Un fósil encontrado en Australia cambia el mapa de los grandes dinosaurios carnívoros: aparecieron antes y en otro lugar


Durante 20 años una gigantesca roca permaneció el patio de un escuela de Queensland, la misma fue donada por una mina de carbón cercana. En 2025, esa piedra dejó de ser un mero elemento decorativo cuando paleontólogos de la Universidad de Queensland descubrieron que contenian importantes huellas de dinosaurios.
El hallazgo más relevante fue una huella fósil de 80 centímetros que confirma que los dinosaurios carnívoros de gran tamaño habitaron Gondwana mucho antes de lo registrado. El estudio corresponde a un estudio liderado por el paleontólogo Anthony Romilio de la Universidad de Queensland.
Este rastro pertenece a un depredador que superaba los diez metros de largo, equiparándose en dimensiones al famoso Tyrannosaurus rex, pero en un periodo geológico previo al esperado por los expertos.
La evidencia científica indica que estos gigantes carnívoros ya dominaban el territorio australiano durante el Jurásico Inferior y Medio. Hasta este descubrimiento, la comunidad académica sostenía que los grandes terópodos habían evolucionado en etapas posteriores o en latitudes diferentes.
El análisis de la roca donde se preservó la pisada permite datar con precisión una era de dominio absoluto.
Los paleontólogos locales explican que la morfología de la huella permite identificar a un animal de gran potencia física y velocidad. La profundidad de la marca en el sedimento sugiere un peso masivo, lo que obliga a replantear el ecosistema prehistórico de la zona.
Australia deja de ser un escenario de especies menores para convertirse en un foco central de la evolución de los superdepredadores.
Este cambio en el mapa evolutivo sugiere que las rutas migratorias de los dinosaurios entre los continentes eran más complejas de lo que se creía originalmente.
Al aparecer ejemplares de este porte en el hemisferio sur de forma temprana, se desmorona la teoría del origen tardío en esta región. La conexión terrestre entre las masas continentales facilitó una dispersión global muy acelerada.
Las excavaciones en la cuenca de Clarence-Moreton han sido fundamentales para extraer los datos que hoy conmueven a la arqueología y paleontología internacional.
Los estratos analizados demuestran que el clima y la vegetación de la época permitían el sustento de herbívoros gigantescos, necesarios para alimentar a carnívoros de diez metros; un rompecabezas biológico que ahora encuentra sus piezas.
La importancia de este fósil reside no solo en su tamaño, sino en el estado de conservación de las impresiones de las garras. Este nivel de detalle permite inferir comportamientos de caza y desplazamiento en terrenos húmedos.
El mapeo de estas criaturas sitúa a Australia en una posición de relevancia mundial para entender cómo se distribuyeron las especies más letales del pasado.
El estudio detallado de estos sedimentos continuará durante los próximos meses para buscar restos óseos que complementen el hallazgo de las huellas. Por ahora, el registro fósil de Queensland es el más antiguo y contundente sobre carnívoros gigantes. Los mapas de los libros de texto deberán ser actualizados para reflejar que el sur fue cuna de titanes mucho antes de lo pensado.
Fuente: www.clarin.com



