América Latina sorprende al mundo: estos dos países ya generan más del 50% de su electricidad con energías limpias


América Latina esta emergiendo en el segmento energías renovables a nivel global, naciones como Costa Rica y Uruguay se ubican a la vanguardia sectorial. Además otros países estan incrementado sus esfuerzos para sumar energías limpias a sus redes eléctricas.
Uno de los casos más emblemáticos es el de Costa Rica, que en 2016 logró operar exclusivamente con energía renovable durante casi siete meses consecutivos. Actualmente, produce el 98,6% de su energía eléctrica a partir de fuentes renovables.
Uruguay también ha destacado por su rápida incorporación de fuentes limpias a su matriz energética, convirtiéndose en un modelo para otros países de la región, siendo el único país de América del Sur que produce el 98% de su energía eléctrica en base a energías renovables.
La matriz eléctrica limpia de Uruguay está compuesta principalmente por energía hidroeléctrica (cerca del 46%), seguida por energía eólica (34%), biomasa (14%) y solar (4%)
A estos ejemplos se han sumado otras economías latinoamericanas que buscan reducir su dependencia de los combustibles fósiles y aumentar la participación de las energías sostenibles en sus sistemas eléctricos.
Según datos de la Agencia Internacional de la Energía, América Latina produjo en 2014 alrededor del 53% de su electricidad mediante fuentes renovables, una cifra muy superior al promedio mundial del 22%.
Gran parte de este éxito se explica por la abundancia de recursos hídricos en la región, que han permitido desarrollar extensos sistemas hidroeléctricos a lo largo de décadas.
Sin embargo, la fuerte dependencia de la energía hidroeléctrica también presenta riesgos. Fenómenos climáticos extremos, como las sequías prolongadas, pueden afectar seriamente la capacidad de generación eléctrica.
Un ejemplo de ello fue la crisis hídrica que afectó a Bolivia y provocó restricciones de agua en la ciudad de La Paz, evidenciando la vulnerabilidad de algunos sistemas energéticos ante el cambio climático.
Por esta razón, varios países están impulsando el desarrollo de tecnologías complementarias como la energía solar, eólica y geotérmica. Aunque estas fuentes representaban apenas un 2% de la producción energética regional frente al 6% del promedio mundial, su crecimiento ha sido constante durante los últimos años.
El impulso de las energías renovables también ha sido favorecido por cambios regulatorios implementados en distintos países latinoamericanos.
Diversos gobiernos han promovido subastas específicas para proyectos de generación limpia y han diseñado marcos normativos orientados a atraer inversiones privadas sin depender exclusivamente de subsidios estatales.
Chile y Argentina fueron algunos de los pioneros en este tipo de mecanismos, generando un entorno más favorable para el desarrollo de parques solares y eólicos a gran escala. A pesar de ello, Argentina solo produce el 19% de su electricidad a partir de energías renovables “no convencionales”.
La mayor confianza de los inversores ha contribuido a acelerar la construcción de nuevas infraestructuras energéticas y a reducir progresivamente los costos de generación.
Países como México, Argentina y Chile han establecido objetivos ambiciosos para incrementar la participación de las energías renovables dentro de sus matrices eléctricas.
Mientras tanto, buena parte de la región continúa utilizando gas natural como fuente de respaldo para la generación eléctrica, debido a que emite menos contaminantes que otros combustibles fósiles. No obstante, algunas economías siguen dependiendo parcialmente del carbón, considerado una de las fuentes más perjudiciales para el medio ambiente.
Paradójicamente, la limitada disponibilidad de grandes reservas de carbón en América Latina, que durante décadas fue vista como una desventaja para el desarrollo industrial, podría convertirse hoy en una ventaja estratégica en la carrera hacia una economía más limpia.
Con abundantes recursos naturales, una creciente inversión privada y políticas cada vez más favorables para las energías renovables, América Latina se perfila como una de las regiones mejor posicionadas para liderar la transición energética global durante las próximas décadas.
Fuente: www.clarin.com



