Hallazgo histórico: los caminos romanos se extendían a más de 300 mil kilómetros


Un estudio internacional llevado adelante entre la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, modificó de manera sustancial el conocimiento sobre la infraestructura del Imperio Romano.

Al confirmar que su red de caminos alcanzó más 300.000 kilómetros, una cifra muy superior a las estimaciones tradicionales que rondaban los 190.000. El hallazgo surge de un ambicioso proyecto de digitalización que reunió información arqueológica, histórica y satelital, en la base de datos Itiner-e y se publicó en la revista científica Scientific Data.

El trabajo permitió reconstruir de forma más precisa cómo se conectaban estas ciudades, provincias y regiones clave del mundo romano hace casi dos mil años.

El resultado no solo amplía el conocimiento histórico, sino que también abre nuevas líneas de investigación sobre fenómenos específicos como el comercio, la administración imperial, la migración y la propagación de enfermedades en la Antigüedad.

Durante décadas, los historiadores trabajaron con mapas fragmentarios de las calzadas romanas. Muchas rutas quedaron ocultas bajo las ciudades modernas, campos agrícolas o paisajes transformados, lo que dificultaba una visión integral del sistema vial del Imperio Romano.

El nuevo relevamiento integró registros arqueológicos, documentos históricos —como el Itinerario de Antonino—, mapas topográficos antiguos e imágenes satelitales actuales. De ese cruce de fuentes surgió una cartografía mucho más precisa y ajustada a la geografía real.

A diferencia de mapas anteriores, el trazado digital respeta montañas, valles y rutas sinuosas, tal como lo hacían los ingenieros romanos, lo que permite comprender mejor las decisiones estratégicas detrás de la construcción de las calzadas.

El proyecto permitió sistematizar información clave sobre el alcance y la estructura del sistema vial romano. Entre los principales datos que surgen del estudio se destacan:

Estas cifras reflejan tanto la magnitud del sistema como la complejidad de reconstruir una red construida hace casi dos mil años.

Los investigadores explicaron que contar con un mapa más preciso de las calzadas romanas permite estudiar mejor cómo se movían las personas, los ejércitos y las mercancías en el mundo antiguo. Sin esa información, resulta difícil analizar el funcionamiento real del imperio.

Además, el nuevo mapa abre la puerta a investigaciones sobre la circulación de ideas, creencias y epidemias históricas, ya que los caminos fueron una vía central para la difusión cultural y biológica en la Antigüedad.

Si bien el estudio reconoce que aún existen tramos sin evidencia directa y que la reconstrucción puede perfeccionarse, los especialistas coinciden en que Itiner-e representa la digitalización más completa y precisa de las carreteras romanas hasta la fecha, y redefine el alcance real de una de las infraestructuras más influyentes de la historia.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior