Dijeron que se cayó, pero le habían propiciado una brutal golpiza: condenan a una mujer y su novio por la muerte de un niño de cuatro años


Tras un juicio de cuatro semanas, una mujer y su novio fueron condenados por la muerte de Kol Page, un niño de cuatro años, a quien le propiciaron una brutal golpiza que le causó heridas fatales.

El hecho ocurrió el 25 de abril de 2022, cuando el Servicio de Ambulancias de Londres acudió a la casa de Zoe Coutts y Scott O’Connor y encontró a Kol -en ese entonces de dos año- sin respirar, con moretones en la cara y una lesión grave en el abdomen, causada por una patada o una piña, según detalló la Policía Metropolitana en un comunicado.

Fue trasladado de urgencias al hospital, donde los médicos encontraron graves lesiones internas compatibles con golpes de puño, patada y pisotones. Aunque sobrevivió, las lesiones eran tan graves que cualquier intento de aliviar su dolor a través de medicación ponía en riesgo su vida.

Kol sufrió un daño cerebral “catastrófico” y quedó con “discapacidades graves” que lo obligaron a permanecer internado con atención las 24 horas. Permaneció internado 14 meses hasta que fue dado de alta y paso a vivir con una familia de acogida hasta murió el 29 de junio de 2024.

Inicialmente, cuando los paramédicos llegaron al lugar, Coutts les dijo que Kol se había caído de su silla alta, pero luego, cuando llegó la policía cambió su relato y sostuvo que había ido a buscar algo para comer y cuando llegó el menor estaba inconsciente.

Cuando fue arrestada, alegó que su novio había abusado sexualmente de su hijo y que las lesiones de Kol eran por su culpa. Coutts y O’Connor fueron arrestados el 25 de abril de 2022.

Durante el interrogatorio, O’Connor le dijo a la policía que el niño era “muy torpe” y que se había caído desde su cuna sobre sus bloques de juguete. Sin embargo, la investigación de la Policía Metropolitana determinó que la pareja llevaba meses “maltratando brutalmente al niño”.

Incluso, mentían a sus familiares y amigos al sostener que Kol “siempre se caía en algún lado” o “se daba golpes”.

Kol era un niño inocente que sufrió terribles abusos en el lugar donde debería haberse sentido más seguro: en casa. Coutts y su nuevo novio, O’Connor, intentaron engañar a los paramédicos, a los médicos y a los oficiales de policía, repitiendo mentira tras mentira sobre cómo Kol había llegado a sufrir heridas tan graves”, afirmó la inspectora jefe Kate Blackburn, que dirigió la investigación.

La policía analizó los celulares de la pareja, lo que les permitió determinar que O’Connor había ido al menos unas 28 veces a la casa de Kol y se había quedado a dormir unas 16 noches. Durante ese período, el niño sufrió abusos que le dejaron moretones y hematomas “cada vez más graves”.

Incluso, de acuerdo con imágenes obtenida del peritaje de los teléfonos, su cabeza presentaba una zona calva. Aunque la pareja afirmaba que el niño se tiraba de su cabello, y había caído de su cuna, los médicos determinaros que sus lesiones eran compatibles con cachetazo y que los ojos morados solo podían deberse a golpes directos de un adulto. Además, la zona calva de su cabeza indicaba que no podía habérselo hecho él mismo.

Asimismo, las fechas de las fotos analizadas coinciden con los días en que Coutts había cancelado la visita de los servicios sociales. Los mensajes entre ella y O’Connor revelaban que se intercambiaban fotos de las lesiones de Kol y bromeaban sobre hacerle daño.

Un mensaje de O’Connor decía: “Por Dios, dale una cachetada para que se vuelva a dormir, jajaja”, mientras que en otro añadía: “Son los lloriqueos lo que me vuelve loco, jaja”. Los registros muestran mensajes hasta la mañana en que llamaron a los servicios de emergencia.

Aunque en los últimos mensajes no mencionan directamente a Kol, hablan de sus lesiones. Cuando Coutts se dio cuenta que el niño no respiraba, decidió llamar a un amigo en lugar de una experiencia. De acuerdo con la investigación, este tiempo crucial sin oxígeno fue lo que le provocó “un daño cerebral tan grave”.

“Kol era alegre, travieso e infinitamente cariñoso con todos los que lo conocían. Debería haber tenido un futuro prometedor, pero, en cambio, fue traicionado por quienes más deberían haberlo protegido. Siempre será recordado”, indicó la inspectora Blackburn.

La pareja fue condenada el miércoles 25 de marzo en el Tribunal de la Corona de Southwark. Coutts, de 35 años, resultó culpable del delito de permitir la muerte de un menor. O’Connor, de 36 años, fue declarado culpable de homicidio no premeditado. Ambos fueron absueltos del cargo de asesinato y recibirán sentencia el viernes 8 de mayo.

Fuente: www.clarin.com

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