A los 8 años escribió su primer libro, dibujó todos los personajes y recibió un premio internacional: los “cuentos para salvar el planeta” de Antonella Pervil Caligari

Antonella Pervil Caligari cumplió 12 años en enero, vive en Toa Baja, municipio de Puerto Rico, y es autora de dos libros sobre conciencia ambiental. El primero lo escribió cuando tenía 8, pero no solo creó la historia, sino que también dibujó todos los personajes, y la composición de cada uno de ellos tiene un potente significado.

A través de una videollamada Antonella y su mamá, Patricia Caligari, se sientan a charlar con Clarín. El orgullo está en el aire. Imposible no inspirarse y sentir que la distancia digital se rompe al ser testigo del entusiasmo de la pequeña gran artista que atraviesa la pantalla.

Su ópera prima lleva como título “Saori y Ananí, dos amigas imparables salvan el planeta”. Por ese libro, que cautiva no solo por la extensión llena de contenido didáctico sino también por la forma en que le enseña a otros niños sobre el cuidado del medio ambiente, fue galardonado con el premio International Latino Book Award en la categoría Best Use of Photos or Illustrations Inside the Book (Mejor uso de fotos e ilustraciones dentro de un libro).

Antonella Pervil Caligari en la premaición del International Latino Book Award. Foto: Gentileza Patricia Caligari

Además recibió dos menciones honoríficas, “Mejor Primer Libro” y “Mejor uso de ilustraciones y fotografías”. “Ganar esos premios fue la mejor parte, realmente es un honor ser reconocida por un libro que escribí con tanto cariño y amor, y demuestra que aunque seamos pequeños, podemos hacer grandes cosas”, expresa la propia autora.

Todos los competidores de la edición eran adultos, excepto Antonella. Lejos de ser una desventaja, se destacó por la originalidad, la extensión y la calidad de su material.

“El hecho de que sea un cuento escrito por una niña para otros niños llamó la atención y muchas mamás me escribieron diciendo que después de leer el libro sus hijos se animaron a leer más, a aprender sobre el tema y a dibujar”, dice Patricia.

Mientras se divierten y quedan cautivados por los dibujos del libro, los pequeños lectores aprenden sobre animales en extinción, flora y fauna autóctona, diversidad cultural, geografía, y por encima de todo, absorben la moraleja de la importancia del cuidado del medio ambiente.

Sus libros son educativos y motivan a cuidar el agua y la Tierra desde pequeñas acciones. Foto: Gentileza Patricia Caligari

Cuando llegó la convocatoria para que los ganadores asistan a la ceremonia de premiación en Los Ángeles, California, toda la comunidad de Toa Baja lo celebró. Incluso colaboraron económicamente para que Antonella pudiera viajar.

El sueño se hizo realidad y fueron juntas al evento. “Fue una una experiencia muy emocionante, me gustó muchísimo. y me gustaría que se repitiera”, expresa la mini escritora, que recuerda con alegría el momento en que le entregaron sus diplomas y la medalla después de aprovechar para pasear por Hollywood y Beverly Hills.

Soari y Ananí, dos amigas que componen un universo literario de educación ambiental

Ese logro internacional la motivó para seguir escribiendo. Tenía muchas ganas de seguir las aventuras de sus personajes, y así surgió la saga “Cuentos para cuidar el planeta”, presentada formalmente con el lanzamiento de su segundo libro, “Saori y Ananí salvan el agua” en noviembre de 2025.

“El arte animé siempre gustó, por eso elegí crear a Saori, un personaje japonés, para representar mis gustos por esa cultura, y luego a Ananí, una persona taína porque los taínos son los indígenas típicos de Puerto Rico, que estuvieron antes del descubrimiento de América de Cristóbal Colón”, explica Antonella sobre las dos protagonistas y la fusión cultural que representan.

“Así como en Uruguay son los charrúas y en Paraguay los guaraníes, en Puerto Rico son los taínos, y me gustó mucho cuando en la escuela me enseñaron el arte rupestre que hacían”, relata.

Como la escritura y los dibujos son dos de sus pasiones, sintió que era una hermosa forma de homenajearlos. Por eso sus dos primeros libros integran vocabulario taíno y japonés, además de enseñar sobre la biodiversidad de Puerto Rico y de Japón.

Esas dos amigas que salvan el planeta juntas tienen mucho más en común de lo que creían, a pesar de ser de países y continentes diferentes.

La portada del primer libro de Antonella Pervil Caligari. Foto: Gentileza Patricia Caligari

En cada libro las mismas protagonistas se enfrentan a diferentes retos ambientales, con ilustraciones más detalladas y coloridas”, manifiesta Antonella, que no solo escribió e ilustró su segundo libro, sino que también maquetó todas las escenas del cuento con programas de diseño gráfico.

“Me gustaría mantener algunas cuestiones en la saga, como que cada historia se desarrolle en una isla. Puerto Rico y Japón tienen en común que son islas, y la próxima será otra isla también, que no suelen enseñarse en geografía cuando eres niño y son muy importantes”, argumenta la autora de 12 años.

Además cada libro tiene un animal endémico de algún país, que está en peligro de extinción. “Siempre hago un research de animales endémicos antes de escribir y para el segundo libro escogí la salamandra gigante japonesa”, detalla.

El coquí llanero, pintado por Antonella Pervil Caligari. Foto: Gentileza Patricia Caligari

“Quiero enseñarle a los niños a cuidar los animales y la biodiversidad que tienen alrededor, porque para cuidar el planeta primero tenemos que cuidar la biodiversidad, ya eso es los que mantiene todo balanceado”, agrega.

Y cuando llegan al final de la historia, los niños acceden a un código QR disponible que los redirige a contenido interactivo, material educativo adicional y al canal de YouTube “Cuentos para cuidar el planeta: Más allá del libro”.

En ese canal Antonella comparte entrevistas a científicas y educadoras ambientales que ella misma realiza, para profundizar en los temas que inspiran sus historias.

La idea de convertirse también en youtuber surgió tras su participación en el programa “Semillas de Triunfo” de Ciencia Puerto Rico, una organización no gubernamental que promueve la educación y la ciencia, y esa iniciativa en particular impulsa el liderazgo científico y comunitario en niñas y jóvenes.

Seleccionaron a 120 niñas de toda la isla, les ofrecieron talleres de ciencia, fueron a diferentes laboratorio, conocieron muchas científicas, y luego cada niña preparó un proyecto de divulgación de la temática que le interese; Anto eligió ampliar sus libros y convertirlos en una saga completa”, comenta Patricia.

Otro de los reconocimientos que recibió fue cuando el histórico diario Primera Hora la destacó como uno de los 10 niños puertorriqueños que están haciendo aportaciones significativas a su comunidad, aquellos que conforman la “Generación de Impacto”.

Su preocupación por la erosión costera cuando tenía 5 años

“Ella escribía desde preescolar, hacía muchos libritos y dibuja desde los 4 años; las maestras me decían que era muy precoz en su aprendizaje, que se aburría porque todo lo que enseñaban ya lo sabía; y yo no sabía a quién preguntar, porque es hija única y soy mamá sola, así que no tenía con quién comparar para darme cuenta de que hacía cosas un tanto adelantada”, rememora Patricia.

Se acuerda de que cuando todavía era bebé, a los 18 meses, Antonella hacía circulitos cada vez que lograba agarrar un lápiz. Tal como le dijeron las docentes, descubrió que su hija tiene un coeficiente intelectual por encima de la media y le recomendaron que busque actividades extracurriculares.

A los 5 años ganó su primera feria de ciencias. Foto: Gentileza Patricia Caligari

“Fuimos aprendiendo juntas, yo entendí que ella necesitaba más desafíos. Tuvieron que adelantarla de grado, ahora está en segundo año de secundaria y sus compañeras son uno o dos años mayores que ella”, revela.

“Aunque mis amigas están cumpliendo 13 o 14, yo no siento que haya tanta diferencia, me siento igual de madura que ellas”, dice Antonella.

Fue a clases de dibujo, donde aprendió a hacer caricaturas japonesas, tomó lecciones de contrabajo, porque ama la música y quería aprender a tocar ese instrumento, y más adelante completó un taller de escritura creativa.

El contrabajo es otra de las pasiones de Antonella P. Caligari. Foto: Gentileza Patricia Caligari

En paralelo, de manera autodidacta aprendió a hacer manualidades, todo tipo de accesorios para el pelo, pulseras, y a coser con fieltro.

De repente, se convirtió en escritora y artista. También recibió una beca en idiomas, así que también está en formación bilingüe y tiene un inglés súper fluido.

“Desde muy pequeña además me gustaba mucho aprender sobre el medio ambiente y el planeta, sobre todo cómo cuidarlo, porque es el único que tenemos para habitar”, dice Antonella.

“Veía las noticias sobre la erosión costera y los problemas del mundo, y me preocupaba el cambio climático, pensaba qué podía hacer yo para arreglar eso”, rememora.

Antonella eligió disfrazarse de Jane Goodall durante la Semana de la Ciencia en su escuela en 2023. Foto: Gentileza Patricia Caligari

Patricia se sonríe y recuerda esa imagen. “Tú veías a una niña de cinco años escuchando el noticiero y haciendo preguntas sobre por qué las playas desaparecían, y yo le decía que vaya a jugar, pero a ella le importaba de verdad e insistía”, comenta.

“Soy bióloga de profesión, pero no ejerzo desde 2020, cuando se desató la pandemia y tuve que dejar mi trabajo en el laboratorio donde trabajaba, porque requería presencialidad como personal esencial y yo no tenía con quién dejar a Anto, así que me reinventé y me dedico a otra cosa totalmente diferente, ahora soy preparadora de trámites de inmigración”, explica Patricia.

El tema ambiental estuvo muy presente siempre en su casa, desde el reciclado, el cuidado del agua, apagar las luces, contaminar lo menos posible con plástico. También tenían rutinas de lectura de cuentos todas las noches.

A la izquierda, Patricia Caligari,  Eliezer Ramos Parés, el secretario del Departamento de Educación de Puerto Rico, y Antonella

“Tal vez todo eso influyó un poco en sus intereses, pero traté de acompañarla a medida que surgía su curiosidad”, expresa su mamá. Para Antonella hubo un momento bisagra donde comenzó su camino hacia la concientización.

“Hay un parque en San Juan que se llama Ocean Park y había una parte con un caminito de cemento para caminar. pero unas semanas después el agua se lo había comido, estaba todo roto y quise saber a qué se debía”, cuenta.

Cuando tuvo que elegir un tema para su prime proyecto de feria científica en la escuela no tuvo dudas: erosión costera. Tenía 6 años y ganó el primer premio.

El regalo que le hizo la fundación de Bad Bunny y el sueño de conocer a Shakira

“Gracias a Bad Bunny y su fundación pude hacer mi segundo libro”, revela Antonella durante la entrevista con Clarín. En 2023 se postuló al primer campamento de verano que organizaba Good Bunny Foundation, una organización sin fines de lucro creada por el artista puertorriqueño Bad Bunny para apoyar el desarrollo de niños y jóvenes en sectores vulnerables de su Puerto Rico natal.

Antonella fue uno de los 180 niños que quedaron seleccionados para recibir talleres de música, arte, deportes y educación durante dos semanas.

“Nos dieron a cada uno un iPad para dibujar, con un lápiz digital, durante una de las actividades finales y cuando terminó el campamento nos dijeron que era un regalo para nosotros”, relata.

“No lo podía creer porque era exactamente lo que necesitaba. Ya no podía dibujar más con mi tablet vieja, se trababa todo el tiempo, y por eso también tardaba más en hacer los personajes, pero ahora tengo ese iPad junto con los programas de maquetación que nos regalaron y con eso escribí mi segundo libro”, cuenta emocionada.

Durante una de las lecturas públicas de sus libros. Foto: Gentileza Patricia Caligari

Cuando tuvo todo listo utilizó la opción de autopublicar en Amazon y eso les ahorró varios costos. “Nosotras solo pagamos el costo de impresión de los libros, que fue relativamente bajo, y por supuesto están publicados en Amazon también, para ser comprados directamente por ahí”, señala Patricia.

Ese primer libro de Antonella vendió 1.000 copias en un año. “Aunque tuvo un margen de ganancia bastante bajo, porque la demanda no es alta, por lo menos por ahora, ella lo considera un proyecto a largo plazo”, indica.

“El dinero que se genera de eso va para una cuenta a nombre de ella que usa para gastos de la escuela, sus traslados a las charlas a bibliotecas donde lee los libros, las nuevas impresiones, y así sucesivamente”, enumera.

En Los Ángeles cuando recibió su premio y las dos menciones honoríficas. Foto: Gentileza Patricia Caligari

Todos los niños hicieron una videollamada grupal con Bad Bunny cuando terminó aquel campamento y se disculpó por no poder estar ahí en persona por los compromisos musicales que tenía en ese entonces. “Por eso quiero conocerlo, para agradecerle por darme esa oportunidad y por su humildad, porque fue muy emocionante charlar con él”, dice Antonella.

“También me gustaría conocer a Shakira, porque amo su música y porque me gusta mucho su Fundación Pies Descalzos, que promueve la educación, construye escuelas para niños y me hace muy feliz ver los resultados”, agrega.

Incluso la niña le escribió la letra de una canción para invitar a la artista colombiana a que hiciera un tema musical sobre el cuidado del planeta, y estuvo a punto de entregársela en persona.

“Estuvimos en Premios Juventud en julio de 2023, donde ella se presentó, y le llevé mi libro, dedicado para sus hijos Sasha y Milán, y por cuestión de minutos no alancé a dárselo antes de que se fuera”, revela. No pierde la fe en que ese sueño se cumpla en el futuro.

“Reina Infantil de Toa Baja”, la corona de Antonela Pervil Caligari

Además de artista, Antonella también fue coronada Reina Infantil de las Fiestas Patronales de Toa Baja en 2024. Durante su experiencia llevó un mensaje ambiental y eligió para su traje típico al coquí llanero, una especie en peligro de extinción emblemática de Toa Baja, perteneciente a la familia Eleutherodactylidae.

Usó un traje típico inspirado en el coquí llanero, la rana endémica de Puerto Rico.Foto: Gentileza Patricia Caligari

En el show de talentos eligió recitar “Me Gritaron Negra!” de la compositora y poeta peruana Victoria Santa Cruz. Gracias a su talento como reclamadora -así le dicen a los recitadores en Puerto Rico- la seleccionaron.

Como todo certamen de belleza, implicó competir y participar de muchas rondas de eliminación durante un año. Se destacó con sus atuendos, su activismo y su proyecto personal, un combo que la llevó a ser coronada.

“Fue un sacrificio porque los trajes eran bien pomposos, había que ir a cada desfile cargando maquillajes, ropa, todo, pero conoció mucha gente, le abrió muchas puertas y eso también amplió su proyecto porque ellos mismos la invitaron a otros pueblos a leer su libro”, acota Patricia.

Antonella quiere darle un mensaje y algunos consejos a otros niños. “Quiero decirles que no se rindan, que persigan lo que quieran hacer con sus vidas, crean en ustedes, y si necesitan ayuda busquen un mentor porque la ayuda de alguien con experiencia siempre suma”, expresa.

Antonella Pervil Caligari también es Reina Infantil de Toa Baja. Foto: Gentileza Patricia Caligari

“Este es el único planeta que tenemos para vivir, nosotros somos el futuro y también podemos aportar. Podemos hacer pequeñas acciones que hacen la diferencia, como no tirar basura en las calles ni en la playa, porque todo eso se va por la alcantarilla y de ahí al mar y a otros cuerpos de agua”, explica.

“Usar menos plástico, llevar tu botella reutilizable, reciclar, plantar árboles, y sé que es difícil, pero intentar usar más el transporte público en vez de autos, para contaminar menos”, aconseja Antonella.

De eso mismo se trata su segundo libro, de cuidar el agua. “Es lo único que tenemos para beber y solo el 2,5% del agua del planeta es agua dulce”.

Cuando piensa en qué quiere ser cuando sea grande, dice que tiene varias ideas. “Quiero estudiar algo relacionado con arte, tecnología y ciencias ambientales, me gustaría estudiar en el MIT alguna carrera que combine algo de eso”, revela.

Sin importar lo que elija en el futuro, ya hace lo que ama y su vocación de servicio está a la vista. Eso mismo anticipaba la medalla que ganó en la Feria Científica Escolar a los 6 años, que tenía escrito el mensaje: “Nunca eres demasiado pequeño para marcar la diferencia”.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior