El error de 75 años en la cronología macedonia que cambia el origen de Alejandro Magno


La Historia Antigua suele parecer inamovible. Sin embargo, un estudio publicado en la revista científica Karanos, sostiene que la dinastía de los Argéadas, a la que perteneció Alejandro Magno, se consolidó 75 años más tarde de lo que indica la cronología tradicional.
Durante décadas, los historiadores situaron el origen del linaje real macedonio —la dinastía Argéada o Teménida— entre los años 700 y 650 a. C. Esa cronología daba por sentado un desarrollo estatal temprano y relativamente estable en la región.
El nuevo estudio, encabezado por los investigadores William S. Greenwalt y Vasiliki Saripanidi, propone un cambio sustancial ya que estiman que la fundación del reino unificado debería ubicarse alrededor del 575 a. C., casi 75 años después de lo aceptado. Esto comprime de manera notable la historia temprana de Macedonia.
Según los autores, no existe evidencia arqueológica sólida de un poder centralizado al oeste del río Axios antes del siglo VI a. C. Los restos funerarios de la Baja Macedonia muestran prácticas propias de comunidades de la Edad del Hierro, sin señales claras de jerarquía estatal o monarquía consolidada.
Uno de los puntos clave del estudio es la crítica a las fuentes escritas clásicas utilizadas durante siglos. En particular, se señala una confianza excesiva en textos como la Crónica de Eusebio, que incluye listas de reyes hoy consideradas problemáticas.
Según los investigadores, varios monarcas tempranos —como Carano, Coeno o Tirinias— habrían sido añadidos siglos después con fines políticos o propagandísticos, inflando artificialmente la antigüedad del linaje real macedonio.
Al eliminar estos reyes espurios y recalcular la duración de los reinados a partir de datos verificables, la cronología se desplaza de manera consistente hacia mediados del siglo VI a. C.
Además, resulta poco creíble que los primeros monarcas hayan gobernado casi tres décadas cada uno en un contexto sin instituciones estatales sólidas.
La evidencia arqueológica respalda este replanteo cronológico. Alrededor del 570 a. C., se detecta un cambio abrupto en los rituales funerarios de la región macedonia, un indicador clave del surgimiento de una élite gobernante.
A partir de ese momento aparecen tumbas con ajuares ricos, objetos importados, piezas de oro y armamento defensivo como cascos y corazas. Este patrón no se observa en décadas anteriores, lo que sugiere una concentración repentina de poder y recursos.
En sitios como Vergina, la organización diferenciada de enterramientos masculinos y femeninos de alto estatus refuerza la hipótesis del nacimiento tardío de la familia real que luego dominaría Macedonia y daría origen a su expansión imperial.
Si el reino macedonio se consolidó más tarde, también lo hizo el contexto que permitió el ascenso de Alejandro Magno. Esto implica repensar la velocidad con la que se estructuró el poder político, militar y social que sostuvo sus conquistas.
La nueva cronología muestra a Macedonia como un Estado joven, que en pocas generaciones pasó de una organización tribal a un imperio capaz de derrotar a potencias como Persia. Ese salto resulta aún más extraordinario bajo esta mirada.
Más allá de si el debate se cierra o continúa, el estudio confirma que la historia antigua no es un relato cerrado. La combinación de arqueología, análisis crítico de textos y métodos modernos sigue demostrando que incluso los personajes más estudiados pueden esconder sorpresas capaces de cambiar lo que creíamos saber.
Fuente: www.clarin.com



