La salud mental materna durante el embarazo podría influir en el riesgo de rasgos del trastorno del espectro autista, según un estudio


Un estudio reciente publicado en la revista Molecular Psychiatry reveló que la depresión perinatal materna —que abarca tanto el período de gestación como el posparto— está significativamente asociada con un mayor riesgo de rasgos asociados al trastorno del espectro autista (TEA) en los hijos, con un impacto particularmente pronunciado en niñas.

La investigación analizó datos de una cohorte humana de 23.218 pares de madres e hijos en Japón y fue complementada con un modelo experimental en ratones.

Los resultados indicaron que hijos e hijas de madres con altos niveles de distrés psicológico o depresión posparto obtuvieron puntuaciones más altas en escalas que evalúan conductas asociadas al TEA.

Uno de los hallazgos más relevantes fue la diferencia por sexo en la vulnerabilidad a estos efectos. Según los resultados, las niñas cuyas madres atravesaron depresión durante el embarazo o el posparto mostraron entre 5,8 y 9,3 veces más probabilidad de presentar rasgos asociados al trastorno del espectro autista (TEA).

Además, se observó que las niñas nacidas de madres con depresión perinatal tendían a presentar menor peso al nacer.

En contraste, si bien los varones presentan en términos generales una mayor prevalencia de diagnóstico de trastorno del espectro autista, el estudio no encontró que la depresión materna incrementara su riesgo de forma tan marcada como en las niñas.

Para profundizar en los mecanismos involucrados, el equipo utilizó un modelo de ratones expuestos a estrés prenatal. Se detectaron alteraciones moleculares específicas en el cerebro de las crías hembras.

Se observó una disminución en los niveles de ARNm del receptor de oxitocina (OXTR) en la corteza prefrontal de las hembras jóvenes. La oxitocina cumple un papel relevante en los vínculos sociales y la regulación del comportamiento socioafectivo.

También se registró una reducción del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), proteína clave para el crecimiento neuronal y la plasticidad cerebral, nuevamente con un efecto específico en hembras.

El estudio subraya que la depresión perinatal afecta aproximadamente entre el 10 y el 20 por ciento de las mujeres.

Factores como antecedentes de depresión, bajo apoyo social y dificultades en la relación de pareja incrementan este riesgo, que puede influir en el neurodesarrollo fetal mediante procesos hormonales e inflamatorios.

Los autores destacaron la necesidad de monitorear y acompañar la salud mental de las mujeres embarazadas como medida preventiva para el desarrollo cognitivo y social de niños y niñas.

Las intervenciones tempranas, con enfoque familiar, podrían mitigar el impacto del distrés prenatal y fortalecer el vínculo madre-hijo, especialmente en casos detectados hacia la mitad del embarazo.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior