Ana Boyer y Fernando Verdasco tras la llegada de su hija Mía: “Intentamos organizarnos mucho, pero no siempre sale perfecto”


Los últimos meses de embarazo estuvieron marcados por cierta preocupación para Ana Boyer y Fernando Verdasco debido a la guerra en Oriente Medio. Atentos a cómo evolucionaba la situación en Doha, la pareja regresó a España para pasar unos días junto a Isabel Preysler y el resto de la familia a la espera de que todo se calmara. Tras idas y venidas, finalmente decidieron que la pequeña Mía llegase al mundo en el Hospital Ruber Internacional de Madrid antes de regresar al hogar que establecieron en Qatar hace ya diez años.

De esto han pasado ya tres meses y ha sido ahora cuando han reaparecido en las páginas de la revista ¡Hola!, aprovechando que se encuentran pasando el verano en la península como de costumbre. Pese al cambio que supone tener cuatro niños pequeños en casa, están felices de cómo se han adaptado a esta nueva vida: “Un bebé siempre cambia la dinámica familiar, pero la esencia de la maternidad es la misma. Lo bonito ahora es verla crecer rodeada de tres hermanos que la adoran”.

Después de tres niños, la hermana de Tamara Falcó y el extenista estaban ilusionados con la llegada de la niña para darle un aire diferente a la familia. Pero, como era de esperar, su nacimiento ha cambiado las dinámicas que tenían hasta ahora y la pequeña se ha convertido en el centro de atención. “Entre ellos suelen ser bastante traviesos y brutos, así que se nota mucho la diferencia”, reconoce Boyer sobre el cambio de actitud de los tres mayores.

Ante esto, está claro que Mía se ha convertido en el soplo de aire fresco que necesitaban, y no solo en el círculo, sino en toda la familia. Tal y como reconoce Ana Boyer, la pequeña se va a convertir en la gran consentida por parte de todos, pero en especial de Tamara Falcó, que guarda una conexión especial con todos sus sobrinos.

La marquesa de Griñón lleva mucho tiempo intentando quedarse embarazada junto a Íñigo Onieva tras haber expresado en varias ocasiones su deseo de ser madre. Sin embargo, al no haberlo conseguido por el momento, ha centrado todos sus esfuerzos en volcarse por completo en su faceta como tía y disfrutar al máximo de la llegada de la nueva bebé a la familia.

“Siempre la mira con muchísimo cariño. Se nota que está muy ilusio­nada y disfruta muchísimo de esos momen­tos”, asegura Ana Boyer sobre su hermana. Pero algo similar pasa con su madre, de quien asegura que es “muy cariñosa y muy presente” en todo momento con sus nietos. “Con la llegada de Mía estaba especialmente ilusionada, al ser una niña”, expresa sobre Isabel Preysler.

Pese a que la llegada al mundo de un bebé siempre es sinónimo de felicidad, el cambio total de dinámicas puede ser un reto en un inicio. Por ello, Ana Boyer no duda en reconocer que durante el día tiene que sortear los obstáculos que le surgen con el cuidado de cuatro niños pequeños y que, en muchas ocasiones, la organización no es suficiente.

“No creo que exista un secreto. Intentamos organizarnos mucho, repartirnos las tareas y, sobre todo, aceptar que no siempre todo sale perfecto. También ayuda mucho trabajar en equipo”, confiesa sobre cómo están llevando estos primeros tres meses en los que la flexibilidad se ha convertido en su mejor aliada para gestionar el día a día en el hogar.

Fuente: www.clarin.com

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