EE.UU.: una mujer que había dado en adopción a su bebé descubrió, dos décadas después, que ambos trabajaban en el mismo lugar


El destino cruzó los caminos de una madre y su hijo en el lugar menos pensado. Años atrás, Holly Shearer dio en adopción a su bebé producto de un embarazo adolescente. Dos décadas después, ambos se reencontraron y descubrieron que llevaban dos años compartiendo el mismo sitio de trabajo.

Una historia que conmueve y una casualidad de no creer. Holly Shearer tenía apenas 15 años cuando tomó una de las decisiones más difíciles de su vida. Por entonces, la joven cursaba el quinto mes de embarazo y eligió confiar en otra familia para poder regalarle a su hijo una mejor vida.

“Se merecía una madre y un padre, una casa con juegos en el patio trasero, un perro, todas esas cosas que no pude darle”, dijo Holly en diálogo con el portal de noticias KSL. Todo indicaba que había dado con la familia indicada tras su búsqueda en una agencia de adopción radicada en Utah, Estados Unidos, de donde es oriunda.

Antes de dar a luz, aquella adolescente se reunió con los padres adoptivos elegidos: un matrimonio con problemas de fertilidad. Se trataba de Angela y Brian, de la familia Hulleberg. Si bien el consenso de ambas partes era total, el acuerdo contemplaba que no se perdiera el contacto entre ellos hasta los 3 años.

“Benjamín”, fue como bautizó al pequeño. Holly nunca aspiró a desprenderse del todo y, aunque el tiempo la obligó a soltar, el destino se encargó de reencontrarla con el joven veinte años después. Madre e hijo trabajaban en mismo hospital, el St. Mark’s Hospital de Salt Lake City, en la capital del estado de Utah.

Mientras Shearer trabaja en el Centro de Estudios del Corazón como asistente médica, Benjamín es voluntario en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales. Hoy analizan cómo es que no se cruzaron y especulan sobre actividades o sitios en común. En el momento que ella terminaba su turno, el joven entraba.

El tiempo pasó, pero ellos nunca dejaron de buscarse. Cuando Benjamín cumplió 18, quiso conocer a su madre biológica, pero no encontró la manera ya que solo contaba con su nombre. Dos años más tarde, fue Holly quien lo contactó por las redes y le deseó un “feliz cumpleaños”.

“Hace 20 años tomé la decisión más difícil de mi vida y puse a mi hermoso bebé en adopción con una hermosa familia. No tengo intención de poner tu vida patas arriba. Pensé en vos todos los días y finalmente tuve el coraje de mandarte un mensaje deseándote un feliz cumpleaños”, escribió Shearer en Facebook.

A los pocos días, Angela y Brian (los padres adoptivos), conmovidos por el mensaje, pactaron una cena en común. “Se veían básicamente iguales a como los recordaba, así que fue agradable”, aseguró la mujer, de 35 años.

“Unos cinco minutos después de que nos sentamos llegó Benjamín y se acercó, me tocó en el hombro y la alegría me desbordó. Nos sentamos abrazándonos durante unos cinco minutos y llorando. Simplemente ocurrió”, describió Holly sobre el reencuentro con su hijo.

Durante la cena, el joven les confesó a todos cómo se había movido durante los últimos años para dar con su verdadera madre: se había inscrito en registros de adopciones, escrito cartas e incluso se había realizado una prueba de ADN. “Fue mucho para asimilar”, comentó él acerca del momento en el que recibió el esperado mensaje.

El momento más impensado de todos fue cuando la charla viró hacia el presente laboral. Fue entonces cuando descubrieron que los dos trabajaban en el mismo lugar. A partir de esta información, sus vidas dieron un giro para siempre y el círculo se completó para transformarse.

Los celos no son parte de esta historia. Con su acto de amor, Holly les cambió las vidas a los Hulleberg, que ansiaban convertirse en padres. Así también lo hizo con Benjamín, quien pudo crecer en un entorno seguro y feliz.

Hoy, sin ninguna limitación de por medio, la relación evoluciona. El encuentro no significó una amenaza para los padres adoptivos. De hecho, Angela habla públicamente del amor y el respeto que siente por la madre biológica de su hijo.

Este giro inesperado puso fin a años de incertidumbre para Benjamín y Holly. Son las fotos el mejor registro para reconstruir el pasado y resignificar su historia. Sin dudas, una casualidad que enseña: la copaternidad es posible cuando hay voluntad, y el amor, aun después del tiempo y la distancia, puede encontrar la manera de abrirse camino.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior