Aislamiento social: científicos descubren el motivo real de la extinción de los Neandertales


El motivo real de la extinción de los Neandertales ya no estaría vinculado únicamente al clima, a la competencia con el Homo sapiens o a una supuesta inferioridad cognitiva.

Según un reciente descubrimiento científico, el aislamiento social y la escasa conexión entre los distintos grupos Neandertales habrían sido factores clave que llevaron a su desaparición hace unos 40.000 años.

La investigación revela que estas poblaciones vivían fragmentadas, con muy poco intercambio genético y cultural, lo que debilitó su capacidad de supervivencia a largo plazo.

Este descubrimiento, publicado a partir de nuevos análisis de ADN antiguo y restos arqueológicos, plantea un giro profundo en la forma de entender el final de los Neandertales.

Lejos de ser una especie “primitiva”, contaban con habilidades técnicas, lenguaje simbólico y adaptación al entorno. Sin embargo, su estructura social habría sido su mayor debilidad.

El eje central del descubrimiento está en la confirmación de que los Neandertales vivían en grupos muy reducidos, de entre 10 y 20 individuos, y con escaso contacto con otras comunidades cercanas.

A diferencia del Homo sapiens, que establecía redes amplias de cooperación, intercambio y migración, los Neandertales permanecían mayormente aislados.

Los científicos detectaron, a partir del ADN extraído de restos óseos hallados en distintos puntos de Europa, signos claros de endogamia reiterada.

Esto significa que los Neandertales se reproducían dentro de círculos muy cerrados, lo que provocó una reducción progresiva de la diversidad genética. Este fenómeno aumentó la vulnerabilidad frente a enfermedades, cambios ambientales y crisis demográficas.

El descubrimiento también señala que este aislamiento limitó la transmisión de conocimientos. Herramientas, técnicas de caza o estrategias de adaptación no circulaban con facilidad entre grupos Neandertales.

Cuando el clima se volvió más hostil o los recursos escasearon, esta falta de cooperación intergrupal resultó decisiva.

Los investigadores combinaron estudios genéticos con evidencia arqueológica para reconstruir el modo de vida de los Neandertales en sus últimos milenios.

El descubrimiento más contundente proviene del análisis de genomas completos, donde se observaron largos tramos de ADN idéntico, una señal inequívoca de poblaciones pequeñas y aisladas durante generaciones.

Además, los yacimientos arqueológicos muestran una ocupación discontinua de los territorios, con asentamientos abandonados que no fueron reemplazados por otros grupos Neandertales.

Esto refuerza la idea de comunidades frágiles, incapaces de sostenerse cuando se enfrentaban a crisis prolongadas.

El descubrimiento también relativiza el impacto directo del Homo sapiens en la extinción. Si bien hubo contacto —e incluso mestizaje—, los científicos sostienen que los Neandertales ya estaban en declive demográfico antes de la llegada masiva de nuestra especie.

Fuente: www.clarin.com

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