Ignacio Morgado, neurocientífico: “Mientras dormimos, el cerebro trabaja de forma creativa”


Durante el periodo en que dormimos, el cerebro humano no interrumpe su actividad, sino que transforma su modo de operación para procesar las vivencias obtenidas durante la vigilia.
Según explica el neurocientífico Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología de la Universidad Autónoma de Barcelona, las neuronas mantienen un trabajo continuo que permite la síntesis de proteínas esenciales para la recuperación celular.
Este proceso no es un simple descanso, sino una fase de alta intensidad donde el inconsciente utiliza elementos aprendidos conscientemente para generar nuevas conexiones y soluciones creativas. La ciencia moderna ha desmentido el mito de que solo se utiliza una fracción del potencial cerebral, confirmando que todas las áreas trabajan con distinta intensidad incluso en la inconsciencia.
Al dormir, la corteza frontal, encargada del razonamiento lógico, reduce su control, permitiendo que las neuronas interactúen con mayor libertad. Esta dinámica facilita que surjan pensamientos o ideas que no eran accesibles bajo el filtro de la razón diurna, demostrando que el cerebro posee una capacidad autónoma para gestionar la información de manera innovadora y eficaz.
La función del sueño es determinante para la fijación de conocimientos, ya que lo aprendido durante el día se registra inicialmente de forma débil en nuestra mente. Investigaciones citadas por Morgado en el Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona sugieren que el hipocampo reproduce la actividad de la vigilia para grabar los datos.
Sin este proceso nocturno, la información sería lábil y propensa a borrarse, lo que destaca al sueño como un pilar insustituible del desarrollo cognitivo y de la salud mental en todas las etapas. Cuando nos enfrentamos a desafíos intelectuales complejos, el cerebro suele encontrar respuestas tras un periodo de descanso adecuado gracias a esta reorganización interna.
El experto sostiene que la creatividad siempre se basa en cimientos adquiridos de manera consciente, aunque su ensamblaje final ocurra fuera del foco de la atención directa. De este modo, dormir se convierte en una herramienta estratégica que potencia la flexibilidad mental necesaria para adaptarse a situaciones imprevistas o resolver conflictos que el pensamiento lógico no logra destrabar.
Mantener hábitos de sueño saludables no solo previene el cansancio físico, sino que asegura que la maquinaria creativa del organismo funcione correctamente cada jornada. La privación del descanso afecta la atención y la capacidad de juicio, limitando el acceso a esa fuente de ingenio que se activa al cerrar los ojos.
Entender la naturaleza humana y el funcionamiento del sistema nervioso permite valorar el sueño como un estado activo de reconstrucción de la realidad y de fortalecimiento de nuestra propia identidad intelectual y subjetiva.
Fuente: www.clarin.com



