La neuróloga Mercè Boada y una advertencia sobre la alimentación en la vejez: “La dieta de los mayores no debe limitarse a una frutita o un yogur para cenar”


La neuróloga Mercè Boada advierte sobre la alimentación en la vejez y asegura que la nutrición insuficiente en adultos mayores acelera la pérdida de masa muscular y afecta directamente la salud cerebral y la memoria.

La alimentación en la etapa de la vejez suele descuidarse por la pérdida de apetito o la soledad, lo que deriva en cenas excesivamente ligeras y carentes de nutrientes esenciales.

Según explica la neuróloga Boada, fundadora de Ace Alzheimer Center Barcelona, una dieta compuesta únicamente por una fruta o un lácteo es insuficiente para cubrir los requerimientos calóricos y proteicos que el cerebro necesita para funcionar correctamente y resistir el avance de enfermedades neurodegenerativas.

La sarcopenia, o pérdida de masa muscular, está estrechamente vinculada con la fragilidad cerebral. Cuando un adulto mayor no consume las proteínas necesarias, su cuerpo comienza a debilitarse, lo que aumenta el riesgo de caídas y reduce la autonomía.

Boada señala que esta debilidad física es un predictor de la demencia, ya que un cuerpo frágil tiene menos herramientas biológicas para proteger a las neuronas frente al daño oxidativo y la acumulación de proteínas tóxicas en el sistema nervioso.

El enfoque nutricional debe ser proactivo y no meramente reactivo ante la enfermedad. La neuróloga insiste en que la comida es la principal fuente de energía para mantener las conexiones sinápticas activas.

Para garantizar una vejez saludable, es imperativo que las familias y cuidadores supervisen que la dieta sea variada y rica en ácidos grasos omega-3, antioxidantes y legumbres. Estos elementos actúan como un escudo protector para el cerebro.

Especificamente la doctora recomienda una dieta rica en huevos, legumbres y pescado, junto a diferentes clases de verduras y aceite de oliva.

La doctora Boada enfatiza que el acto de comer también tiene un componente social y emocional que no debe ignorarse, ya que la soledad suele ser el principal motor de los malos hábitos alimentarios en esta franja etaria tan vulnerable de la sociedad.

Por esta razón, además de promover una alimentación adecuada, invita a socializar, seguir aprendiendo y compartir momentos con las amistades. En sus palabras, se trata de “enriquecerse vitalmente” para continuar cuidando la memoria y la salud mental.

La hidratación adecuada es otro pilar que frecuentemente se omite en las recomendaciones tradicionales. Muchas veces, la confusión mental en las personas mayores no es un síntoma de demencia, sino un cuadro de deshidratación severa.

Mantener un equilibrio hídrico junto con una ingesta calórica adecuada permite que el cerebro procese la información con mayor velocidad. La prevención a través del plato de comida es, según la experta, una de las herramientas más potentes y accesibles para retrasar el Alzheimer.

Una cena equilibrada debe incluir nutrientes que favorezcan la reparación celular nocturna. La idea de que “se necesita comer menos porque se gasta menos energía” es un error común que puede llevar a estados de malnutrición oculta, afectando la agilidad mental y la capacidad de concentración.

Fuente: www.clarin.com

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