Apagón en el espacio: por qué Artemis II perderá contacto durante 40 minuto


Este lunes 6 de abril, la misión Artemis II de la NASA perderá por completo el contacto con la Tierra durante aproximadamente 40 minutos. No será una falla técnica ni una emergencia: la Luna, sencillamente, se interpondrá entre la nave Orion y las antenas de la Red de Espacio Profundo (DSN), el sistema de comunicaciones terrestres de la agencia espacial estadounidense.
El apagón comenzará a las 5:47 p.m. (hora del Este) del lunes, cuando Orion pase detrás del lado oculto de la Luna. Durante ese período, la roca del satélite bloqueará físicamente las señales de radio entre la nave y el centro de control en Houston. No existe tecnología actual que evite este silencio con una infraestructura de comunicaciones basada en la Tierra.
Se trata de un fenómeno conocido en la historia espacial. Apagones similares ocurrieron durante la misión Artemis I —sin tripulación— y durante las misiones del programa Apollo, décadas atrás.
La diferencia ahora es que cuatro astronautas estarán a bordo: los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto al canadiense Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA).
Una vez que Orion salga del lado oculto lunar, la DSN retomará el contacto de forma automática y restablecerá la comunicación con el centro de control. El equipo en tierra no podrá intervenir en ese intervalo, aunque la nave continuará su trayectoria de forma autónoma.
El apagón se producirá en el punto más crítico del vuelo lunar. A las 7:02 p.m. del lunes, Orion alcanzará su máxima proximidad con la Luna: 6.543,5 kilómetros de distancia en su punto más cercano.
Minutos después, a las 7:05 p.m., la nave alcanzará también su distancia máxima desde la Tierra: 406.772 kilómetros, lo que superará el récord histórico de la misión Apollo 13, que llegó a 400.171 kilómetros millas en 1970.
El período de sobrevuelo lunar durará seis horas en total y comenzará a las 2:45 p.m., cuando las ventanas principales de la cabina de Orion queden orientadas hacia la superficie de la Luna.
Desde esa posición, y a esa distancia, la tripulación podrá ver el disco completo del satélite, incluidas las regiones de los polos norte y sur, algo imposible de lograr desde las misiones Apollo, que volaron a unas 112,6 kilómetros sobre la superficie.
Antes del apagón, la tripulación tendrá tiempo de trabajo científico. Con habilidades de geología adquiridas en clases y en terrenos terrestres similares al lunar, los astronautas fotografiarán y describirán cráteres de impacto, flujos de lava antigua y grietas formadas por los cambios lentos del satélite a lo largo de miles de millones de años.
Las diferencias en color, brillo y textura de la superficie aportarán datos sobre su composición e historia.
Hacia el final del sobrevuelo, minutos antes del apagón, la tripulación presenciará un eclipse solar desde el espacio. La alineación entre Orion, la Luna y el Sol hará que los astronautas vean al astro rey desaparecer detrás del satélite durante aproximadamente una hora.
En ese intervalo, la Luna aparecerá casi completamente oscura, lo que permitirá al equipo analizar la corona solar —la capa exterior de la atmósfera del Sol— en el borde lunar. También buscarán destellos de luz producidos por meteoritos al impactar contra la superficie, con el objetivo de evaluar riesgos para futuras misiones.
El cuarto día de vuelo también incluyó avances en otras áreas. El astronauta Glover tomará el control manual de la nave a las 9:10 p.m. del sábado para evaluar su comportamiento en el espacio profundo.
Además, el sistema de comunicaciones ópticas de Artemis II superó los 100 gigabytes de datos transmitidos mediante láser infrarrojo, una tecnología que la NASA evalúa como alternativa de alta capacidad para futuras misiones a la Luna y a Marte.
En cuanto a la operación de la nave, los controladores de vuelo en el Centro Johnson de la NASA en Houston cancelaron por segunda vez una quema de corrección de trayectoria, dado que Orion mantiene su curso sin necesidad de ajustes.
El equipo trabaja, en cambio, en la resolución de un problema menor en la línea de ventilación de agua residual, cuyos calentadores se usan para disolver posible hielo en el sistema. El tanque de residuos no está lleno y el baño funciona con normalidad.
Fuente: www.clarin.com



