De las meriendas a las apuradas a las charlas con Julián: la historia desconocida de Tomás Galván, el chico del momento en River :: Olé

De las salidas a las corridas del colegio para llegar al entrenamiento de Preinfantiles a un camino ascendente en Inferiores. De soñar con debutar haciendo un gol en el Monumental a estrenarse en el recordado superclásico pandémico de las mil bajas. De posicionarse como uno de los jóvenes más prometedores a pasar por cuatro préstamos consecutivos. De las dificultades para asentarse en cada club a ser una de las piezas clave del River de Coudet. Muchos se podrían haber rendido, pero Tomás Galván, no.
Porque este volante ofensivo que hoy está en boca de los hinchas por su doblete a Belgrano es el mismo que, a los seis años, se apuraba para merendar cuando mamá Teresa lo llevaba de la escuela al club. Todavía no lo sabía, pero en esos viajes y en la exigente rutina que llevaba desde chiquito se empezaría a formar una mentalidad tan fuerte que lo llevaría a no bajar los brazos y a aprovechar al máximo esta chance actual. Quizás, la última que hubiera tenido.
Nacido en El Talar, comenzó jugado al baby en el club homónimo, aunque su llegada a River fue bastante rápida: hizo una prueba junto a su amigo Lautaro Arellano (volante que también debutó con Gallardo y juega en Puerto Nuevo), quedó de la mano de un Gustavo Fermani que le vio condiciones y a partir de ahí empezó a ir varias veces por semana a las prácticas. Su puesto en esa época, nada raro en comparación a lo que se ve ahora: jugaba de enganche, aunque el paso clave en esa posición lo dio un tiempo después en Séptima, gracias a los consejos de un Juanjo Borrelli que había jugado toda su carrera ahí.
Los sueños seguían y, mientras se mantenía con la #10 en la espalda a pesar de la exigente competencia que hay en uno de los semilleros más importantes del mundo, un torneo internacional catapultaría su carrera para saltar directamente de Sexta a Reserva. En el 2017, junto a Julián Álvarez, Hernán López Muñoz y el arquero Leo Díaz, fue parte importante del equipo que ganó la adidas Generation Cup en Dallas, venciendo en la final al Flamengo y destacándose por un nivel de juego digno del ADN del club. Ese salto, según contó, le cambió la mente porque se empezó a ver más cerca de llegar a Primera, además de empezar a entrenarse en la cancha de al lado de los jugadores que veía por la tele.
Las charlas con Julián y el salto a Primera
De perfil subterráneo, predispuesto para escuchar y aprender y destacado por sus técnicos de Inferiores como “un chico que es el clásico producto de River en ese puesto”, Galván amortizaba la ansiedad de ser subido a Primera por Gallardo con algunas charlas que solía mantener con Julián, Santiago Sosa y Cristian Ferreira, jóvenes que ya eran parte del staff principal: “Nos dicen que es otro mundo, que es difícil el juego de la Primera, que hay que sacrificarse al máximo para llegar y mucho más para mantenerse”, contaba cuando todavía estaba en Reserva, en un diálogo con el sitio oficial.
Tal era la dificultad, de hecho, que la calidad de Juanfer Quintero lo dejó con la boca abierta en una de sus primeras veces junto a los más grandes: “No podía creer las cosas que hacía con la pelota. Es otra cosa. Los pases filtrados que mete, te gambetea con una facilidad increíble…”. Hoy, cosas de la vida, gracias a su nivel y a lo que le aporta al equipo de Coudet, lo está relegando al banco de suplentes.
Aunque para llegar a eso, su pelea fue desde afuera. Sin lugar para el 2022 (estaban Palavecino, Carrascal y el recién llegado Pochettino, además de un Juanfer próximo a regresar tras su aventura en China), empezó una seguidilla de préstamos que le dio minutos en Primera, pero no consideración por Núñez: Defensa y Justicia en el 2022, Colón en el 2023, Tigre en el 2024 y Vélez, su gran despegue, el año pasado.
Importante para Guillermo, Gallardo le dio una oportunidad impensada de cara a la pretemporada y él no la desaprovechó: ingresó muy bien en los dos amistosos contra Millonarios y Peñarol y, ante la falta de variantes en un mediocampo que se hacía monótono con Castaño, Moreno y Vera, se ganó un lugar y fue titular en los 13 partidos de River en la temporada.
“Coudet me pide que sea intenso, que ayude a los volantes en la recuperación y que tenga buenas asociaciones para la generación de juego, además de llegar al área”, contó este domingo el joven con el que la dirigencia negocia para extenderle el contrato, que vence el 31 de diciembre.
Hoy, a su fútbol le agregó gol y un despliegue notable, además de mantener la misma fortaleza que tenía cuando merendaba a las apuradas para llegar al entrenamiento de Preinfantiles. Rendirse, pese a las adversidades, no estaba en sus planes…
Fuente: www.ole.com.ar










