Rubén Rada: “Quiero divertirme y divertir a la gente”


Ver a Rubén Rada en vivo siempre vale la pena. Los conciertos de este gran músico uruguayo, que tiene hoy 82 años y sigue muy activo, con planes y estimulantes proyectos en pie, siguen teniendo un contagioso clima de fiesta que aquellos que lo conocen bien valoran especialmente. Rada nunca defrauda a los que van en busca de los clásicos de su carrera, que no son pocos. “Por lo general, trato de cantar temas de todas las épocas –dice él–. El público no va a ver un disco, va a ver a un artista. Además, hay muy pocos artistas que tengan discos perfectos. Creo que la mayor parte de la gente va a un show con la expectativa de escuchar los temas más conocidos de ese artista al que sigue. Y yo trato de complacerlos”.

En febrero, habrá en Buenos Aires dos oportunidades para encontrarse con esas grandes celebraciones musicales que arma el “Negro” Rada: el miércoles 18 y el jueves 19 (las dos veces a partir de las 21:00) se presentará en La Trastienda y sonarán temazos como “Quién va a cantar”, “Cha Cha Muchacha”, “Ayer te vi”, “Candombe para Gardel”, la versión de “11 y 6” de Fito Paez grabada para el disco Candombe con la ayudita de mis amigos (2024) y clásicos de Tótem y El Kinto, dos etapas brillantes de su trayectoria. Un fantástico recorrido por la extensa carrera de este artista que dio sus primeros pasos en el mundo de la música cuando tenía apenas 10 años y ya era integrante de la comparsa de negros y lubolos Morenada.​

“En esa época también trabajé con Adolfo Stray en el Teatro El Nacional –recuerda Rada–. Nosotros tocábamos el tambor y cantábamos ‘no tengo ni zapatitos / tan pobre soy / soy un negrito de San Telmo / y me gusta candombear’. ¡Todas las vedettes me adoraban! Vivía con varios compañeros en la cancha de Huracán, se ve que el productor tenía alguna relación con ese club. Unos años más tarde quise volver a Argentina con Los Shakers, pero me quedé afuera porque el productor decía que quería crear a Los Beatles latinos y que yo, obviamente, no me parecía a ninguno de ellos”.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

De todos modos, con el correr de los años Argentina fue consolidándose como “la segunda casa” de Rada, como la define él ahora con evidente cariño. En todo este tiempo que ha pasado, Rubén cantó como “Aros Rada” (por los enormes colgantes que llevaba en esos años en cada oreja) en un programa de Canal 11 que se llamaba Ritmo y juventud –“les hablaba a todos en africano y pensaban que era de allá”, rememora con una sonrisa en los labios–, fue vocalista de la banda de jazz The Hot Blowers, que también integraban los hermanos Hugo y Osvaldo Fattoruso, otros dos grandes músicos uruguayos con los que también se encontró en Opa –banda que fusionó con mucha creatividad rock progresivo, jazz y candombe–, fue socio artístico de Eduardo Mateo en El Kinto y grabó más de tres decenas de discos solistas que incluyeron canciones inolvidables para su público como “Muriendo de plena”, “Blumana” (la que incluye el famoso verso “Tocá che Negro Rada”), “Dedos” y “Mi país”. Su trayectoria es extensa y muy sólida. El reconocimiento que tiene hoy es más que merecido.

“También soy el primero que le cantó al amor desde la murga, con ‘Terapia de murga’ –apunta Rada–. La murga es protesta, es picaresca, es política, pero casi nunca le canta al amor. Es divertida, es burlona, pero no es romántica. Bueno, yo lo hice. Yo introduje la veta romántica en la murga”, remarca. “La verdad es que no me puedo quejar –agrega el montevideano–. Mi público se ha renovado, e incluso hoy me llaman para invitarme a cantar pibes de la nueva ola como Trueno o Facu Balta. Soy un agradecido a la vida”.

Nada que renovar

A.L.

“Hoy mi objetivo no es renovar nada. Quiero divertirme y divertir a la gente”, asegura Rubén Rada sobre este presente que lo encuentra disfrutando de la posibilidad de compartir escenario con sus hijos Matías, Lucila y Julieta.“Me motiva mucho poder tocar con ellos –des-taca–. Y por suerte mi mujer, Patricia, tomó el timón del barco como representante y lo está haciendo muy bien. También me motiva comprobar que mucha gente que ahora tiene 30 o 35 años fue a ver los shows de Rada para niños, un disco que saqué en 1999. O grabar con Los Auténticos Decadentes, que son mis ídolos y tuvieron la idea de que hagamos un disco hermoso que saldrá pronto y seguro va a ser un éxito”.

Cuando pone el foco en el pasado, Rada recuerda muchos hitos inolvidables. –“Trabajé siempre con los grandes músicos con los que quise tocar, nunca calculé nada”, afirma–. Y de inmediato menciona a los compañeros de ruta que lo llenan de orgu-llo: Eduardo Mateo, los hermanos Fattoruso, Ricardo Nolé o los que lo acompañaron en Pa’los uruguayos (1989), el primer disco que grabó para Melopea, el sello fundado por Litto Nebbia (además de Osvaldo Fattoruso y Nolé, Ricardo Lew, Beto Satragni y Boca Ferreyra). “En aquellos años 80 toqué con muchos músicos impresionantes –subraya–. Nos venían a ver muchos colegas de renombre como Charly García y David Lebón, pero igual nos cagábamos de hambre. El placer para mí era tocar con esos monstruos”.



Fuente: www.perfil.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior