Solo se documentaron 250 en todo el mundo: pescadores recreativos encontraron vivo un tiburón duende a 900 metros de profundidad en Canarias


El tiburón duende es uno de los peces más inusuales que habitan las profundidades marinas. Con menos de 250 ejemplares documentados desde su descripción científica en 1898, cada registro representa un aporte clave para conocer su distribución y comportamiento.

El nombre científico de esta especie es Mitsukurina owstoni. Fue identificado por primera vez en la bahía japonesa de Sagami y, desde entonces, los avistamientos fueron esporádicos y dispersos en distintos puntos del planeta.

En mayo de 2024, un ejemplar vivo fue capturado de forma accidental por pescadores recreativos frente a la costa de San Cristóbal, en Gran Canaria. El registro fue confirmado en diciembre de 2025 en la revista científica Thalassas, marcando la primera constancia de la especie en el archipiélago canario.

El hallazgo también constituye el segundo registro en la región macaronésica, que incluye archipiélagos del Atlántico Norte como Azores, Madeira y Cabo Verde. Para los investigadores, el episodio refuerza la necesidad de seguir explorando ecosistemas de aguas profundas.

El tiburón duende se distingue por su aspecto poco habitual. Posee un hocico largo y aplanado, con forma de espátula, y mandíbulas altamente protrusibles que pueden proyectarse hacia adelante para capturar presas.

Sus dientes son largos y finos, similares a agujas. Tiene ojos pequeños, sin membrana nictitante —conocida como “tercer párpado”—, un cuerpo flácido y dos aletas dorsales redondeadas y flexibles. Estas características lo diferencian claramente de otros tiburones.

El ejemplar avistado en Canarias medía aproximadamente 2,5 metros de longitud. Fue identificado de manera provisional como hembra, debido a la ausencia de órganos copuladores externos.

La captura ocurrió a 900 metros de profundidad, a unos 9,5 kilómetros de la costa. Según detallaron los investigadores, la interacción con el animal duró entre 10 y 15 minutos. Tras documentarlo con fotografías y videos, el sedal fue cortado y el tiburón nadó hacia el fondo sin lesiones visibles.

Hasta el momento, se documentaron menos de 250 individuos en todo el mundo. A pesar de esa cifra reducida, la especie figura en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como de “Preocupación menor”, ya que no existen evidencias de una disminución poblacional sostenida.

Su distribución es amplia pero irregular en los océanos Atlántico e Indopacífico, generalmente entre los 250 y 1.500 metros de profundidad. En el Atlántico nororiental, fue registrado en Galicia, Madeira, Portugal continental y el Golfo de Vizcaya.

El reciente registro en Canarias amplía el área conocida de presencia en el Atlántico centro-oriental. Los investigadores señalan que es posible que la especie esté presente en más regiones de las que actualmente se conocen, a medida que avanzan los estudios y la pesca en aguas profundas.

El registro en Canarias no solo suma un punto más en el mapa de la especie, sino que también refuerza la importancia de documentar capturas accidentales y de promover la liberación responsable. En un escenario donde los océanos profundos siguen siendo poco explorados, cada dato contribuye a comprender mejor la biodiversidad que habita en esas zonas remotas.

Fuente: www.clarin.com

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