Es ciega, le enseña a maquillarse a personas con discapacidad visual y creó su propia marca inclusiva: la historia de éxito de Lucy Edwards

Lucy se ata el pelo, ordena brochas y esponjas, y se sienta frente a la cámara. Un sonido anuncia que el video ya comenzó. Aplica la base en su muñeca antes de esparcirla por todo el rostro. Luego, al llegar a la sombra, roza la paleta, reconoce el color por su textura y lo lleva al párpado con suaves toques.
No busca su reflejo en ningún espejo. Tampoco revisa el encuadre ni comprueba cómo se ve bajo las luces led que iluminan su cara.
Lucy Edwards es ciega. Y aun así —o quizá precisamente por eso— graba tutoriales de maquillaje y cuidado de la piel dirigidos a quienes tienen problemas de visión que, como ella, quieren aprender a maquillarse; y también para los que sí ven, para mostrarles cómo lo hacen las personas ciegas.
“Es posible que tengas que determinar dónde está tu ojo, porque no podés ver el lápiz acercándose a tu cara”, explica mientras llega al momento delicado de aplicar el delineador. “Y es probable que después necesites que alguien lo revise”, aconseja.
Aunque dispone de todas las herramientas para maquillarse prolijamente, sus dedos y cada zona de su rostro son las que funcionan como un mapa que le indica dónde y cómo aplicar cada producto. Las mejillas, el nacimiento del cabello, la forma del pómulo o el arco de la ceja se convierten en puntos de referencia táctiles que reemplazan al espejo y a la mirada.
Sus primeros vlogs de belleza en YouTube aparecieron en abril de 2014. Desde entonces, fue construyendo una comunidad de casi 3 millones de seguidores en sus redes sociales que admiran su contenido.
Muchos de los comentarios que recibe son de agradecimiento, especialmente de madres que hoy ven que sus hijos tienen referentes con quienes identificarse.
Lucy Edwards acumula casi 3 millones de seguidores entre todas sus redes sociales. Foto: Web Lucy Edwards“Hoy me siento más empoderada que nunca, pero ha sido un camino largo y tortuoso para llegar hasta aquí”, dijo la influencer de 30 años en una entrevista con Vogue, al referirse a su proceso.
La historia detrás de la influencer ciega que se enseña a maquillarse
A Lucy Edwards le detectaron una enfermedad en una revisión ocular de rutina cuando tenía apenas ocho años. A los once perdió la visión del ojo derecho, que hasta entonces había sido el más fuerte. A los 17 quedó completamente ciega.
Lo último que vieron sus ojos fue el techo de un hospital, el día de una cirugía derivada de una rara enfermedad genética llamada incontinencia pigmentaria que se transmite de generación en generación.
Durante un año, cuenta, no se sintió capaz de realizar tareas básicas sin la ayuda de su familia y su primera perra guía Olga, la cual ya fue sucedida por Molly. “Sentía que mi cuerpo me había traicionado”, recordaría después.
En esa búsqueda frustrante por recuperar la autonomía, se dio cuenta que jóvenes como ella casi no tenían modelos a seguir. No había referencias que mostraran cómo vivir sin ver.
Lucy Edwards quedó ciega a los 17 años. Foto: Web Lucy EdwardsDe esa ausencia nació su contenido. Con el acompañamiento de la terapia, Lucy entendió que no necesitaba odiar haber sido vidente para aceptar su nueva realidad. Aprendió a reconciliarse con su historia. Su lema pasó a ser “ciega, no rota”, y decidió que el mundo debía saberlo y así comenzó a publicar videos caseros en Youtube.
Doce años después de aquel primer video llamado “Una chica ciega se maquilla sola” —en el que se disculpaba por el ruido de fondo del lavarropas—, Lucy, nacida en Birmingham, Inglaterra, logró ampliar su alcance mucho más allá de YouTube gracias a su carisma y al vínculo construido con su audiencia.
En 2024, Mattel la tomó como referencia para crear una Barbie ciega, el diseño de la muñeca con bastón blanco, y su inconfundible cabello cobrizo pasó a ocupar el centro de varias campañas de Pantene, marca de la que hoy es embajadora.
Además es locutora, periodista y conferencista, profesiones que la llevaron a protagonizar documentales, convertirse en la primera presentadora ciega de varios programas de la BBC y conducir distintos eventos.
Cuando ningún producto parece pensado para vos
Entre sus mayores logros está la creación de su propia marca de maquillaje, impulsada por una vocación por la belleza que nunca abandonó.
Tras perder la vista, el maquillaje se convirtió en una rutina que la ayudó a superar los momentos difíciles. Sin embargo, al enfrentarse a un mundo de productos inaccesibles, se dio cuenta de que no todos tienen una hermana como ella que la ayude a recorrer los pasillos de belleza como ella.
Lucy Edwards, influencer ciega de maquillaje. Foto: Web Lucy EdwardsAprendió técnicas, probó texturas, memorizó formas. Pero, cada producto que comparaba parecía pensado para quienes pueden ver etiquetas diminutas o manipular envases diseñados sin otra posibilidad en mente.
“Demasiados productos en el mercado parecían diseñados sin pensar en mí ni en las personas como yo”, cuenta en el sitio de su marca.
Esa incomodidad la impulsó a fabricar su línea de belleza, concebida desde la accesibilidad de envases fáciles de identificar al tacto, textos en braille y fórmulas simples de aplicar sin depender de la vista.
La llamó Etia, una palabra que significa “brillo interior” y que resume la filosofía de un proyecto que busca ir más allá de la estética convencional.
Con una vida exitosa, Lucy no habla en términos de heroísmo ni de superación individual. Su lucha apunta a vivir en un mundo donde la diversidad se celebre y la discapacidad se entienda como una parte más de la vida.
“Estoy muy agradecida de poder ver la belleza, de vivir en un mundo donde no hay luces encendidas en mi cerebro. El regalo de no juzgar a alguien por su apariencia, de conocer primero su personalidad. La claridad que mi ceguera me dio para mi vida personal y laboral es algo por lo que siempre estaré agradecida”, asegura.
Fuente: www.clarin.com



