La sorprendente serie que aparece en Netflix si alguien busca “therians”


Los therians están de moda no solo en Argentina; son cosa del mundo. Tal es así que estas personas -en su mayoría adolescentes- que se identifican con un animal no humano ya cuentan con representación en la plataforma de entretenimiento más popular del planeta: Netflix.
El algoritmo está al tanto del suceso, entonces responde acorde si se busca en el buscador la palabra “therians”. La primera producción que aparece no bien uno busca esa palabra en la “N” es una serie muy acorde con el fenómeno: Sweet Tooth: el niño ciervo.
Esta ficción, creada por Jim Mickle y estrenada en la plataforma en 2021, cuenta la historia de un chico mitad humano mitad ciervo que se une a otros “híbridos” como él para encontrar las respuestas a un cataclismo que devastó el mundo. Christian Convery se pone en la piel de Gus, ese personaje.
La relación entre el fenómeno therian y la serie es evidente, aunque en este caso el niño de Sweet Tooth en la trama es un híbrido “real”.
La serie tiene tres temporadas y un total de 24 episodios. Y ya concluyó; no hay más episodios en el horizonte. La historia, muy avalada por la crítica desde su estreno, es una adaptación de una serie de cómics creada por Jeff Lemire y publicada por el sello Vértigo, de DC Comics.
Muchas series y películas que aparecen en la plataforma si alguien busca “therian” o “therians” repiten los mismos patrones.
La más impactante es la serie animada Beastards, también de tres temporadas, cuya sinopsis oficial reza: “En un mundo de animales antropomórficos, carnívoros y herbívoros conviven unos con otros”. Su historia es la de Regoshi, un lobo que forma parte de un club de teatro estudiantil y carga con el peso de tener un aspecto amenazante.
También figuran el clásico de Dreamworks Spirit: el corcel indomable, que cuenta la historia de un caballo; Miss Peregrine y los niños peculiares, de Tim Burton; o Mi pequeña Pony.
El fenómeno therian, que describe a personas que dicen identificarse en un plano psicológico y/o espiritual con un animal no humano, queda en evidencia en TikTok, Instagram o YouTube, donde esa vivencia suele expresarse con videos de “quadrobics” (moverse a cuatro patas), sonidos, máscaras o colas (la comunidad insiste en que lo central es la identidad interna, no el disfraz).
Aunque parezca algo nuevo, como comunidad organizada tiene raíces en foros de internet de los años 90, y suele emparentarse con el paraguas de identidades no humanas de distinto tipo.
Un punto importante: se confunde mucho con la subcultura furry, pero no es lo mismo; lo furry suele ser un fandom artístico/performático, mientras que lo therian se plantea como identidad personal.
El salto global reciente tiene que ver con la lógica de la viralidad: contenidos altamente visuales, replicables y con comunidad, lo que atrae sobre todo a adolescentes que buscan pertenencia y lenguaje para explicar cómo se sienten.
En salud mental conviene separar dos cosas: lo que la comunidad llama therian (identidad no física, generalmente sin perder el contacto con la realidad) de la teriantropía clínica, un término psiquiátrico raro para casos de delirio de transformación en animal. Son categorías distintas y mezclarlas suele confundir más que aclarar.
Fuente: www.clarin.com



