Otro alud en el Pirineo Aragonés: un montañista murió y otro fue rescatado con hipotermia


A media mañana, un grupo de cuatro montañistas fue sorprendido por una avalancha en el entorno del circo de Cibollés, una zona fuera del dominio esquiable en la estación de Cerler, al norte de Huesca.
El aviso llegó a los servicios de emergencia alrededor de las 12.39 horas, cuando dos de las personas que componían el grupo lograron dar la alarma. Sabían que sus compañeros estaban en peligro bajo la nieve.
De inmediato, se activó un amplio operativo de rescate en montaña. El Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil de Benasque se movilizó junto con un helicóptero medicalizado salido desde Zaragoza y unidades con guías caninos, todo con la esperanza de encontrar a las personas atrapadas con vida.
El alud se produjo en un lugar que, aunque es conocido por sus posibilidades para la aventura, está fuera de las pistas oficiales y no cuenta con la vigilancia de los medios de seguridad de la estación. Eso significa que cualquier actividad allí depende exclusivamente de la experiencia y la precaución de quienes se animan.
Tres horas de búsqueda después, los equipos de emergencia localizaron a las dos personas atrapadas. Una de ellas había muerto bajo la nieve, mientras que la otra persona fue rescatada, pero en un estado grave debido a la hipotermia, por lo que fue trasladada en el helicóptero del 112 al Hospital Miguel Servet de Zaragoza para recibir tratamiento especializado.
Las autoridades, todavía, no difundieron información sobre la identidad de los afectados, ni sobre las condiciones exactas en que sucedió el alud.
Este accidente no ocurre de forma aislada. Desde el pasado 29 de diciembre, cinco personas murieron en Aragón a causa de avalanchas, según EFE, lo que refleja la peligrosidad actual de la montaña en la región.
Las autoridades meteorológicas ya habían advertido para este jueves de un riesgo notable de aludes, especialmente por encima de los 2 000 metros, debido a las últimas nevadas y las rachas de viento que favorecen la formación de placas de nieve inestables. Estas condiciones hacen que incluso paseos aparentemente rutinarios en montaña puedan ser peligrosos si no se toman todas las precauciones.
A raíz del suceso, el Gobierno de Aragón hizo un llamado a la prudencia, instando a los amantes de la nieve a esquiar siempre en zonas señalizadas y a respetar las alertas de riesgo que emiten los organismos competentes.
“La montaña invernal exige formación previa y el uso de material de seguridad”, fue el aviso de las autoridades, que recuerdan que las pistas marcadas cuentan con medidas de protección que no están garantizadas fuera de ellas.
Fuente: www.clarin.com



