Harvey Weinstein dio su primera entrevista desde prisión y relató el “infierno” de su encierro


Tras seis años de reclusión en el complejo de máxima seguridad de Nueva York, Harvey Weinstein rompió el silencio en una entrevista exclusiva con The Hollywood Reporter.

El exmagnate, cuya caída en 2017 por denuncias de más de 80 mujeres, describió su estancia actual como una experiencia desoladora, con una rutina que se limitó al contacto mínimo con el personal médico y de seguridad del centro.

A sus 73 años y con un diagnóstico de leucemia mieloide crónica, el otrora poderoso productor se enfrentó a un panorama legal complejo.

Pese a la anulación de su juicio inicial en Nueva York, permaneció bajo custodia por una condena vigente de 16 años en California y nuevos procesos pendientes por agresión sexual.

Durante la charla, el condenado reveló un episodio de violencia: un interno lo golpeó brutalmente en el rostro, provocándole heridas de consideración que marcaron su percepción sobre la inseguridad en el penal.

En un contexto de enfermedad y hostilidad que, según él, transformó su día a día en una lucha por la supervivencia básica, Weinstein manifestó sentirse vulnerable y asediado, lo que derivó en un encierro preventivo dentro de su propia celda.

La soledad se convirtió en la única opción para evitar conflictos mayores dentro de la población penal. El exproductor explicó: “Solo hablo con los guardias y las enfermeras. Ese es el alcance de mi socialización aquí. No hay socialización en mi ala. Porque es Rikers Island y es el infierno.

Weinstein comparó su situación actual con el tiempo que pasó en prisiones estatales, donde pudo socializar con otros internos, algo que la fiscalía prohibió para asegurar su presencia en los tribunales neoyorquinos.

Aún así, recordó con nostalgia su paso por los centros correccionales de Wende y Mohawk: “Me levantaba por la mañana, desayunaba, veía a amigos, hablaba con la gente. Todos veíamos la televisión juntos. Supliqué ir a una estatal, pero la oficina del fiscal dijo: ‘Como tienes un juicio próximo, te quedas en Rikers’”, aseguró.

El relato de la agresión física sufrida puso de manifiesto la vulnerabilidad del recluso ante otros internos. “Una vez, mientras esperaba para usar el teléfono, le pregunté al tipo que estaba delante de mí si terminó. Él colgó y me dio un puñetazo fuerte en la cara”, relató al medio citado.

A pesar de la gravedad del ataque, Weinstein se negó a identificar al agresor ante los oficiales del penal. “Caí al suelo, sangrando por todas partes. Me hirieron muy gravemente. Los policías me preguntaron quién lo hizo, pero no pude decirlo. No puedes ser un soplón. Esa es la ley de la selva”, afirmó sobre aquel incidente.

Su antigua fama en la industria cinematográfica se transformó en un riesgo constante de asedio. Weinstein manifestó sentirse amenazado cada vez que intentaba acceder a los espacios comunes del recinto, lo que motivó su pedido desesperado de traslado.

“Aquí en Rikers me duele porque me obliga al aislamiento. Es demasiado peligroso para mí estar cerca de cualquier otra persona. Otros presos salen al patio, pero cada vez que estoy allí fuera, me siento bajo asedio. Vienen y dicen: ‘Weinstein, dame algo de dinero’, ‘Weinstein, dame a tu abogado’. Se burlan de mí constantemente. No duraría mucho allí fuera”, concluyó

Fuente: www.clarin.com

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