Albert Camus, filósofo y novelista francés: “La intolerancia, la estupidez y el fanatismo pueden combatirse por separado, pero cuando se juntan no hay esperanza”


El filósofo, novelista, periodista y dramaturgo francés Albert Camus (1913-1960), quien ganó el Premio Nobel de Literatura en 1957, dejó en su obra reflexiones profundas acerca del sentido de la vida y la naturaleza humana y un legado extenso con frases como la que se analizarán en estas líneas: “La intolerancia, la estupidez y el fanatismo pueden combatirse por separado, pero cuando se juntan no hay esperanza“
Nació en la Argelia francesa y su vida fue breve pero intensa. Murió a los 46 años en un accidente de autos en Borgoña, Francia, cuando viajaba como copiloto con su editor y amigo Michel Gallimard, quien también murió tras ese hecho.
La filosofía y pensamiento de Camus hacía foco en lo absurdo y el sinsentido. Lo absurdo entendido por como la búsqueda de un significado absoluto y objetivo de la existencia, entendía que el sinsentido de la vida, su gratuidad, lejos de ser una instancia conclusiva era un punto de partida para la reflexión y la creación.
Desarrolló obras como El mito de Sísifo, donde describió el choque entre la necesidad humana de sentido y la indiferencia del mundo. Su pensamiento se desarrolló bajo la influencia de autores como Schopenhauer, Dostoyevski y Nietzsche, entre otros.
“La intolerancia, la estupidez y el fanatismo pueden combatirse por separado, pero cuando se juntan no hay esperanza”
Pese a su alejamiento consciente del nihilismo, de esa rama filosófica rescató la idea de la idea de libertad individual, dándole importancia en su obra a explorar la condición humana y el sentido de la vida.
Vivió un siglo con dos guerras mundiales y crisis existenciales, ofreciendo una visión singular: alentaba a enfrentarse a las realidades de la vida tal como son, con su perspectiva sobre la existencia centrada en la idea del “absurdo”. Se le atribuye la frase “La intolerancia, la estupidez y el fanatismo pueden combatirse por separado, pero cuando se juntan no hay esperanza”, que no está en sus escritos.
Sin embargo, es una bandera para muchas personas en las redes sociales que la citan con asiduidad. La frase entra “como anillo al dedo” en la obra de Camus, ya que le dedicó gran parte de su vida a escribir sobre el absurdo y a combatir los fanatismos ideológicos. La potencia de estas palabras radican en que describe un ecosistema de retroalimentación destructiva para el ser humano.
Tanto la estupidez, intolerancia y el fanatismo pueden ser limitaciones cognitivas/intelectuales, éticas o una pasión ciega, pero cuando se unen en una persona o sociedad y convergen, se convierten en algo mucho más peligroso que rompe mecanismos de control social. En su análisis tendiente a lo absurdo, Camus sugeriría que ante tal combinación, el diálogo ya no es opción y se vuelve una herramienta obsoleta.
La persona que combine el fanatismo con las otras dos, ya no buscará la verdad, sino confirmar su pensamiento a cualquier costo. En nombre de verdades incuestionables o dogmas o se han hecho (y aún se comenten) atrocidades a lo largo de la historia de la humanidad.
En la época en la que Camus vivió, el sentimiento social muchas veces fue de desesperanza ante la falta de tolerancia. Autor de otras frases como “No hay felicidad si las cosas que creemos son diferentes a las que hacemos”, Camus aún tiene vigencia en la posmodernidad en la que hoy vivimos.
Fuente: www.clarin.com



