El animal más longevo del océano: el tiburón de 399 años que estudia la ciencia


El tiburón de Groenlandia, conocido por ser el animal más longevo del océano, sigue dando que hablar. Un nuevo estudio logró avances científicos que desafían las teorías del envejecimiento en los mares.
Es que el estudio original, que en 2016 había sido publicado por la revista Science, marcaba que algunas especies marinas podía llegar a vivir casi 400 años. Sin embargo, el descubrimiento de este tiburón no solo puso en duda esta hipótesis, sino que brindó detalles sobre cómo vive.
El análisis sobre la biología molecular de este animal y sus adaptaciones celulares permitió que los científicos a cargo del estudio pudieran establecer cómo este tiburón logra conservar funciones vitales, como la visión, durante siglos.
Cabe destacar que este nuevo estudio estuvo enfocado en 28 ejemplares de la especie Somniosus microcephalus, que inicialmente fueron descubiertos por un grupo de pescadores en las frías aguas de Groenlandia. El investigador Julius Nielsen detalló que el tiburón de Groenlandia “crece lentamente y alcanza más de 500 centímetros de longitud total, lo que sugiere una esperanza de vida muy superior a la de otros vertebrados”.
Como uno de los impulsores de la investigación, el científico aclaró que determinar la edad de las especies marinas “es particularmente difícil” y aclaró que uno de los tiburones analizados “es grande, pero de crecimiento lento”. “Los animales más longevos que mostraron habían vivido casi 400 años”, agregó.
El promedio de edad para los ejemplares analizados fue de al menos 272 años. El tiburón de mayor tamaño, con más de cinco metros de longitud, se habría desplazado por los mares desde la primera mitad del siglo XVII.
Según los últimos estudios cietíficos, la longevidad de esta especie se debe a que mantienen un crecimiento extremadamete lento: crecen apenas un centímetro por año.
De esta manera, la madurez sexual de este tipo de tiburones se alcanza recién a los 150 años, dado que tienen un metabolismo muy bajo y la capacidad de habitar habitar zonas profundas y estables, a más de 2000 metros bajo la superficie.
El estudio hecho entre 2020 y 2024 en las costas de Disko Island, cerca de la estación científica de la Universidad de Copenhague, confirmó la longevidad de los tiburones y obtuvo detalles sobre un rasgo clave: la vista. A través de técnicas de genómica, transcriptómica e histología, los científicos caracterizaron la estructura y función de la retina de los tiburones con una precisión jamás antes vista.
Uno de los hallazgos que más llamó la atención de la comunidad científica fue la composición química de los ojos de esta especie. Esto se debe a que en la retina del tiburón de Groenlandia se detectaron cantidades excesivamente altas de ácidos grasos específicos, denominados VLC-PUFAs y DHA.
Este tipo de ácidos grasos funcionan como un aceite de calidad superior que no se congela. Además, preservan la flexibilidad y fluidez de las membranas celulares, y de esta manera permiten que la proteína responsable de captar la luz -conocida como rodopsina- funcione incluso bajo un intenso frío o en la oscuridad de las profundidades del océano.
La profesora Dorota Skowronska-Krawczyk, investigadora de la Universidad de California en Irvine y coautora del trabajo, destacó que se descubrieron “nuevas mecanismos y reglas” de esta especie a partir de la investigación.
La científica hizo hincapié en la paradoja de estos animales de mantener una rutina funcional y joven durante siglos, y explicó que esto podría llegar a tener un impacto en los humanos.
Según Skowronska-Krawczyk, esta característica de las retinas del tiburón de Groenlandia podría orientar nuevas estrategias para combatir enfermedades oculares humanas asociadas al envejecimiento, como la degeneración macular y el glaucoma.
Fuente: www.clarin.com



