Chile avanza en la Antártida, deja a la Argentina afuera de una expedición y ejercita con el Reino Unido


Una expedición a la Antártida de embajadores extranjeros acreditados en Chile, en la que no participó la Argentina, días atrás volvió a poner el foco en el contraste entre el discurso malvinero del Gobierno nacional y la baja intensidad con la que se siguen las cuestiones estratégicas.
Los embajadores de Australia, Nueva Zelandia y Sudáfrica —los dos primeros con reclamos territoriales en la Antártida, al igual que Chile y la Argentina que los tienen superpuestos en partes con Gran Bretaña— realizaron una visita histórica de tres días a la isla Rey Jorge, en el Territorio Chileno Antártico.
La expedición fue organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH) y contó con el acompañamiento de las autoridades anfitrionas. Y en los post de las fotos que se sacaron y publicaron en X, hay emojis de banderitas británicas, por lo que también hubo participación del Reino Unido.
La experiencia chilena resulta elocuente en varios sentidos. Ocurre en paralelo a la Operación Austral Endurance, en la que las Fuerzas Británicas en las Islas del Atlántico Sur (BFSAI), con base en el Complejo militar de Malvinas conocido como Mount Pleasant, realizan ejercicios. Es decir chilenias y británicos. El objetivo declarado es entrenarse para garantizar un acceso seguro a la Antártida y el cumplimiento del Tratado Antártico, afirman oficialmente.
Especialistas consultados advirtieron a este diario sobre la escasa presencia argentina y el silencio oficial frente a una cooperación chileno-británica de gran envergadura en la Antártida, donde se superponen reclamos territoriales de los tres países involucrados, pero sobre frente a las islas del Atlántico Sur, cuya soberanía la Argentina disputa con Londres.
🇦🇶🇨🇱🇿🇦🇳🇿🇦🇺 Embajadores de países puerta de entrada a la Antártica realizaron histórica visita a isla Rey Jorgehttps://t.co/c4V8IHCXAB @AusEmbCL @NZinSantiago pic.twitter.com/KE3bXrSigv
— INACH (@inach_gob) February 7, 2026
La Operación Austral Endurance se desarrolló además en otro contexto relevante. En diciembre de 2025, las Fuerzas Británicas en las Islas del Atlántico Sur realizaron un sobrevuelo del Territorio Antártico Británico como parte de su presencia rutinaria, en cumplimiento del Tratado Antártico. La misión buscó mitigar la ausencia temporal del HMS Protector, que patrulla las Malvinas, y reforzar la cooperación y las capacidades operativas antárticas, garantizando el apoyo al British Antarctic Survey y el desarrollo de operaciones seguras y eficaces en la región.
“Lo que para mí es inaceptable es que se trate de una operación logística para testear capacidades de despliegue en Malvinas con apoyo chileno”, señaló una fuente de peso, bajo condición de anonimato.
Clarín no pudo establecer las razones por las cuales la Argentina no fue invitada a la expedición, o si fue invitada, por qué declinó participar. El embajador en Santiago de Chile, es Jorge Faurie. Y no estuvo allí. Tampoco pudo confirmarse si existieron protestas formales por la realización de los ejercicios británico-chilenos, que pueden argumentarse dentro de las decisiones soberanas de cada país.
Más allá de ello, existe una crisis en la Dirección Nacional del Antártico (DNA), dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores —al igual que en Chile— que perdió poder y orientación de sus tareas, así como algunas que tienen que ver con el área Malvinas, fuertemente concentrada en los discursos desde La Rosada.
Las relaciones entre Javier Milei y el saliente presidente Gabriel Boric fueron malas. Pero Chile avanzó en sentido contrario: el país aprobó el Plan Estratégico Antártico 2026–2030, una nueva hoja de ruta que consolida la política de Estado en el continente blanco y refuerza el rol de la Defensa Nacional como eje operativo de la presencia chilena.
El plan, aprobado por el Consejo de Política Antártica en la Cancillería, articula ciencia, defensa, sostenibilidad ambiental y cooperación internacional, en línea con el Tratado Antártico. Todo indica que esta estrategia será continuada por el presidente electo José Antonio Kast cuando asuma en marzo. Milei se lleva bien con Kast, por lo que se espera mayor cooperación, pero estos planes estratégicos, al menos en el caso chileno son política de Estado, a diferencia de la más pendular Argentina. Y en estos casos, también son asuntos que se deciden a nivel militar. Chilenos y británicos son socios como se vio durante la guerra de las Malvinas, en 1982.
Argentina, todavía debate, cómo hará el Polo Logístico que desea armar en Ushuaia, incluyendo la Base Integrada. Hubo polémica por si eran capitales chinos, luego británicos. Avanza lentamente como los muelles en la Antártica. Chile avanza con la “Operación Base Soberanía” para construir un muelle en Bahía Fildes (Isla Rey Jorge), invirtiendo cerca de $40.000 millones de pesos, con el fin de mejorar la conectividad y soporte en la Antártida.
En Chile, además, los resquemores respecto de la Argentina no son menores. En el país vecino no ven con buenos ojos el acercamiento de Estados Unidos al Polo Logístico, y sobre todo hubo críticas inmensas cuando desde el gobierno argentino hacen trascender que la amistad con Donald Trump puede ayudar a recuperar Malvinas.
A Falklands-based A400 Atlas flew out from Punta Arenas, Chile contributing to Operation Austral Endurance.
Conducted flights over the British Antarctic Territory, coordination with RSS Sir David Attenborough.
Supported by a Voyager tanker.
(Src: https://t.co/XMKh4ef80H) pic.twitter.com/8dXVi89W2Q
— UK Forces Tracker (@UKForcesTracker) January 29, 2026
En Chile cuestionan que Argentina haya ratificado en 2024 el Tratado de Alta Mar (BBNJ) y advierten que, pese a presentarse como un avance ambiental, implica riesgos estratégicos para la soberanía marítima y antártica argentina, especialmente en el Atlántico Sur y el área fueguina para ellos. En un contexto de crisis del multilateralismo y retorno de la geopolítica clásica, sostienen que el tratado no puede tratarse como un trámite técnico ni simbólico.
La principal preocupación es que, aunque el BBNJ se aplica formalmente a zonas fuera de jurisdicción nacional, no reconoce con claridad las reclamaciones de soberanía en la Antártida ni el régimen específico del Sistema del Tratado Antártico.
Creen que si Argentina actúa con firmeza soberanista, podría consolidar su rol en la Antártida y relegar a Chile a un papel secundario en un escenario internacional donde el territorio vuelve a ocupar un lugar central.
Fuente: www.clarin.com



