El médico William Li y un truco sencillo para vivir más: “Cocina el arroz, mételo en la heladera y cómelo al día siguiente”


La técnica de refrigerar el arroz durante 24 horas transforma su estructura química para convertirlo en un superalimento que fortalece el sistema inmunológico y mejora la salud metabólica.
El reconocido investigador y médico William Li ha difundido recientemente un método accesible para optimizar la salud intestinal y extender la expectativa de vida mediante el consumo de arroz refrigerado. Según el especialista, el secreto no reside únicamente en los nutrientes intrínsecos del grano, sino en el proceso térmico al que se lo somete antes de ingerirlo.
Al cocinar el arroz y dejarlo reposar en la heladera hasta el día siguiente, se produce una transformación molecular que beneficia directamente al organismo.
Este proceso físico-químico genera lo que la ciencia denomina almidón resistente, una sustancia que el cuerpo humano no puede digerir de forma convencional en el intestino delgado. Al llegar intacto al colon, este componente actúa como un potente prebiótico que alimenta a las bacterias beneficiosas.
“Cocina el arroz, hazlo al vapor, mételo en la heladera y cómelo al día siguiente”, explicó el doctor.
Este proceso, transforma el almidón tradicional que tiene el arroz, en un almidón resistente y que sirve de bacterias beneficiosas. “Has convertido el arroz al vapor, arroz fresco, que es un almidón, en un almidón resistente”, cerró el doctor.
El doctor Li destaca que este cambio estructural reduce significativamente el índice glucémico del alimento, evitando los picos de azúcar en sangre que ocurren habitualmente tras ingerir carbohidratos simples.
Ante esto, el doctor Li, explica brevemente como se realizó este estudio. “Reunieron a un grupo de personas que realmente tienen 100 años o más y estudiaron su microbioma intestinal”, comenzó diciendo el especialista sobre el estudio italiano enfocado en entender la longevidad.
“Hay cuatro bacterias en los supercentenarios y considero que se trata de un descubrimiento revolucionario”, explicó el doctor Li.
Estos microorganismos, denominados Akkermansia, Odoribacter, Oscillibacter y Christensenella, prosperan cuando reciben almidón resistente. “Alguna de ellas, como el Odoribacter, refuerzan tu sistema inmunitario y te defienden contra las bacterias y los virus”, señaló el doctor. Estas cuatro bacterias son denominadas por Li, cómo “los cuatro jinetes de la longevidad“.
Entre los alimentos que favorecen a la longevidad aparecen frutas como la granada, los arándanos o las uvas, pero también se destacan ciertos tipos de chiles y frutos rojos.
Sin embargo, el doctor Li hace particular énfasis en los almidones resistentes. La clave para obtener estos resultados reside en la constancia y en la forma de preparación de algunos alimentos.
Por ejemplo, el doctor explica que otros alimentos como las papas, tras cocinarlas y enfriarlas, se produce un proceso químico que favorece a la aparición de este tipo de almidón. “Ese cambio de temperatura modifica la composición química del almidón”, explica Li, sosteniendo que este efecto estimula la producción de estas cuatro bacterias asociadas con la longevidad.
Li sostiene que pequeñas modificaciones en la rutina culinaria pueden remodelar el microbioma intestinal de manera profunda en pocas semanas. Al priorizar la salud de las bacterias intestinales, el cuerpo recupera energía y vitalidad, disminuyendo el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas asociadas al envejecimiento y al sedentarismo.
Fuente: www.clarin.com



