Renovaban una plaza pública e hicieron un gran descubrimiento arqueológico: una bóveda oculta del siglo XVIII


El proyecto inicial para renovar una plaza pública llevó a un gran descubrimiento arqueológico en el condado de Kent, Inglaterra. Trabajadores hallaron una bóveda oculta que se cree data del siglo XVIII y pertenecía a un antiguo poeta y vicario.
El hecho ocurrió en la plaza St. Mary Bredman, en la ciudad de Canterbury. Las autoridades locales iniciaron un plan para poner en valor el área urbana y transformarla en una zona de descanso con bancos y espacios verdes, según detalló la BBC.
El hallazgo se produjo de manera repentina tras el retiro de las losas de piedra del pavimento original. Bajo el suelo apareció una estructura de ladrillo que permaneció oculta desde la demolición del antiguo templo en el año 1900.
El misterio del siglo XVIII resurge en la plaza St. Mary Bredman
Ante el descubrimiento, el municipio solicitó la intervención inmediata del Canterbury Archaeological Trust, una destacada organización arqueológica contratista y benéfica con sede en el Reino Unido, reconocida por investigar, registrar y preservar el patrimonio histórico, especialmente en Canterbury y Kent.
Los arqueólogos identificaron la cámara subterránea en el extremo este de lo que fue la iglesia, justo frente al sitio donde se ubicó el altar. Las primeras investigaciones históricas vinculan la tumba con el reverendo John Duncombe, quien falleció en enero de 1786.
“No podemos decir con certeza que sea su bóveda, pero es posible”, señaló la arqueóloga Jess Twyman, que forma parte de la excavación.
El equipo técnico midió la cavidad, la cual mide 2,5 metros de largo por casi un metro de ancho. La ubicación privilegiada del enterramiento dentro de la antigua planta del edificio refuerza la teoría de que resguarda a un ciudadano de gran importancia local.
Durante la remoción de escombros, los expertos también recuperaron lápidas con decoraciones del siglo XVIII. Una de las piezas presenta un diseño de “memento mori” que incluye un cráneo y una corona de laurel, elementos típicos del arte funerario de ese periodo.
Twyman destacó el valor emocional y científico de este tipo de trabajos para la comunidad. “Lo más importante para mí es observar la vida de las personas, cómo vivieron en el pasado”, señaló la arqueóloga.
La presencia de los investigadores atrajo de inmediato la atención de los ciudadanos en la concurrida calle principal de Canterbury. “Si hay un agujero, todos miran en él”, relató Twyman.
El proyecto de remodelación continuará con la incorporación de un mural que recordará el pasado eclesiástico del sitio. Las autoridades realizarán la reubicación de las lápidas encontradas para que los habitantes las aprecien con mayor facilidad en el nuevo diseño.
La concejala Charlotte Cornell expresó su satisfacción por el curso de las obras y el valor histórico recuperado. “Es emocionante ver un espacio clave de la ciudad de vuelta a la vida”, manifestó.
Fuente: www.clarin.com



