarin.com

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