Pepe Cibrián Campoy:“Vivimos en una sociedad en decadencia cultural”


Hay creadores que quedarán en la historia argentina no sólo por sus actuaciones, textos y/o direcciones sino también por su actitud como ciudadanos. Cuando se nombra a Pepe Cibrián Campoy hay que decir cómo ayudó a que se aprobara la ley del matrimonio igualitario en Argentina. Se recuerda su presentación de su obra Marica frente a los legisladores en el Congreso.

Ahora vuelve al escenario con una nueva dirección y elenco de uno de sus primeros clásicos: Aquí no podemos hacerlo. Tuvo desde 1978 varias versiones y desde el 7 de febrero se podrá ver a las 20 en el teatro Regina. Acompañan Luis María Serra, con la música original, Juan Pablo Ragonese, en la dirección musical y como director asistente y Tomás Luna en las coreografías. En el elenco están: Matías Asenjo, Lucía Macías Palkiewicz, Marcos Franchi, Anna Fiadino, Claudia Duce, Darío Fernández, Candela Regulez, Juanchi Eraso, Agostina Castrogiovanni, Chiara Vecchi, Ailén Rodríguez, Jazmín Emili, Lucía Marshall y Guillermina Di Pietro.

—¿Cómo surgió la obra en 1978?

Esto no les gusta a los autoritarios

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—Viajé a Londres y vi el msical A Chorus Line. Lo sentí maravilloso, con su estética minimalista y esos catorce bailarines dando esa prueba. Me lo imaginé en Buenos Aires contando mi historia. Sabía que algunos iban a decir que se parecía. Pero así como hubo un primer surrealista, luego otros pintores se sumaron a esa corriente. Cuando volví me reuní con Luis María Serra, que es uno de los grandes músicos que he conocido en el país y Ana Itelman. Empezamos a trabajar en un sótano que tenían los abuelos de Sandra Mihanovich, ella integró el primer elenco junto a Héctor Álvarez, Ana María Cores, Graciela García Caffi, Edgardo Moreira, Graciela Pal, Ricardo Pashkus, Enrique Quintanilla y Debora Whamond. Ensayamos ocho meses.

—¿Fue un éxito?

—No conseguía productor. Los llamé a todos, hasta que mis padres decidieron producirla (Pepe Cibrián y Ana María Campoy). En el estreno estaban desde Enrique Pinti hasta Antonio Gasalla. Pero no iba nadie hasta que salió una excelente crítica de Daniel López, en el diario La Opinión con el título de “El primer gran musical argentino.” Gracias a esa nota empezó a venir mucho público.

—¿Por qué creés que hoy no se conoce nuestra historia?

—Habla de una sociedad en decadencia cultural. Más allá que los gobiernos no ayudan en nada, ninguno. Se podrían armar retrospectivas con grandes actores nacionales como Niní Marshall, Luis Sandrini o Enrique Muiño en los centros culturales o pasarlo por la Televisión Pública. No tenemos ADN. Hubo un musical argentino importante, en la década del cuarenta, por mi parte lo que hice fue renovarlo. Lo retomé en las peores circunstancias porque era un género desvalorizado y minimizado.

—¿Qué te cambió la vida?

—Indudablemente que Drácula. Tanto Tito Lectoure como Ernestina creyeron en ese proyecto y tuve el Luna Park. Lo vieron cuatro millones de personas y a partir de ahí surgen escuelas. Se hacían otros títulos internacionales, incluso mi padre actuó en Mi bella dama y La novicia rebelde. Antes se había hecho Juan Moreira Supershow.

—¿Cómo ves la relación cultura y estado?

—Creo que nuestro gobierno actual está minimizando varios temas, entre ellos, la cultura, no hay apoyo de nada. Se dijo que en el Incaa había corrupción. Es como si por una herida en una rodilla enferma te cortan la pierna. Gracias al Incaa tuvimos películas internacionalmente reconocidas, ganamos premios Oscar. No creo en la justificación que no va nadie a verlas. Porque con esa teoría: ¿qué haríamos con Van Gogh?

El retorno de ‘Drácula’

A.S.

Está previsto que a mediados de abril Pepe Cibrián Campoy estrene junto al Circo Rodas: Drácula. Resurrección. Anticipa: “Realmente será un espectáculo muy complejo y bello, con producción de Rodas. Me llamaron y decidieron traer una carpa especial desde México y se está definiendo en qué lugar se pondrá. Dentro tendrá un teatro con una capacidad de 1.300 localidades, más una técnica impresionante, algo parecido a lo que trae el Cirque du Soleil”.

“Por supuesto que he fracasado –subraya–, pero cuando se habla de fracaso en nuestra cultura capitalista, se hace referencia al dinero. No se habla de talento. Es verdad que fracasé, porque no fue nadie, pero es importante hacerlo. Hoy lo tienen que entender los jóvenes. Es muy difícil para ellos, porque no hay TV, con lo cual antes podían entrar a hacer un bolito y luego otro, y tal vez convertirse en figura. ¿Ahora a dónde vas?: ¿a los realities?, pero ahí salen por un ratito. Faltan programas para actores, ficciones. Tal vez son altos los costos por eso traen las latas del exterior. Tuvimos una televisión grandiosa con premios internacionales, con directores como Alejandro Doria, Martha Reguera o María Herminia Avellaneda. Recuerdo que Violeta Antier y Alfredo Alcón ganaron un premio internacional en Mónaco por la versión para televisión de Judith, con la dirección de David Stivel. Lo único que sé –finaliza– es que el teatro permanece contra viento y marea, como sea. Se puede hacer en un sótano o en una sala”.



Fuente: www.perfil.com

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