Un libro con testimonios de dos partes fundamentales

El libro “Hijos de los 70: historias de la generación que heredó la tragedia argentina” reconstruye cómo la violencia política de los años 70 impactó en la identidad, los vínculos y la vida cotidiana de hijos de desaparecidos y de militares.
La obra reúne más de 30 testimonios de hijos de desaparecidos y de represores para tal fin. Carolina Arenes es periodista y escritora, y coautora de esta obra publicada en 2016, que sigue abriendo preguntas sobre el pasado y el presente del país. Los testimonios exploran el impacto de aquellas violencias sobre la vida familiar, la identidad y las relaciones sociales.
El proceso de investigación y escritura del libro se extendió durante varios años. Salió en marzo de 2016, para los cuarenta años del golpe. En el prólogo, se describe la búsqueda que atravesaron las autoras, desde el primer encuentro con una hija de un alto mando militar hasta las entrevistas con hijos y familiares de desaparecidos, condenados y exiliados.
Arenes explicó que el propósito del trabajo no fue hacer un ensayo de reconciliación, sino reflejar ciertos encuentros que ya existían. En 2010 comenzaron el largo camino de entrevistas. En ese recorrido, muchos de los entrevistados cambiaron su disposición a colaborar o decidieron no mantener el contacto, según Arenes.
Arenes relató en su momento, que una de las mayores dificultades del proceso fue registrar los testimonios en condiciones de alta sensibilidad y conflicto familiar. Destacó episodios en los que hijos de represores, como Liliana Furió, compartían su experiencia en espacios públicos y describían el punto de quiebre en las relaciones, cuando “es imposible sostener el diálogo porque niegan el horror o lo reivindican”.
Entre los episodios recogidos en la obra, una carta publicada en un medio de Mendoza por la hija de un militar revela: “Siento que los fantasmas de los desaparecidos pesan sobre nosotros, los hijos de los militares”. Además, el libro recoge el testimonio de una psicoanalista que trabajaba en una obra social de las Fuerzas Armadas y que había estudiado el efecto de esa herencia entre los hijos de victimarios.
La obra recoge más de treinta relatos.
En una parte del libro, según precisó la autora, se narra el momento en que el hijo de un desaparecido y el hijo de un militar condenado se abrazan en un tribunal. Arenes recordó: “Después del juicio, el hijo del militar se acercó al hijo de la víctima y le dio un abrazo. Era una imagen muy impactante”. El testimonio anónimo de la hija de un general durante la dictadura fue el inicio de nuevas líneas de investigación para las autoras.
Difíciles momentos
El libro muestra distintas posiciones frente a los juicios por crímenes de lesa humanidad reabiertos en 2006. Arenes subrayó: “Había hijos que defendían la inocencia de su padre y cuestionaban la legalidad de los juicios. Para ellos, todo estaba viciado”. Sin embargo, durante las entrevistas, algunos de esos familiares se enfrentaban a nuevas pruebas, incluso reconociendo el papel de sus padres.
Uno de los fragmentos más recordados por los lectores corresponde a Mariano Tripiana, hijo de un desaparecido. Enfrentado a la posición de un hijo de militar que negaba las desapariciones, apuntó: “Por lo menos ustedes pueden llevar una flor a la cárcel. Nosotros no sabemos dónde están”.
Arenes aclaró: “No hubo ningún esfuerzo de reconciliación en nuestro libro. Registramos los encuentros que existían y los límites que exponían las propias historias”.
Fuente: eltribunodejujuy.com



