Los partidos políticos están en crisis pero cada vez hay más: ya son un 50% más que en 2014


“Una organización con la finalidad de representar los intereses de los ciudadanos y competir en elecciones para ocupar cargos electivos a nivel nacional, provincial y local. Puede ser de orden nacional o distrital”
Esa es la definición de partido político en la web de la DINE, lo que retrata el rol central que poseen en la democracia. Los partidos son un elemento constitutivo clave de la democracia, y el instrumento legal por el cual se accede a cargos públicos por el voto popular. Son financiados y garantizados por el Estado nacional.
En los últimos años se dio una tendencia clara: desde 2014 la cantidad de partidos políticos reconocidos de orden nacional subió 50%. Pero en el mismo periodo, la participación electoral se desplomó 15% mientras la afiliación partidaria cayó un 11%. ¿Cómo se puede explicar esta aparente contradicción? ¿Están relacionadas o van por carriles separados? Clarín consultó a expertos en la temática para determinar causas y efectos de estas tendencias en la democracia argentina.
El cuestionamiento a los partidos
Los partidos políticos fueron esenciales para organizar y ordenar la competencia electoral, canalizar demandas de la ciudadanía y consolidar el periodo democrático más prolongado de la historia argentina. 1983 inauguró la nueva democracia con una participación récord del 86% del electorado en esas elecciones.
Cuatro décadas después, los partidos políticos se encuentran cuestionados, con un electorado menos ideológico y fragmentado, y una erosión democrática in crescendo. No es exclusivo de Argentina: el prestigioso índice V-DEM alertó que los niveles de democracia a nivel mundial retrocedieron a aquellos de 1985.
1985. Cuarenta y un años atrás. Internet daba sus primeros pasos, la Unión Soviética todavía existía, Japón (no China) era el gigante asiático en ascenso y Argentina todavía no había ganado su segunda Copa Mundial de México 86. Algunos hechos para dimensionar el retroceso temporal y cualitativo. En el informe, Argentina tuvo entre 2023 y 2024 (último dato disponible) la mayor caída interanual en calidad democrática desde el inicio de la serie.
Sin embargo, pese a todo, los partidos siguen siendo esenciales para la mayoría de los argentinos. El Latinobarómetro 2024 muestra que Argentina es el país de la región que les da el mayor respaldo como garantes de la democracia (64% de los encuestados).
También Argentina es el país de la región con el mayor número de partidos políticos reconocidos. Esa cifra subió de 32 en 2014 a 48 partidos reconocidos el año pasado. A la par, el número de afiliados viene cayendo de forma sostenida de 2016 a la fecha: es ahora de 7,9 millones, desde un pico de 9,2 en 2009. Si se toma en cuenta el crecimiento poblacional, la caída en términos reales es aún mayor: apenas el 16% de la población argentina se encuentra afiliada a algún partido. En el pico de 2009, el porcentaje superaba el 23%.
Ahora bien, ¿cómo se explica que al mismo tiempo haya cada vez más partidos y la participación y afiliación hayan caído?
Los cambios en la representación
Clarín consultó a expertos en la temática para proponer una respuesta a ese interrogante. El politólogo Lucas Romero, director de la consultora Synopsis, apunta a los profundos cambios en la naturaleza de la representación política, que generan efectos profundos y diferentes en el número de partidos políticos, por un lado, y la caída en la afiliación y participación, por el otro.
“Las redes sociales y la tecnología generan que la gente asuma su propia representación y se produzca una desintermediación del vínculo que existía entre representantes y representados. El vínculo se debilita y las instituciones que fueron diseñadas para intermediar se desmoronan, entre ellas, los partidos políticos. En esta línea se inscriben expertos como Natalio Botana” sostiene.
Para Romero, los ciudadanos están empoderados al contar con mayor información, y se volvieron crecientemente independientes de los partidos políticos. Ya casi no existe la tradición de votar a una misma agrupación a lo largo de los años; la población busca líderes de acuerdo a la coyuntura de cada ciclo electoral y sus propias preferencias.
Por otro lado, el politólogo Pablo Salinas añade que los cambios en la representación política se produjeron de la mano de una fuerte insatisfacción ciudadana con la política. Pone el foco en la hiperfragmentación del sistema de partidos: “La reforma política de 2009 relajó tanto la barrera de acceso a la creación de nuevos partidos como al mantenimiento de los existentes. Esto tiene que cambiar porque no hay 40 o 50 ideas diferentes de país, por lo tanto, no debería existir ese número de partidos” afirma.
Para Salinas la insatisfacción ciudadana con la política, que lleva al poder a líderes populistas que carecen de estructura partidaria, se retroalimenta del proceso de hiperfragmentación porque debilita los partidos políticos. Además, considera que se debe separar el fenómeno de creación y mantenimiento de la personería jurídica de los partidos respecto a la baja de la participación y la apatía.
Para el experto, la baja en la participación y afiliación se basa en el comportamiento ciudadano. “Debido a la insatisfacción con la política, y la desnaturalización de los partidos políticos, que ya no son espacios de formación de dirigentes, la apatía se profundiza. Que el sistema de partidos esté hiperfragmentado empeora este fenómeno, porque la oferta electoral no resulta clara. Los partidos en los últimos años se convirtieron, crecientemente, en meros instrumentos de acceso al poder”
Además, Salinas apunta que debieran existir criterios más rigurosos de mantenimiento de la personalidad jurídica de un partido político, ligado a su desempeño electoral en los últimos comicios nacionales realizados, por ejemplo.
Por otro lado, Romero advierte un fenómeno relacionado: los cambios en la naturaleza de la representación política generan un menor sentido de pertenencia y baja en la participación electoral. ¿Cómo?
“Al debilitar las identidades partidarias, los ciudadanos nos volvemos independientes y críticos. Además estamos hiperconectados y por lo tanto, tenemos a disposición tanta información que nos volvimos más exigentes respecto a los representantes y ese nivel de exigencia se vuelve imposible de sostener bajo cualquier tipo de representación, nos desconectamos de la política y surge la apatía. Esto explica la caída en la participación electoral”
Pese a esto, para el consultor todavía siguen existiendo incentivos para crear un partido, al ser recurso estratégico para el dueño del partido, quien puede ofrecérselo a un candidato popular pero sin estructura para que pueda competir en elecciones, y que éste candidato outsider traccione votos para dirigentes que el político dueño del partido quiera promover, por ejemplo.
¿Por qué sigue subiendo la cantidad de partidos?
Los expertos consultados coinciden en que la principal razón es que un partido hoy se reconvirtió en un recurso estratégico para cualquier político, ya sea para negociar alianzas, ofrecer estructura legal a un outsider, o conseguir financiamiento para una campaña. Sigue siendo el instrumento jurídico indispensable para llegar al poder.
Señala Romero que los partidos políticos siguen siendo necesarios para esos dirigentes, dado que desde lo jurídico-institucional sigue siendo imprescindible postularse a un cargo a través de un partido.
Salinas coincide, dado que afirma que los partidos, de todas las funciones que tenían, solo conservan de manera plena el ser instrumentos legales y jurídicos para acceder al poder. Pero en cualquier caso, sigue siendo atractiva su creación dado que la búsqueda de cargos es el objetivo último de cualquier político.
¿Cómo varió la normativa a lo largo de los años?
El proceso de obtención de la personería jurídica de un partido político en Argentina se regula principalmente por la Ley 23.298. Veamos los requisitos que establece dicha normativa para mantener la personería, de cara al aumento en el número de partidos políticos reconocidos.
Clarín consultó a fuentes de la DINE, organismo técnico en la órbita del Ministerio del Interior, especializado en administración electoral y autoridad superior de aplicación de la legislación electoral sobre los requisitos para mantener la personería jurídica de un partido político de orden nacional:
- Mantener en forma permanente al menos 5 distritos con personería jurídico-política vigente, de acuerdo al Art.8 de la Ley N°23.298. Ese mínimo debe ser al menos un 4% del padrón del distrito.
- Realizar internas al menos cada cuatro años
- No bajar de un piso de 2% de los votos en más de 2 elecciones consecutivas en ese distrito
- Cumplir la paridad de género y no presentar candidatos condenados por delitos de lesa humanidad
Es claro que una mayor cantidad de partidos no promueve la representatividad, dado que el número de afiliados (y la participación electoral en elecciones presidenciales y legislativas) cayó progresivamente en los últimos años.
La fragmentación del sistema partidario, si bien puede conducir a una mayor representación de las minorías, genera faccionalismos y dificulta la traducción de las demandas ciudadanas.
En primer lugar, porque muchos de los nuevos partidos reconocidos no obtienen casi votos; y en segundo lugar, porque la ciudadanía le está dando la espalda crecientemente al sistema político, con la abstención y el descenso de su participación en actividades partidarias, retroalimentado por las nuevas tecnologías.
El desafío es generar un ecosistema político plural y diverso, pero que refleje adecuadamente los intereses de los distintos sectores de la sociedad, promueva la participación y en definitiva, genere una democracia más saludable.
Fuente: www.clarin.com



