Murió “Mashico”, el hombre considerado el más longevo del mundo: tenía 125 años


Marcelino Abad Tolentino, más conocido por su seres queridos como “Mashico”, murió a los 125 años. El hombre, oriundo de la región de Huánuco, era considerado no solo el más longevo de Perú, sino también del mundo.

Su muerte ocurrió el pasado 30 de marzo, pocos días antes de que el adulto mayor cumpliera 126 años el próximo 5 de abril. El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) confirmó la noticia a través de un comunicado oficial donde expresó su pesar por la pérdida.

De acuerdo con los informes médicos, la muerte fue consecuencia de causas naturales vinculadas a su avanzada edad. Mashico presentó cuadros de dificultad respiratoria por los cambios climáticos días antes de su partida, aunque tuvo una recuperación parcial antes de su partida.

Abad Tolentino pasó sus últimos días en una casa hogar ubicada en la localidad de Huácar, provincia de Ambo. En este recinto, el hombre consolidó vínculos de afecto con otros beneficiarios del programa social Pensión 65, quienes lo acompañaron hasta el final.

La ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Lily Vásquez Dávila, lamentó la pérdida del centenario peruano. La funcionaria destacó que la existencia de Mashico fue un modelo de fortaleza y dignidad para todo el territorio nacional.

“Su legado nos recuerda el valor de nuestros adultos mayores y la importancia de seguir construyendo un país que los cuide, los respete y los acompañe”, manifestó Vásquez Dávila.

La historia de este hombre comenzó en 1900, fecha de su nacimiento. Desde muy joven enfrentó la orfandad y habitó zonas remotas de la sierra peruana en un estado de aislamiento casi total durante gran parte de su vida.

El secreto de su longevidad residió en su estilo de vida saludable y en su conexión con la naturaleza. Según sus propios relatos, Mashico mantuvo una dieta natural basada en el consumo de frutas y verduras que él mismo cultivó en el campo.

El Estado peruano lo ubicó recién en el año 2019 en una zona alejada de Huánuco. En ese momento, Marcelino carecía de un documento de identidad y no tenía acceso a ninguno de los servicios básicos de salud o protección estatal.

El programa Pensión 65, en coordinación con el Reniec, gestionó su identificación oficial y su inclusión en el sistema de protección social. A partir de esa fecha, un equipo territorial le brindó un seguimiento constante para asegurar su bienestar y sus derechos.

Misael Ayra, promotor del programa que lo conoció de cerca, lo calificó como un referente de humanidad y fortaleza. Para su comunidad y el país, la memoria de Marcelino Abad Tolentino perdurará como una lección de esperanza que no tuvo edad.

Fuente: www.clarin.com

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