La muerte de Emmily Rodrigues: piden juicio para el empresario acusado de darle drogas y no asistirla

“No hizo nada para detener el consumo ni para brindarle la asistencia médica necesaria”, sostuvieron los fiscales para pedir que el empresario Francisco Sáenz Valiente (55) sea sometido a juicio por la muerte de la joven brasileña Emmily Rodrigues Santos Gomes (26), ocurrida el 30 de marzo de 2023 en Retiro.

La Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°10, interinamente a cargo de Alberto Adrián María Gentili, y la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM) de Mariela Labozzetta pidieron que el acusado sea juzgado por los delitos de “suministro gratuito de estupefacientes y facilitación del lugar para su consumo; y abandono de persona agravado por el resultado muerte”.

De acuerdo a lo informado fiscales.gob.ar, la sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional había procesado al imputado por homicidio imprudente, pero los fiscales modificaron la calificación jurídica por considerarla “más congruente con los hechos es la de abandono de persona”.

Según la reconstrucción del hecho presentada por la fiscalía, Sáenz Valiente coordinó con una mujer para que fuera a su departamento de la calle Libertad al 1500 junto a otras tres jóvenes, entre ellas Emmily; al tiempo que le escribió a su “dealer” para pedirle “dos blancos y un tus”, en referencia a cocaína y tuci, la mal llamada “cocaína rosa”.

Emmily murió el 30 de marzo de 2023 tras caer del sexto piso de un edificio en Libertad al 1500.

A las 3 de la madrugada del 30 de marzo el empresario se encontraba junto a las cuatro mujeres y los testigos refirieron que había drogas tanto sobre la mesa como en libros o platos.

Hasta que a las 7 de la mañana, la víctima sufrió “una alteración psíquica evidente” producto del consumo de estupefacientes durante esa reunión.

“Durante este lapso en el que Emmily Rodrigues Santos Gomes mantuvo ese estado de alteración psíquica, que era evidente y resultaba riesgoso para sí y para terceros, Sáenz Valiente –quien facilitó las sustancias estupefacientes y su domicilio para consumirlos– decidió continuar con la reunión sin facilitarle la asistencia médica necesaria para compensarse y que ella, en ese estado, no podía procurarse por sí misma”, explicaron los fiscales.

Recién a las 9.09 una de las mujeres que se había quedado en el lugar -las otras se fueron- intentó llamar a los servicios de emergencia. Unos minutos más tarde, lo hizo también el imputado, justo cuando comenzaron a escucharse los gritos de la víctima que alertaron a los vecinos que, a su vez, llamaron al 911.

“La damnificada se encontraba ya en un estado de desesperación eufórica, terror y llantos, pedía auxilio a los gritos”, describieron en el requerimiento de elevación a juicio, tras lo cual, la joven se asomó con el torso desnudo por una ventana para pedir ayuda.

Para los fiscales, “esta situación de peligro concreto” para la víctima determinó que “cayera de una de las ventanas del departamento, ubicado en el 6to piso hacia la planta baja, recorriendo una distancia de 21,5 metros, lo que le generó múltiples lesiones y fracturas”.

Finalmente, la joven brasileña murió por esas heridas a las 9.52, cuando era trasladada al Hospital Fernández.

El frente del edificio donde ocurrió el hecho. Foto: Juano Tesone.

Los fiscales consideraron que “las acciones de auxilio concretas realizadas por Francisco Sáenz Valiente fueron ejecutadas de manera tardía, por lo que ya no resultaron idóneas para proveer a Emmily Rodrigues Santos Gomes una asistencia médica que pudiera compensar su cuadro y salvarle la vida”

No hizo nada para detener el consumo ni para brindarle la asistencia médica necesaria para compensarse y que ella, en ese estado, no podía procurarse por sí misma”, insistieron los acusadores en su presentación.

En el requerimiento se remarcó que la joven “llegó en buen estado, hasta manejando su camioneta” hasta el departamento y que luego de su muerte se probó “consumió tuci, cocaína y alcohol, todas sustancias provistas por el imputado”.

“Ella perdió el control sobre sí, volviéndose una persona en riesgo e incapaz de valerse por sí misma”, describieron al referirse a la figura de abandono de persona, un delito que en este caso se castiga con penas de entre 5 y 15 años de prisión.

Y en ese sentido subrayaron: “El fallecimiento de la víctima, producido luego de que se arrojara al vacío, es atribuible a la omisión de actuar del imputado”,

A su vez, Gentili y Labozzetta señalaron que el hecho debe ser investigado bajo las previsiones de la normativa nacional e internacional en materia de protección de los derechos de las mujeres.

La ventana por donde cayó Emmily, con los rastros de la violencia.

Por su parte, Juliana Magalhaes Mourao (39), la médica brasileña y amiga de Emmily que estaba junto a ella al momento del hecho declaró en febrero de 2025 que para ella se trató de “un suicidio” y que la reunión fue “un encuentro de amigas”.

Sin embargo, la Justicia le imputó los delitos de facilitación de la prostitución y abandono de persona seguido de muerte.

Mientras que la familia de Emmily siempre negó que haya ido a prostituirse y cuestionó la postura de la fiscalía.

Fuente: www.clarin.com

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