“Las historias son más grandes que nosotros”


En un escenario donde las adaptaciones live action buscan equilibrar fidelidad y reinvención, la producción original de Netflix, One Piece: Rumbo a la gran ruta se afirma como una de las apuestas más ambiciosas de la televisión contemporánea. No se trata solo de trasladar un universo emblemático del manga a otro lenguaje, sino de hacerlo sin perder la densidad emocional que lo convirtió en un fenómeno global. La serie, que ya consolidó una primera etapa en streaming, avanza ahora con nuevas incorporaciones que amplían su mundo y complejizan su narrativa.
Entre ellas aparece Charithra Chandran, actriz británica que asume el rol de Nefertari Vivi, una figura central en la expansión del relato. Su llegada se da en un punto donde la serie necesita crecer sin traicionar su identidad, y ese equilibrio atraviesa también su forma de encarar el trabajo. Lejos de quedar atrapada en la lógica del fandom o en el peso simbólico del proyecto, Chandran se posiciona desde un lugar más concreto: el oficio. Su recorrido previo, que incluye teatro, televisión y producciones de alcance global, le permite moverse con naturalidad dentro de estructuras de gran escala sin perder una relación directa con el proceso actoral. En diálogo con PERFIL, la actriz construye una reflexión que va desde sus primeras experiencias con la ficción hasta su presente en One Piece, siempre atravesada por una idea que vuelve una y otra vez: las historias como una forma de acceder a algo que excede la experiencia inmediata.
—¿Qué te hizo enamorarte de las historias?
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
—Es una muy buena pregunta. Creo que tiene que ver con que se siente como algo más grande que nosotros. Hay algo muy humilde en eso. Es como acceder a cosas que están más allá de nuestro alcance inmediato. Es usar la imaginación, experimentar cosas que quizás no vivimos en la vida real. Eso es lo que más me conecta. Nunca me habían hecho esta pregunta, así que ahora me voy a quedar pensando en eso incluso después de esta entrevista.
—¿Y qué historias te marcaron en ese camino?
—Recuerdo que estaba obsesionada con Bichos y Mulan. Eran mis películas de la infancia. También me encantaban los Power Rangers. Y en libros, tenía una copia ilustrada del Ramayana, que es una épica hindú. Ese tipo de cosas son las que se quedan conmigo. Son las primeras historias que te hacen sentir que hay otros mundos posibles y que podés imaginar realidades distintas.
—“One Piece” es un fenómeno global con una base de fans muy comprometida. ¿Cómo se vive ser parte de algo así?
—Como actriz, ser parte de algo tan grande y significativo es increíble. Pero nunca quiero dejarme llevar por todo lo externo. Un trabajo es un trabajo. Yo lo encaro siempre igual: preparándome mucho, estando enfocada y trabajando duro. Creo que si te perdés en lo que pasa afuera, es fácil desconectarte de lo que realmente importa.
—¿Esa escala cambia algo en tu forma de actuar o de prepararte?
—No realmente. El proceso es el mismo. Ya sea un proyecto enorme o algo más pequeño, lo único que podés hacer es confiar en que hiciste el trabajo. En este caso implicó leer el manga, ver el anime, tomar inspiración, entender el mundo. Pero después hay que soltar todo eso y hacer tu propia versión. No se trata de imitar, sino de construir algo que funcione dentro de este formato.
—¿Cómo fue encontrar ese equilibrio entre respetar el material original y hacer tu propia interpretación?
—Creo que tiene que ver con confiar en tus instintos. Yo audicioné sin saber exactamente para qué era, y eso me dio mucha libertad. Después, cuando entrás en el proyecto, hay un equipo que confía en vos y te da seguridad. Eso te permite tomar decisiones y construir desde ahí.
—¿Hay algo de tu personaje que sientas que solo vos sabés después de habitarlo?
—Entiendo lo que querés decir. Pero dijiste que no tengo que decirlo, ¿no? Así que sí… hay algo. Y creo que eso también es importante: hay partes del personaje que quedan en un espacio más privado.
—¿Qué es lo que más te gusta del mundo de “One Piece”?
—Es el mundo más mágico. Estamos haciendo cosas que nunca se vieron en televisión live action. Pero también es trabajar con gente increíble, delante y detrás de cámara. Todos se toman su trabajo con muchísimo orgullo. Sería frustrante si alguien no lo hiciera, pero acá todos están comprometidos. Somos miles de personas trabajando en esto, y ahora nosotros estamos representando ese esfuerzo.
—¿Se siente ese trabajo colectivo cuando llega el momento de hablar de la serie?
—Sí, totalmente. Y se siente de una manera muy concreta, no como una idea abstracta. Por eso también es tan lindo poder hacer prensa y hablar del proyecto, porque rápidamente deja de tratarse solo de nosotros como actores o de las caras visibles. Hay una cantidad enorme de gente trabajando detrás, en cada área, en cada detalle, sosteniendo lo que después aparece en pantalla. Y lo interesante es que no son esfuerzos aislados, sino que todos empujan en la misma dirección, con un objetivo compartido muy claro. Eso genera una energía particular.
—En ese sentido, ¿qué creés que diferencia a “One Piece” de otras producciones de este tipo?
—Creo que hay, antes que nada, un nivel de compromiso muy grande con la historia, pero no solo en términos narrativos sino en cómo se la respeta en cada decisión. Se percibe que no es un proyecto encarado de manera superficial, sino que hay una intención clara de entender qué la hace funcionar y por qué conecta con tanta gente. Ese compromiso se traslada a todas las áreas: el diseño, la construcción del mundo, la puesta en escena, las actuaciones. Todo parece estar pensado en función de un mismo objetivo, sin que una parte vaya por un lado y otra por otro. Hay una atención al detalle que no siempre se ve en este tipo de producciones, donde cada elemento suma en lugar de distraer. Y justamente eso es lo que termina generando una coherencia muy fuerte en el resultado final, algo que se percibe incluso sin analizarlo demasiado, simplemente al verlo.
—Para cerrar: ¿sentís que entendés dónde está el corazón de “One Piece”?
—Solo puedo hablar de por qué conecta conmigo. No creo poder decir con total certeza por qué es tan popular. Pero mi hipótesis es que tiene un mensaje muy universal. Y además, simplemente, es muy buen storytelling. Cuando algo está bien contado, atraviesa cualquier cultura.
—¿Y qué te pasa a vos personalmente con ese mensaje?
—Creo que tiene que ver, en primer lugar, con una idea de comunidad que no es abstracta sino muy concreta, muy cotidiana, algo que se construye en vínculos reales, en decisiones compartidas, en la sensación de no estar solo frente a lo que pasa. También aparece una noción de propósito, de para qué hacemos lo que hacemos, que a veces no está del todo clara pero que igualmente nos empuja a seguir, a insistir.
Y después hay algo ligado a la búsqueda, a ese movimiento constante de tratar de entender, de encontrar un lugar, de darle sentido a lo que vivimos. Me parece que esas tres cosas –comunidad, propósito y búsqueda– atraviesan a cualquiera, más allá
del contexto o de la historia particular. Son experiencias bastante universales, en el sentido más humano del término. Y quizás por eso la historia logra ser accesible para mucha gente, porque no se queda en algo cerrado o específico, sino que abre una puerta a que cada uno pueda reconocerse desde su propio recorrido.
Fuente: www.perfil.com



