Equipo forense afirma que la muerte de Kurt Cobain fue un homicidio: el reporte completo


A más de tres décadas de que el mundo perdiera a la voz de una generación, la sombra de la duda vuelve a cernirse sobre el invernadero de la casa en Seattle donde Kurt Cobain pasó sus últimos instantes. Aunque la versión oficial de 1994 dictaminó un suicidio por herida de escopeta, un nuevo y exhaustivo reporte de investigadores independientes y especialistas forenses está sacudiendo los cimientos de esa verdad histórica, afirmando que el líder de Nirvana no se quitó la vida, sino que fue asesinado.
El equipo, liderado por el reconocido especialista forense Brian Burnett y la investigadora Michelle Wilkins, ha presentado un análisis basado en técnicas modernas que no estaban disponibles o no se aplicaron correctamente hace 30 años. Tras revisar la autopsia, las fotografías de la escena del crimen y los informes toxicológicos, su conclusión es escalofriante: Cobain habría sido incapacitado con una dosis letal de heroína antes de que alguien más disparara el arma y acomodara la escena para simular un final autoinfligido.
¿Por qué los investigadores afirman que Kurt Cobain no pudo disparar la escopeta?
Uno de los puntos más disruptivos del nuevo informe es la condición física de Cobain en el momento del impacto. Según el análisis de Wilkins y Burnett, la autopsia revela necrosis en el hígado y el cerebro, así como líquido en los pulmones; condiciones que ocurren durante una sobredosis lenta por falta de oxígeno, no en una muerte instantánea por arma de fuego.
“Se está muriendo de una sobredosis, apenas puede respirar y su sangre no bombea bien”, explicó Wilkins en un artículo exclusivo del Daily Mail. Los expertos sostienen que, con diez veces la dosis letal de heroína en su sistema, Cobain habría estado en un estado de coma profundo, físicamente incapaz de manipular una escopeta Remington calibre 20 que pesa casi tres kilos, apuntarla a su boca y apretar el gatillo.
La pulcritud de la escena es otro factor que despierta alarmas. A diferencia de la naturaleza caótica de un suicidio con arma de fuego, los investigadores notaron que el kit de heroína estaba perfectamente ordenado y las agujas tapadas. “Nos quieren hacer creer que guardó todo en orden mientras moría”, cuestionó Wilkins.
Además, el reporte destaca la ausencia de salpicaduras de sangre en la mano izquierda del cantante, la cual sujetaba el cañón. Según las reconstrucciones, es científicamente imposible que esa mano estuviera limpia tras un disparo de tal magnitud. Para el equipo forense, esto sugiere que el cuerpo y los objetos, incluyendo un recibo de balas estratégicamente colocado en su bolsillo, fueron posicionados para asegurar que no hubiera dudas sobre el suicidio.
El análisis de la famosa nota encontrada en la escena también arroja nuevas dudas. Según el equipo de investigadores, existe una discrepancia visual y estilística evidente entre el cuerpo del texto y las últimas cuatro líneas. Mientras que la mayor parte de la carta parece ser un mensaje de Cobain anunciando su retiro de la industria musical y de la banda, las líneas finales -donde se menciona la muerte- muestran un trazo más grande y errático.
Esta teoría sugiere que la nota original de “retiro” pudo haber sido alterada por terceros para darle un tono fatídico. A pesar de estas revelaciones, tanto la Oficina del Médico Forense del Condado de King como el Departamento de Policía de Seattle han manifestado que, hasta el momento, no han recibido evidencia suficiente que justifique reabrir oficialmente el caso.
¿Por qué el reporte de los forenses apunta a un homicidio? Los 10 puntos de evidencia técnica
El equipo forense, tras someter su estudio a una revisión por pares en el International Journal of Forensic Science, detalló diez hallazgos específicos que contradicen la narrativa del suicidio de 1994:
A pesar de la contundencia de estos diez puntos y del respaldo de científicos como Brian Burnett, la respuesta de las autoridades sigue siendo un rotundo “no”. Tanto el Departamento de Policía de Seattle (SPD) como la Oficina del Médico Forense del Condado de King han sido tajantes al respecto. Para las instituciones oficiales, la investigación que concluyó hace 32 años sigue siendo válida y el caso permanece legalmente cerrado como un suicidio.
Un portavoz de la policía de Seattle declaró recientemente que sus detectives mantienen la postura original, mientras que el Médico Forense subrayó que, aunque su oficina está abierta a revisar conclusiones si surge “evidencia nueva y sustancial”, hasta la fecha no han recibido material que justifique anular la determinación de 1994.
Por su parte, la investigadora Michelle Wilkins y su equipo aclaran que su objetivo no es forzar arrestos inmediatos, sino lograr transparencia. “Si nos equivocamos, demuéstrennoslo. Eso es todo lo que pedimos”, señaló Wilkins. Por ahora, el reporte queda como una pieza de investigación privada que alimenta una de las mayores controversias en la historia del rock, mientras los seguidores del músico continúan debatiendo si la justicia le debe una última mirada a lo que realmente sucedió en aquel invernadero.
Fuente: www.clarin.com



