Qué les pasó a los tres astronautas de la NASA que fueron a la Luna antes de Artemis II


Pasaron cincuenta y cuatro años del último viaje tripulado a la Luna enviado por la NASA, que hoy emprende viaje nuevamente al satélite terrestre con la misión Artemis II.

Aquella vez se trató de la Apolo 17, que envió en la nave Saturno V al comandante Eugene Cernan, el piloto del módulo de mando Ronald Evans y el piloto del módulo lunar Harrison Schmitt.

¿Qué fue de la vida de los tres astronautas que consiguieron dicho hito que este abril, más de medio siglo después, será conquistado por otros nombres?

Qué les pasó a los tres astronautas de la NASA que fueron a la Luna en Apolo 17

Tras la histórica misión Apolo 17, los tres astronautas siguieron caminos muy distintos, aunque todos quedaron marcados para siempre por haber participado en el último viaje tripulado a la Luna del siglo XX.

El comandante Eugene Cernan, quien se convirtió en el último ser humano en pisar la superficie lunar, se retiró de la NASA en 1976. Luego desarrolló una carrera en el sector privado, especialmente en la industria energética, y también tuvo presencia en los medios como comentarista sobre temas espaciales.

Con el paso de los años, se consolidó como una voz autorizada para hablar sobre la exploración del espacio y dejó testimonio de su experiencia en el libro The Last Man on the Moon. Falleció en 2017, a los 82 años.

Por su parte, Harrison Schmitt, el único geólogo profesional que caminó en la Luna, dejó la NASA en 1975 y dio un giro hacia la política. Fue elegido senador por el estado de Nuevo México y ocupó ese cargo entre 1977 y 1983.

Tras su paso por el Congreso, continuó vinculado a temas científicos y energéticos, además de participar en debates sobre el futuro de la exploración espacial. Su perfil lo convirtió en un caso poco común: un astronauta con influencia directa en la política nacional de Estados Unidos.

En tanto, Ronald Evans, quien permaneció en órbita lunar mientras sus compañeros descendían a la superficie, continuó durante un tiempo en la NASA antes de pasar al sector privado.

Su vida, sin embargo, fue más breve que la de sus colegas: murió en 1990, a los 56 años, debido a problemas cardíacos.

Más de medio siglo después, sus historias siguen siendo parte central del legado de Apolo 17. Aquella generación de astronautas no solo llevó al ser humano a la Luna, sino que también marcó el final de una era que hoy comienza a retomarse con programas como Artemis II.

Fuente: www.clarin.com

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