El peronismo abre otra discusión en el Congreso: ahora los diputados buscan evitar el quiebre con el nuevo régimen penal juvenil


Desde el recambio parlamentario -en rigor unas semanas antes, ya desde el triunfo oficialista de octubre-, el peronismo quedó a la defensiva en el Congreso y con dificultades para unificar sus posicionamientos ante los proyectos del Gobierno. Lo primero podría explicarse en parte por la propia dinámica del período extraordinario, en el que la agenda depende exclusivamente del Poder Ejecutivo. Las discusiones internas ante cada debate reflejan el momento de desconcierto del principal espacio opositor.
Apremiados por la aceleración de los tiempos impuesta por el oficialismo, los diputados de Unión por la Patria ahora debaten cómo afrontar el tratamiento del nuevo régimen penal juvenil, previsto para la sesión de este jueves. Un grupo, en especial los massistas que provienen del Frente Renovador, avala la baja en la edad de imputabilidad. La mayoría se opone al proyecto y adelanta su voto en contra.
“La ley es mala y otra vez perjudica a las provincias, porque tienen que implementarla sin recursos, pero no va a ser fácil unificar criterios”, admitió un referente de Unión por la Patria antes de ingresar a una reunión de bloque para discutir los temas de la sesión, que también incluirá el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.
Aun cuando el oficialismo tendrá a su favor cierto consenso en la necesidad de modificar la legislación actual, deficiente incluso en las garantías para los menores que cometen delitos, los más críticos del proyecto buscarán concentrar el rechazo en la “trampa” que implicaría sancionar un régimen presentado como con la prioridad en la resocialización más que en el punitivismo -salvo en los delitos graves- y que contempla asistencia socioeducativa con interrogantes sobre el financiamiento para implementarlo. “Lo único que va a cambiar es la edad, y que después que se arreglen las provincias”, planteó uno de los decididos a votar en contra.
Uno de los intentos para evitar la división girará en torno a que todo el bloque rechace el nuevo régimen en general, y que algunos diputados apoyen algunos artículos. Los integrantes del Frente Renovador prepararon su propio dictamen. “Hay un amplio rechazo al proyecto del Gobierno. El massismo habla de delitos graves, estos metieron todo”, contó un miembro del bloque al terminar la reunión, aunque sin la certeza sobre si habrá unidad de criterio en el momento de la votación.
En la previa a la sesión de la reforma laboral en el Senado, se reactivó la tensión en el interbloque por los cabildeos de los integrantes de Convicción Federal, en especial de Carolina Moises, Sandra Mendoza y Guillermo Andrada, que responden a los gobernadores Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil. “Todavía no definimos”, estiró el suspenso uno de ellos entrada la noche del martes.
Sáenz había hablado de “amenazas” de intervención de los PJ provinciales. El salteño de cualquier modo aportará el voto de Flavia Royón, lo mismo que Jaldo con Beatriz Avila, ambas senadoras al margen del interbloque presidido por José Mayans.
Parte del peronismo ya había colaborado con el Gobierno en diciembre, en la sanción del Presupuesto. Moises, Mendoza y Andrada votaron a favor en el Senado. También lo hicieron los diputados de Salta, Tucumán y Catamarca que responden a los gobernadores, aunque en esa Cámara ya separados del bloque de Unión por la Patria.
Fuente: www.clarin.com



