Hallan un misterioso ARN que no pertenece a virus ni bacterias, pero está dentro de nosotros


Gracias al análisis masivos de datos genómicos un grupo internacional de investigadores confirmó el hallazgos de un tipo de ARN que no pertenece ni a virus ni a bacterias pero que vive dentro del microbioma humano.
A su vez, este descubrimiento liderado por Andrew Fire, premio Nobel y profesor en la Universidad de Stanford plantea nuevas preguntas sobre las formas de vida y los sistemas biológicos que coexisten con nosotros.
Los científicos detectaron fragmentos de ARN circular que no encajaban en ninguna categoría conocida. No eran virus, no eran bacterias y tampoco coincidían con otros elementos genéticos previamente descritos.
A este nuevo tipo de ARN los investigadores lo llamaron “obeliscos”, en referencia a su forma alargada y a su carácter enigmático.
El hallazgo fue publicado en el año 2025 tras comprobar que estas secuencias aparecen de manera recurrente en distintas personas y en diferentes partes del mundo, lo que sugiere que no se trata de una anomalía aislada, sino de un componente habitual del microbioma humano.
Lo más llamativo es que estos obeliscos de ARN parecen tener la capacidad de replicarse por sí mismos, una característica que los acerca a los virus, pero sin compartir su estructura ni su modo de funcionamiento.
Esta ambigüedad es lo que llevó a los científicos a considerar que están frente a una entidad biológica completamente nueva.
El hallazgo de estos obeliscos obliga a repensar cómo se clasifica la vida microscópica. Hasta ahora, los virus eran considerados los principales portadores de ARN autónomo. Sin embargo, estos nuevos elementos no encajan en esa definición.
Los investigadores explicaron que los obeliscos están formados únicamente por ARN, sin una cápside proteica como la de los virus.
Aun así, poseen instrucciones genéticas suficientes para copiarse dentro de determinadas bacterias del microbioma, lo que los convierte en actores activos dentro de ese ecosistema interno.
Este descubrimiento es relevante porque el microbioma humano cumple funciones clave en la digestión, el sistema inmunológico y la protección frente a enfermedades.
Comprender qué papel juega este ARN recién identificado podría ayudar a explicar procesos biológicos que hasta ahora no tenían una causa clara.
Para los especialistas, este hallazgo demuestra que el conocimiento sobre el mundo microscópico aún está lejos de completarse. Durante décadas, la ciencia asumió que la mayoría de las entidades genéticas ya habían sido identificadas. Sin embargo, la aparición de este ARN desconocido indica que existen formas intermedias entre lo que consideramos vida y no vida.
Además, el descubrimiento fue posible gracias al uso de inteligencia artificial y herramientas avanzadas de análisis genético, lo que sugiere que podrían existir muchos más elementos similares esperando ser detectados en bases de datos ya existentes.
Los científicos también investigan si este ARN tiene algún impacto directo en la salud humana. Por ahora, no hay evidencia de que cause enfermedades, pero tampoco se descarta que influya de manera sutil en el equilibrio del microbioma o en la respuesta del organismo ante ciertos estímulos.
Fuente: www.clarin.com



